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Efectos insospechados de la música

Óscar Jiménez ogimenez@doyma.es



La musicoterapia se define como la utilización de la música y de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) con el fin de mejorar el funcionamiento físico, psicológico, intelectual o social de personas que tienen problemas de salud o educativos.

 




 



Según sus defensores, los efectos curativos de la música se conocen desde tiempos inmemoriales.

Sin embargo, a tenor de los resultados de algunos insólitos estudios científicos, algún género musical puede tener efectos insospechados para nada terapéuticos.

 




 



Es el caso del trabajo firmado por Steven Stack y Jim Gundlach (Social Forces 1992; 71:211-218), que se dedicaron a estudiar nada menos que la posible relación entre la música country y el suicidio.

Personalmente, es un tipo de música que no me atrae en absoluto, pero me cuesta imaginar que escuchar la voz de Linda Ronstadt o Kenny Rogers me induzca a volarme la tapa de los sesos.

Ni a mí ni a nadie.

Sin embargo, los autores explican que las letras de las canciones country –que a menudo tocan temas como las discusiones de pareja, el abuso de alcohol o los problemas de trabajo- pueden tener un efecto negativo sobre la mente de personas ya en sí predispuestas al suicidio.

Y como es habitual, basan sus resultados en la estadística.

En su investigación comprobaron en 49 áreas metropolitanas que cuanto mayor es el tiempo dedicado por las cadenas radiofónicas a la música country mayor es la tasa de suicidios entre la población de raza blanca.

La verdad es que los hispanos y afroamericanos (como se les llama ahora para ser políticamente correcto) nunca se han sentido muy atraídos por el country.

Además, los autores añaden que ese efecto es independiente de factores como el divorcio, la pobreza, el hecho de habitar en un estado sureño o la accesibilidad a armas de fuego.

 




 



Este estudio tuvo réplicas de otros (Death Stud 2002;26:501-504 y Suicide Life Threat Behav 1996;26:68-70), cuyos autores descartaron que la música country influya en el suicidio, algo que sí consiguen, por el contrario el rap y el heavy metal.

Sobre este último género está de acuerdo el propio autor Steven Stack, quien ya publicó un trabajo hace unos años (Suicide Life Threat Behav 1998;28:388-94) en el que llegó a esa misma conclusión.

 




 



En todo caso, hay que resaltar que el mencionado artículo de la música country ha obtenido el Premio Ig Nobel de Medicina en su última edición.

Sí, esos premios alternativos que se otorgan anualmente en Harvard a los estudios más chocantes y absurdos del panorama científico.

 




 



Otra investigación musical también logró este estrambótico galardón hace unos años.

Su título: "Efectos de la música y estimulación auditiva en la segregación de inmunoglobulina A (IgA)" (Perceptual and Motor Skills 1998;87:1163-1170).

Los autores comprobaron que la música de ascensor, esa música ambiental sosegada y tranquila a la que se a veces se cita como smooth jazz, podría servir para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir así algunas enfermedades, por ejemplo, el resfriado común.

Interesante, sin duda.