Haber cumplido bodas de plata o de oro no siempre es sinónimo de un feliz matrimonio.
El problema es que estas parejas no son de la generación que creció escuchando a los sicólogos, por lo que muchas subestiman la ayuda que un desconocido les puede brindar para superar sus crisis.
Sin embargo, el panorama estaría cambiando, de acuerdo con la percepción de los profesionales.
Montserrat Tápies, orientadora en relaciones humanas y familia del Instituto Carlos Casanueva, estima que hoy cerca del 40% de las consultas son de personas que están por llegar o ya están viviendo la etapa de los cincuenta y tantos.
Y coincide con el sicólogo y terapeuta de parejas del Instituto Neuropsiquiátrico, Víctor Carvajal, en decir que hace 10 o 15 años estos matrimonios "seniors" simplemente no llegaban.
En parte, piden ayuda, porque hoy también están pensando más en la separación, pese a haber pasado toda una vida juntos.
Pilar (60) estuvo a punto de sumarse a la lista, tras pasar seis meses sin saber cómo decirle a su marido (de 65 años) que quería separarse, pero optó por darse una oportunidad y le pidió que la acompañara a terapia.
"Mis hijos crecieron y me di cuenta de que nos habíamos pasado 30 años dedicados a la crianza y que ahora estábamos frente a alguien distinto del que fuimos cuando nos casamos.
Había cero comunicación.
Los hijos salían y nosotros nos quedábamos haciendo lo típico, visitando familiares, pero llevando una vida muy vacía.
Todos nos creían la pareja perfecta, pero yo me sentía como actuando un papel y me cuestioné que tuviéramos que sobrevivir así lo que nos queda de vida".
Aprender a ser dos
La partida de los hijos obliga a dejar el rol de padres y reasumir el de pareja, lo que a veces los enfrenta a alguien que ya no conocen y con quien no comparten intereses.
Esta etapa suele coincidir además con que se deja de lado el papel de proveedor, de trabajador.
Por lo tanto, "aumenta el tiempo que se pasa con el otro y muchas parejas no están acostumbradas a entretenerse solas, porque no han cultivado nunca un mundo propio", afirma el sicólogo.
Pedir ayuda profesional a estas alturas, entonces, no es complicarse la vida, sino querer vivirla mejor.
Después de los 50, viene un período "donde se puede disfrutar tanto juntos, sin la responsabilidad de cuidar o criar", opina Montserrat Tápies.
Salvar estas crisis de la edad madura y reencantarse con la pareja, permitirá enfrentar mejor la vejez, pues juntos pueden revisar la familia que han construido, los logros alcanzados; al igual que acompañarse en el dolor y en la enfermedad.
Por lo mismo, Víctor Carvajal asegura que la terapia cumple un rol "educador" para ambos, sin desmedro de que ayuda a superar problemas individuales que pueden afectar la relación de pareja.
"A veces el origen de todo está en no asumir esta nueva etapa de la vida o en la dificultad de expresar sentimientos y emociones, y eso se puede cambiar con la terapia", precisa.
Y en el plano de pareja, sirve para redescubrirse, aprender a comunicarse (destreza que para muchos no fue tema en la juventud) y cambiar a través de hábitos la forma que tienen de relacionarse.
Hay parejas que ni ven televisión juntas, así que parto por aconsejarles que lo hagan".
A juicio de la orientadora, en este proceso, los cónyuges también aprenden a reconocer su propia responsabilidad en la problemática que están viviendo y dejan de culpar sólo al otro.
Mercedes (55), por ejemplo, anticipó que con la partida de su último hijo se le venía encima un rol que había escondido tras el de madre: el de esposa y mujer.
"Empezamos con mucho silencio entre mi marido y yo, lo que me produjo una sensación de vacío, como que las paredes de la casa se me venían encima".
Sintió que era una "tranca" de ella y empezó sola con terapia.
"Pero al tiempo incluí a mi marido, lo que fue súper útil porque yo ya había resuelto mi tema".
Claro que no siempre es fácil convencer a la pareja.
En el Instituto Carlos Casanueva calculan de las personas sobre 50 o 55 años que asiste, menos del 10% asiste en pareja; el hombre es mucho más reacio.
Aún así, los profesionales concuerdan en que incluso si sólo uno de los dos recibe ayuda, esto genera ciertos cambios que se verán reflejados en la relación.
LOS TÍPICOS CONFLICTOS
NIDO VACÍO
La partida de los hijos los deja frente a frente sin elementos distractores.
A la sensación de vacío, puede producirse un distanciamiento si hay un historial de poca comunicación.
El cambio de roles de padres a pareja puede ser difícil de asumir.
NO ACEPTAR LA EDAD
Afecta más a hombres por la pérdida de vitalidad, aunque ellas también lo viven a través de los cambios hormonales.
Si no se asume bien esta etapa, pueden aparecer cambios de humor como irritabilidad o, en casos extremos, situaciones como la infidelidad.
POST-JUBILACIÓN
El retiro laboral aumenta el tiempo libre que se pasa con la pareja.
Por lo mismo, defectos que antes pasaban inadvertidos o que se obviaban, ahora resaltan en toda su magnitud, lo que puede crear conflictos o agravar otros ya existentes.
Parejas maduras ya están pidiendo ayuda a terapeutas
Valeria Muñoz y MarÃa Paz Carvajal. El Mercurio