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Los médicos examinan el buen ejercicio de su profesión

Cristián M. González S.

El doctor Guillermo Acuña reconoce que los pacientes exigen más información y llegan más documentados.

Por eso una buena comunicación es fundamental en el trato.



Una corriente que comenzó en Europa y EE.UU.

busca redefinir la labor médica en pos del bienestar del paciente.

Chile no se mantiene ajeno a esta tendencia.


 


En los últimos años, la relación médico-paciente ha vivido un proceso de transformación que lentamente ha dejado atrás la pasiva actitud de este último.

Hoy exige mayor información y mejor servicio, y ante eso, las instituciones y, sobre todo, los profesionales de la salud han debido replantear su labor.


 


Lo anterior implica "hacer un diagnóstico de cómo lo estamos haciendo: si estamos brindando un buen servicio a los pacientes y si éstos se van satisfechos", dice el doctor Guillermo Acuña, internista de Clínica Las Condes y gobernador del Capítulo Chileno del American College of Physicians, organismo que reúne a especialistas en medicina interna.


 


Precisamente, esta entidad, junto a la Academia de Medicina del Instituto de Chile y la Asociación de Sociedades Científicas-Médicas de Chile, han organizado el seminario "Errores en medicina: ¿es segura la atención sanitaria en Chile?", que se realizará el 14 de julio en Santiago.


 


Según el doctor Acuña, se trata de un problema de gran importancia ya que la salud está inmersa en una constante dinámica en la que confluyen diferentes factores, y uno de ellos es el paciente, que está demandando una mejor atención.


 


Juramento hipocrático


 


"La medicina en la actualidad plantea muchas veces el dilema sobre qué hacer frente a todas las posibilidades que los avances tecnológicos ofrecen", precisa el especialista.

Y no se trata de una decisión sencilla, ya que en cada una de las alternativas hay riesgos y beneficios.


 


En este contexto, un concepto que en Europa y Estados Unidos ya se discute es el llamado "profesionalismo médico", es decir, el buen ejercicio de la profesión, basado en una especie de actualización del juramento hipocrático, el tradicional compromiso que adquieren los médicos al graduarse.

"Son como los mandamientos de la Iglesia; todos los católicos los conocen, pero no siempre los cumplen".


 


A partir de eso, el American College of Physicians creó una declaración de principios y compromisos fundamentales, cuyo fin es el bienestar del paciente.


 


Así las cosas, el médico del siglo XXI ya no basta que conozca su técnica, sea dedicado con sus enfermos y tome decisiones oportunas y acertadas.

"Debe poder relacionarse con el paciente y su familia, entregando no sólo confianza y apoyo, sino información y alternativas, para alcanzar un consentimiento informado de las opciones terapéuticas, en un marco ético sólido y respetando la opinión del enfermo".


 


De hecho, muchas veces los problemas que surgen entre médico y paciente son por una dificultad de comunicación.


 


"La disposición de los médicos para analizar y asumir estos aspectos es buena, pero cuando uno comienza a mirar en detalle, el compromiso no es del todo completo", lamenta el doctor Guillermo Acuña, pese a que ello no depende sólo de la actitud del profesional, sino también de las condiciones materiales en que debe cumplir su trabajo, como la escasez de recursos o la falta de equipos.


 


De todas formas, el doctor Acuña estima que se debe poner énfasis en la formación de los nuevos profesionales y que la sociedad es un factor determinante para que se genere un cambio.

"Las cosas adquieren relevancia cuando el público les da importancia.

Pese a que hay un cierto antagonismo entre la sociedad y los médicos, es algo artificial, y ambos se necesitan".