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Según un estudio elaborado por Fundes -a cargo del economista de la Universidad de Chile y doctor de la Universidad de Oxford, José Miguel Benavente-, nueve de cada diez empresarios crecieron en hogares de este estrato socioeconómico, siendo mayoritariamente universitarios (70%) y con estudios de posgrado (50%).

Cristián Rodríguez C. El Mercurio

Estudio de Fundes:

El 50% de estos nuevos emprendedores tiene estudios de posgrado.

El 90% proviene de familias de estrato medio.

 

La clase media es la principal "cuna" generadora de empresarios en Chile, viniendo de ella cerca del 90% de los emprendedores que han formado una compañía en los últimos años.

 

Según un estudio elaborado por Fundes -a cargo del economista de la Universidad de Chile y doctor de la Universidad de Oxford, José Miguel Benavente-, nueve de cada diez empresarios crecieron en hogares de este estrato socioeconómico, siendo mayoritariamente universitarios (70%) y con estudios de posgrado (50%).

 

El estudio, que se presentó en la Universidad Adolfo Ibáñez, se basó en testimonios de 200 creadores de empresas de entre tres y diez años de vida, seleccionados aleatoriamente.

 

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es el nivel de asociatividad que tienen los emprendedores.


En Chile, el 84% de ellos forma una compañía en sociedad, siendo lo más común -uno de cada dos casos- hacerlo con un solo socio.

Esto difiere de la media de América Latina, donde el 26,5% de los empresarios parte su proyecto solo.

 

ólo el 8,9% asegura que los centros de educación superior tuvieron influencia en su vocación por los negocios.

 

Según el estudio de Fundes, la edad promedio en que se piensa en ser empresario es 33 años, aunque la edad media de creación del negocio son los 40 años.

 

Una seria falencia en la "incubación" de empresarios tienen actualmente las universidades chilenas, restringiendo su función principalmente a las labores académicas-profesionales.

 

Según un estudio realizado por Fundes, sólo el 8,9% de los emprendedores nacionales reconoce que la universidad tuvo influencia en su vocación por los negocios y en su habilidad para tolerar riesgos, cifras muy inferiores a las reportadas por estudios similares aplicados a otros países de América Latina.

 

Por ejemplo, el 17,2% de los emprendedores de la región asegura que la universidad le generó una vocación por los negocios, mientras que el 16,8% dice que le ayudó a tolerar procesos riesgosos y de alta incertidumbre.

 

"Con estos resultados se evidencia una falencia por parte de las universidades chilenas en relación al fomento de la vocación empresarial, pudiendo éstas desempeñar un papel mucho más gravitante en la actual formación de emprendedores", asegura el estudio.

 

Asimismo, el informe establece que estos problemas se arrastran desde la educación escolar, ya que la gran mayoría de los casos estudiados -200 en total- aseguran que el aporte de las instituciones técnicas y de enseñanza media es casi nulo para el desarrollo de sus destrezas de gerenciamiento de una compañía.

 

Por el contrario, la principal influencia de los emprendedores chilenos viene del ámbito laboral.

El 43% de ellos reconoce que su vocación por los negocios fue adquirida en su trabajo previo y el 73% dice que el entorno laboral les permitió adquirir capacidades para negociar.

 

Asimismo, el factor familiar también es relevante.

Cuatro de cada diez encuestados reconoce que tuvieron padres que trabajaban de forma independiente en el transcurso de su infancia.

 

Pero más importante que el trabajo de sus padres son las características de su personalidad: la creatividad y la tolerancia al riesgo.

 

Y a la hora de financiar su primer negocio, la mayoría dijo que optó por hacerlo con ahorros o con otros recursos propios antes de acudir a la banca.