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A comienzos de 2021, cuando los casos de coronavirus en Uruguay empezaron a subir y la cifra aumentaba día tras día, la mirada estuvo puesta en los más jóvenes, en el verano, en la playa, en las juntadas con amigos. Las críticas recayeron en ellos: que eran irresponsables, que no cuidaban a los adultos, que se pensaban impunes a la enfermedad.

Redacción de Domingo 19 Septiembre 2021

 
¿Cómo entender a los adolescentes? 

En Adole - sienten, su primer libro, el psicólogo Juan Pablo Cibils plantea una mirada sobre la adolescencia que sirve como herramienta de acercamiento para padres y adultos.

Adolescentes con amigos. Foto: Canva.com

 

A comienzos de 2021, cuando los casos de coronavirus en Uruguay empezaron a subir y la cifra aumentaba día tras día, la mirada estuvo puesta en los más jóvenes, en el verano, en la playa, en las juntadas con amigos. Las críticas recayeron en ellos: que eran irresponsables, que no cuidaban a los adultos, que se pensaban impunes a la enfermedad.
“Somos seres sociales. Precisamos estar con otros. Nadie quiere ser excluido o sentirse así. Pero en la adolescencia, esa necesidad de pertenecer se potencia”, escribe Juan Pablo Cibils, licenciado en psicología en el tercer capítulo de su libro Adole - Sienten. Herramientas para conocer, comprender y encontrarnos con el fascinante mundo adolescente (Grijalbo). Sigue: “El adolescente necesita socializar más que nadie en el mundo, es vital para esa etapa puntual de la vida. ¿Qué sucedió en este punto con la pandemia? Vivieron una situación de muchísimo estrés” (ver recuadro).

Después, el psicólogo aborda la importancia de los vínculos y de la presencialidad para los adolescentes. Pero no cualquier vínculo y no cualquier presencialidad: habla del encuentro con los amigos, con los iguales.

“Creo que (los adolescentes) fueron uno de los grupos más damnificados de la pandemia. Perdieron instancias de clase, de contacto cara a cara, campamentos, las primeras salidas, fiestas de 15. Instancias vitales para que aprendan a ensayar cómo quieren mostrarse, cómo se encuentran con el otro, aprender a vincularse por ensayo y error”, explica Cibils a Revista Domingo.

 

¿De qué están hechos los adolescentes? ¿En qué se parece un adolescente de hoy a uno de hace 15 años? ¿Cómo se vinculan con los adultos? ¿Por qué se enfrentan a sus padres? ¿Por qué les atrae el riesgo? ¿Cómo se entiende a un adolescente?

ADOLE - SIENTEN

Tapa del libro Adole - sienten de Juan Pablo Cibils

De la plaza a las redes sociales
“Si queremos seguir acercándonos a ellos, no podemos dejar de lado el vínculo que establecen con la tecnología digital”, escribe Juan Pablo Cibils en el capítulo seis de su libro. “Sus necesidades y deseos como adolescentes siguen siendo los mismos, lo que cambió rotundamente fueron las plataformas desde donde hoy lo hacen, ya no tendrá tanta fuerza la plaza como centro de encuentro y de interacción social, dando lugar a canalizar el deseo primordial de ser parte mediante una red social o un videojuego”.
 
 
 

En su primer libro, el psicólogo aborda esas y otras cuestiones sobre la adolescencia. Sin embargo, aclara desde el comienzo, el texto no tiene la intención de ser un recetario de pautas sobre cómo criar y vincularse con los adolescentes. Es, en todo caso, una mirada sobre la adolescencia: “Una mirada que se construye y actualiza permanentemente (...) Comparto mi deseo de que con este libro hablemos más sobre la adolescencia, pongamos temas sobre la mesa para intercambiar entre padres e hijos, interioricemos que son seres humanos frágiles y en construcción y logremos valorar realmente la etapa fundamental que representa para el desarrollo del ser humano”, escribe.

Después, el psicólogo dirá que hizo este libro porque trabaja con adolescentes a diario en el consultorio y cree que “puede ser una linda oportunidad de sumar herramientas que colaboren con esta tarea tan desafiante”.

Y agrega: “Si con el libro se logra que entendamos un poco más al adolescente, sería sin duda para mí mi gran objetivo cumplido, me llenaría de satisfacción. Quiero poder colaborar en que mundos que suelen estar muy distanciados (el mundo adulto por un lado y el mundo de los hijos adolescentes por otro) logren acercarse”.

Conectar con el pasado 

Grupo de adolescentes

 

Postula, Cibils, que los adolescentes históricamente han tenido “mala prensa”. “Se dice por ahí que están perdidos. Que no saben lo que quieren. Que están para la pavada. Y lamentablemente esa postura parte de un desconocimiento total de lo que vive un adolescente”, explica.

El psicólogo sostiene que alcanza con escucharlos, con darse el espacio para conocerlos, para entender todo lo que los más jóvenes tienen para enseñarle a los adultos. Y, él cree, es mucho.

“Que viven un tiempo de turbulencia es cierto, pero cargado de oportunidades. Nos necesitan presentes más que nunca para mediar y acompañar, a pesar de que en su discurso nos digan ‘papá/mamá correte, dejame en la esquina’”.

 



En este sentido, el psicólogo cree que a los adultos les falta conectar con el adolescente que alguna vez fueron y que, además, la mirada negativa hacia la adolescencia “parte más de la incomodidad y del no saber manejar estas situaciones nuevas que surgen que del pensar realmente en el propio sentir adolescente”.

Parte importante de ese mundo, ya se sabe, es el vínculo con los amigos y el conflicto con los adultos -sobre todo- con los padres.

“Es fundamental que cada adolescente logre separarse emocionalmente de sus padres para así poder construir su propio camino”, escribe el psicólogo en el segundo capítulo del libro. “Si esto no se da, las consecuencias pueden ser muy negativas (...) Es vital que puedan crecer en autonomía para tomar decisiones, para ensayar respuestas y así seguir moldeando su personalidad”, dice.

Porque hay una idea que recorre todo el libro y que, para Cibils, es central para entender y abordar a los más jóvenes: son personas que están en construcción.

 



“El ‘disculpe las molestias están en construcción’ es un lema para tenerlo presente y no olvidarlo. Están cambiando, están creciendo, su cerebro está en plena ebullición, con conexiones nuevas que se hacen a una velocidad que no volverá a repetirse en el desarrollo del cerebro adulto ya formado, con situaciones en donde probarán y buscarán experimentar con la novedad, coqueteando y atraídos por el riesgo”, explica el psicólogo. Y aclara: “En todo este marco es que nos necesitan cerca. Nos piden a gritos silenciosos que los adultos estemos presentes, porque detrás de ese rebelde cuestionador hay mucho miedo sobre lo que está viviendo y lo que vendrá. Hay mucha vulnerabilidad”.

 

En el anexo del primer capítulo, Cibils agrega un texto que se titula “La carta que tu adolescente no puede escribirte”, de la psicóloga Gretchen Schmelzer. El texto empieza así y sirve como síntesis de todo: “Querido padre / madre: Esta es la carta que quisiera poder escribirte. En este momento estamos en una lucha. Lo necesito. Necesito esta pelea. No puedo explicarte las razones porque no tengo el idioma para ello y de todos modos no tendría sentido. Pero necesito esta pelea. Necesito que sobrevivas a que te odie y que me odies a mí (...) Solía saber quién era, quién eras, quiénes éramos. Pero en este momento no. En este momento estoy buscando mis límites y a veces solo puedo encontrarlos cuando estoy provocándote”.

PANDEMIA

La falta de encuentros

Una de las principales características de la adolescencia es la necesidad de ser parte de un grupo, del encuentro con otros adolescentes, de identificación con los amigos.
Todo eso se perdió cuando llegó el coronavirus. En este sentido, el psicólogo Juan Pablo Cibils cree que en el tratamiento de la pandemia faltó poner a los adolescentes en la discusión, en el debate.
“Faltó que le preguntemos qué necesitaban, qué era lo que querían. Sabían más que nadie que no tenían que salir a la calle sin tapabocas y que no debían aglomerarse. Pero ¿les dimos alguna alternativa? ¿Pudimos pensar junto a ellos opciones a futuro? ¿Pensamos con ellos cómo sería la vuelta a los encuentros cara a cara? Pensemos que pasaron a vivir en su casa con su núcleo familiar cuando es justamente de donde necesitan separarse progresivamente”, explica a Domingo