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Hay personas que empiezan a comerse las uñas desde pequeñas y no consiguen dejarlo. Suele aparecer después del primer lustro de vida, pero en niños y adolescentes es una adicción muy común: hay estudios que certifican que sucede entre el 20 y el 45% de

HELENA CELMA 19/09/2021

La adicción a morderse las uñas: ¿por qué no podemos parar?

La onicofagia está relacionada con trastornos como la ansiedad 

 Este es el motivo por el cuál no debes arrancarte un padrastro

Comerse las uñas puede indicar un problema mayor, puesto que es una forma de alivio para quien lo lleva a cabo

Comerse las uñas puede indicar un problema mayor, puesto que es una forma de alivio para quien lo lleva a cabo

 Freepik

 
 

Hay personas que empiezan a comerse las uñas desde pequeñas y no consiguen dejarlo. Suele aparecer después del primer lustro de vida, pero en niños y adolescentes es una adicción muy común: hay estudios que certifican que sucede entre el 20 y el 45% de estos colectivos. Puede ser que con el tiempo consigan reconducir este mal hábito, pero en muchas ocasiones, la acción va a peor y los afectados acaban comiéndose hasta las pieles que las rodean.  

Sin embargo, hay que diferenciar entre normalidad y patología. Puede ser que algunos niños lo hagan de forma esporádica, mientras que hay otros que lo hacen constantemente y denotan algún problema más profundo. “Cuanto mayor frecuencia, intensidad, duración y consecuencias tiene la conducta, más probable es que sea considerado un problema clínico o un comportamiento patológico”, tal y como explica Víctor M.Torrado Oubiña, vocal del Colegio Oficial de Psicología de Galicia y psicólogo clínico en el Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña (Chuac), en declaraciones a CuidatePlus. 

El nombre científico que recibe el hábito de comerse las uñas de forma compulsiva es la onicofagia. Aunque no se han descrito las causas que llevan a las personas a sufrirlo, las investigaciones que se han llevado a cabo son partidarios de que se realiza este acto para aliviar algún estado emocional adverso, como puede ser la ansiedad. Este hábito está incluído dentro de la categoría de "trastornos obsesivo-compulsivos y trastornos relacionados". 

Una forma de mantener el control

La onicofagia se suele relacionar directamente con la ansiedad, según muchos expertos. Una de ellas es la psicóloga Comillas de la Vega: "Puede servir de estrategia para tranquilizarse, mantener el control o gestionar una situación que se presenta difícil". 

Por lo tanto, la adicción a comerse las uñas aparece en personas que no consiguen gestionar correctamente sus emociones o sentimientos. También puede ser que lo hagan las personas que son excesivamente perfeccionistas, y al ver que no consiguen llevar todo al nivel de excelencia que quieren, buscan aliviar su ansiedad de alguna forma. 

También hay otros autores que relacionan la onicofagia con los cortes en los brazos que realizan algunos adolescentes, puesto que buscan alguna forma de liberar la ansiedad. 

Buscar ayuda si es necesario

Hay veces que se buscan soluciones que no arreglan la el problema de raiz. Por ejemplo, hay esmaltes de farmacia que tienen un mal sabor y que tienen el objetivo de evitar que el individuo se coma las uñas. Utilizar estos métodos es una forma fácil de evitar el mal hábito, cuando la realidad es que es algo mucho más profundo y que se tiene que buscar cuál es el origen del problema que origina esta ansiedad para intentar resolverlo y así liberar a la persona afectada.