ANSIEDAD, MIEDO Y DEPRESIÓN

Cerca de un 22% de los niños chinos tiene problemas de comportamiento y emocionales, según un estudio de la Universidad de Pekín hecho público hoy y que denuncia que la cifra está aumentando.
El estudio de la actual generación de hijos únicos, consecuencia de la política demográfica iniciada a finales de los 70, señala que más de 50 millones de niños chinos presentan trastornos de este tipo, ha destacado el diario "South China Morning Post".
Entre los principales problemas de comportamiento se encuentran el mentir compulsivamente, no acudir a las clases o cometer pequeños hurtos, mientras que los trastornos emocionales más frecuentes son la ansiedad, el miedo y la depresión.
Según el autor del estudio y director del Instituto de Investigación Psicológica de la universidad, Wang Yufeng, casi uno de cada tres escolares en el país más poblado del mundo sufren problemas de interrelación personal o en el control de su humor.
Wang ha responsabilizado de este problema al tradicionalista y uniformador sistema educativo chino, que suele olvidar a los estudiantes que necesitan ayuda personalizada, y también criticó indirectamente la política del hijo único, ya que la falta de hermanos hace al niño más introvertido y asocial.
Relacionado con esto es el hecho de que los padres, al tener sólo un hijo, le presionan mucho más que en generaciones anteriores para que estudie y triunfe en el elitista sistema educativo chino, que sólo permite la entrada de unos pocos en las universidades.
El estudio señala que los problemas emocionales son más acentuados en estudiantes de familias pobres y se dan con más frecuencia en grandes ciudades como Beijing o Shangai.
Otro informe publicado recientemente en Shangai reveló los inquietantes datos de que casi un 25% de los alumnos pensaron alguna vez en el suicidio y un 6% intentaron quitarse la vida.
El número de personas con problemas de comportamiento en China se multiplicó por 10 en la última década, coincidiendo con la llegada a las escuelas de las primeras generaciones de "hijos únicos" y la adopción de costumbres "occidentales" (competencia, consumismo, etc) en las ciudades.