Inicio

Consumir alcohol afecta el sistema nervioso del feto

El Mercurio

Estudio de la U.

de Chile: 


Tras nacer, los hijos de madres bebedoras reaccionan con menos rapidez a los estímulos, igual que adultos alcohólicos.


Alcohol y embarazo no son un buen complemento.

Basta considerar que el síndrome de alcohol fetal es la primera causa mundial de retardo mental prevenible.


Con este antecedente, en 1995 un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la U.

de Chile, encabezados por la doctora Sofía Aros, iniciaron un estudio de gran envergadura que busca analizar, en distintos ámbitos y a través del tiempo, los efectos del consumo de alcohol durante la fecundación.


El proyecto, que cuenta con el apoyo del National Health Institute (NIH), de EE.UU., ha seguido la gestación, el nacimiento y el desarrollo de 100 hijos de madres que bebieron más de cuatro tragos diarios.


Sin precedentes


Para la realización del estudio, entrevistaron a 9.600 embarazadas que se atendían en consultorios de la comuna de Maipú.

De ellas, seleccionaron a 100 que bebían más de cuatro tragos al día, y a otras 100 que no lo hacían como grupo control.


Previamente, definieron como "un trago" 12 gramos de alcohol, equivalentes a 100 cc de vino (una copa), 300 a 400 cc de cerveza (un schop grande) o 30 cc de pisco.

Las embarazadas del grupo de bebedoras ingerían más de cuatro copas de vino o cuatro schop o varios pisco sour diariamente o durante el fin de semana.


El 3,7% de las mujeres bebía en cantidades de riesgo efectivo para el niño.


¿Cuáles son esos riesgos? El daño neurológico se presenta a través de alteraciones del lenguaje, trastornos de coordinación, motricidad fina y dificultad para comprender el razonamiento abstracto y lógico (les cuestan más las matemáticas o seguir una línea de pensamiento).


Otro problema es el daño físico.

"El síndrome de alcohol fetal se manifiesta en una cara que es típica: ojos pequeños, con hendiduras palpebrales más chicas; la zona de piel que está entre la nariz y el labio superior es lisa -sin la hendidura característica- y más larga de lo habitual; el labio es muy fino, casi inexistente, y la cabeza es de menor tamaño que lo normal".


Además, aumentan notablemente las posibilidades de que el niño nazca con talla y peso menor que el promedio para la edad gestacional, con todas las complicaciones que esto conlleva, como es el problema de madurez y desarrollo de todos los órganos.


Incluso, la doctora Aros cuenta que lograron describir un síntoma sin precedentes en la literatura.

"Encontramos que se produce alteración en la conducción nerviosa; es decir, el sistema nervioso capta con menos rapidez los estímulos, al igual como sucede en los adultos alcohólicos".


La doctora Aros explica que el fin de esta investigación es promover una política pública mediante la cual se eduque desde el colegio en prevención del alcoholismo, y enseñar a todas las mujeres que deseen embarazarse acerca de los riesgos de consumir esta droga durante la gestación.


Además, "queremos seguir a los niños hasta que cumplan 18 años, para ver su rendimiento escolar y su inserción laboral.

Y esos resultados compararlos con los índices que recolectamos al nacer y durante sus primeros años (exámenes neurológicos, sicológicos, etc.)".


Entre otras cosas, esperan diferenciar el daño que produce cada tipo de alcohol o según las cantidades.

"Veremos si existen marcadores genéticos que predigan la presencia de síndrome de alcohol fetal e, incluso, si existen genes protectores que eviten la presencia de esta patología".