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Algunas alteraciones genéticas predisponen al alcoholismo

Sara Sánchez Conde. Córdoba. DiarioMedico.com


 El consumo de alcohol y las conductas antisociales podrían compartir bases genéticas, según los datos aportados por Tomás Palomo, presidente de la Comisión Nacional de Psiquiatría, en el VI Simposio de la Fundación Castilla del Pino, celebrado en Córdoba.   


Alcoholismo y personalidad antisocial comparten alteraciones genéticas del receptor dopaminérgico D-2, el cannabinoide CB-1 y la enzima FAAH, según ha indicado Tomás Palomo, presidente de la Comisión Nacional de Psiquiatría y jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Doce de Octubre, en el VI Simposio de la Fundación Castilla del Pino, Adicción a las drogas, ¿adaptación o toxicidad neuronal?, organizado por la Fundación Castilla del Pino y celebrado en Córdoba.

"Hemos identificado algunas variaciones genéticas que predisponen al alcoholismo y a la personalidad antisocial.

Se trata de alteraciones del gen del receptor dopaminérgico".

En concreto, las combinaciones de genotipos relacionados directa o indirectamente con la psicopatía son el receptor dopaminérgico D-2, el receptor cannabinoide CB-1 y la enzima FAAH (Fatty Acid Amino Hidroxilasa), "que aparecen también en los alcohólicos".


Dentro del trastorno antisocial hay diferentes características, unas más conductuales y otras más cognitivo-emocionales, como la frialdad, el desapego o la falta de remordimientos, "que conforman el núcleo de la psicopatía".

En la actualidad el equipo de Palomo está analizando las diferencias entre los tipos de trastorno antisocial fijándose en estos rasgos -sobre todo la falta de empatía y de sentimiento de culpa- para determinar sus bases genéticas.


Por otra parte, Antonio Bulbena, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona, ha señalado que, a pesar de que entre el 15 y el 20 por ciento de la gente se declara adicta al chocolate, sólo un 2 por ciento presenta en realidad una fruición exagerada.

Sin embargo, este producto tiene ciertos efectos terapéuticos presentes en algunas drogas o medicamentos que vamos a estudiar".


Chocolate terapéutico


En la actualidad, Bulbena está experimentando con un grupo de ensayo al que da chocolate negro una semana sí y otra no.

"Estamos observando un alivio de algunos síntomas que no son los esperados en un principio", ha detallado.

Así, hay personas que tras tomar chocolate se sienten "menos agresivas, menos tensas y más alegres.

Además, las neuroimágenes detectan en ellas la activación de las zonas del cerebro relacionadas con el placer y los refuerzos positivos".


Carlos Castilla del Pino, por su parte, ha destacado la cantidad y calidad de los estudios presentados en el VI Simposio de la Fundación que lleva su nombre, así como su importancia para abordar el consumo de drogas "atendiendo a las fases neurobiológicas de la adicción y a las modificaciones neurofisiológicas que producen.

Queremos averiguar hasta qué punto esos daños neuronales funcionan como reclamo y causa de la adicción.

Ha quedado claro que incluso las drogas consideradas más inocuas no lo son tanto, y muchas actúan como factores desencadenantes de brotes psicóticos".