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Las Horas

Ps. Verónica López

Las Horas


 


El suicidio parece estar anunciado desde las primeras escenas, la letanía y la sensación de que vivir cuesta mucho.

Virginia Wolf, encarnada por Nicole Kidmann muestra con su cuerpo lo que éste le pesa, lo que le cuesta vivir día a día.

No alcanza a sentir algo de felicidad, sino más bien da la impresión que llena sus Horas con sus palabras escritas, pero que finalmente no puede escapar a este destino que le impone su tristeza.
La mujer de los años 50, pareciera tener todo lo que se pudiera desear como signos de felicidad para una mujer de su época.

Una casa, un marido, un hijo y otro en camino, sin embargo no es suficiente para que ella en su mundo interno se sienta feliz.

Es banal pensar en su insatisfacción o en juicios de valor externos, más bien nos lleva a pensar ¿qué es lo que sucede en su mundo interno que los objetos que la rodean no parecen ser suficientes?
 


En muchos momentos todos hemos vivido situaciones en las cuales el mundo externo parece apagarse y sólo es posible sentir las sensaciones desde el mundo interno.

La valoración de los objetos del mundo real se desdibujan y la presión de la angustia y la tensión interna es lo que inunda la vida de las personas.

Claramente se trata de una enfermedad que provoca estas vivencias y estas sensaciones, y que , hoy en día en la mayoría de los casos es posible tratarla con medicamentos y esta sensación va abandonando a la persona, permitiéndole un adecuado equilibrio entre el mundo interno y el externo.

Pero, no es mi intención centrarme en la depresión como cuadro clínico, sino que como vivencia que lleva al suicidio.
Ella piensa en el suicidio, lo planea, pero se arrepiente.

Lo que no es posible ver, pero si adivinar es que igualmente su vida se hizo insostenible y que igual abandonó su mundo externo por un tipo de vida que al menos a ella le permitió seguir con vida.
El escritor con sida, condenado por la enfermedad, decide actuar el suicidio que su madre no lo hizo.

Se puede adivinar el abandono y los tiempos de no haber sido visto por una madre depresiva.

Él era uno más de los objetos externos que la rodeaban.


La homosexualidad rodea a todos los personajes, los une de manera en que la insinuación del deseo a través de un beso grafica este aspecto.

Tanto en Virginia con su hermana, como en la mujer de los años 50 con su vecina, en la pareja de lesbianas newyorkinas, y en el escritor con sida.


El personaje encarnado por Meril Stripp es de una mujer ha decidido vivir su homosexualidad abiertamente, pero sin abandonar su aspecto maternal.

Sin embargo su maternidad la traspasa a quienes la rodean, a sus amigos, logrando evadir su propio mundo interno.

Cuando el escritor le muestra su falta de contacto con sus aspectos internos, pereciera que ella va a elegir el suicidio.

Sin embargo termina siendo testigo del suicidio de su amigo.
Todos son Virginia Wolf, pese a vivir en distintos tiempos y en distintas situaciones.

El suicidio parece ser parte de cada uno de ellos, parece ser parte de cada uno de nosotros