Big Fish
Tim Burton se pone (muy) sentimentalComparado con Spielberg, debido a esa imaginación infantil que exprime al máximo en cada una de sus películas, esta vez Tim Burton regresa a la cartelera local con The Big Fish, basada en la novela homónima de escritor Daniel Wallace.
Y lo hace de una manera distinta.
Por que si bien en El Joven Manos de Tijera la fantasía era de alguna manera eclipsada por la ternura de su protagonista y el retrato exagerado de la soledad que Burton hace de su propia adolescencia, con este nuevo trabajo el director da un paso más allá y sin despojarse de su batería de artificios propone la cinta más autobiográfica que se le haya visto hasta el momento, pero tambipen la más universal.
En The Big Fish, Edward Bloom (Albert Finney) es un hombre maduro, enfermo, que se encuentra al final de sus días y tanto él como su mujer (Jessica Lange) y su hijo (Billy Crudup) son conscientes de ello.
Mientras el cronómetro de la muerte corre rápido, entre padre e hijo todavía quedan cuentas pendientes.
Y es que Bloom se ha dedicado toda su vida a contar las historias más inverosímiles, asunto que mientras su mujer soporta con la resignación amorosa que dan los años de matrimonio, el primogénito ? un joven periodista- aún no puede aceptar.
Y es que en su lógica, los cuentos de su padre esconden un problema de fondo: la incapacidad de éste por mostrarse tal cual es.
Eso genera la falta de confianza y un sentimiento de verguenza permanente del hijo hacia el padre.
Ese es el conflicto de la película.
El Título ? The Big Fish o El Gran Pez- hace alusión a la imposibilidad de aprehender o "pescar" a este hombre de historias magníficas, sin embargo, a medida de que avanza la trama y el padre es "desenmascarado", el hijo se va dando cuenta de que exageraciones hay, pero que también hay muchísimo de verdad en esos relatos que tanto lo han acomplejado.
Así, la verguenza va mutando en una mezcla de aceptación y admiración, y El Gran Pez adquiere una nueva significación: el padre es El Gran Hombre.
Para llegar a esa conclusión, Tim Burton hace uso de un recorrido onírico, lleno de racontos de un joven Edward Bloom, encarnado por Edward McGregor (Trainspotting).
Se trata de un viaje que nos traslada a diversos laberintos de imágenes con el sello Burton, que a simple vista parecen sólo recursos estéticos, pero que concluyen ? a través de los diálogos o textos del narrador- en lúcidas ideas respecto de la vida.
No importa que Tim Burton haya pedido prestada una novela para hacer esta película.
De todas maneras el argumento tiene un sentido único para el director, quien mientras trabajaba en ella acababa de perder a su padre y, por otro lado, él mismo se había convertido en uno.
De ahí lo personal del filme, pero de ahí también lo universal.
¿Qué padre no exagera sus historias de juventud ? para quedar como héroe o villano? ¿Qué hijo no siente alguna vez desconfianza por lo que escucha de boca de su padre? ¿Qué hijo no ha experimentado alguna vez verguenza del hombre que le dio la vida? ¿Qué hijo no tiene la obligación de reconciliarse con su padre cuando llega de visita la muerte?
Y es que los hijos tenemos una extraña fijación con nuestros padres que nos hace amarlos y odiarlos a la vez.
Como en una caricatura, vemos exagerados rasgos que nadie más ve o que mientras para algunos son fuente de admiración, para nosotros lo son de conflicto y permanente cuestionamiento.
Quizás detestamos esos rasgos debido a que los reconocemos en nosotros mismos.
En el caso del hijo, llama la atención que haya escogido la profesión de periodista, es decir, un artífice de historias.
Pero hay más.
Con un recién nacido entre sus brazos, Tim Burton se ha querido adelantar y explicar a su primer vástago, a través de El Gran Pez, que él es Edward Bloom.
Que así se gana la vida, que así se ha ganado el reconocimiento del mundo.
Que eso puede causar problemas entre ellos, pero que finalmente es eso lo que lo define, lo que lo diferencia de los demás.
Ficha
The Big Fish
Todo Espectador
Estreno 15 de abril.