Este es quizás un tópico sobre el que ha escrito mucho, todo tipo de organizaciones han tratado de establecer una delimitación entre ambos conceptos.
Quizás el más recurrido es que no se puede establecer ningún tipo de delimitación pues se incluiría la discriminación.
El problema con el subjetivismo amplio es que inhibe la acción, pues siempre existe la excusa de que es relativo al observados quien es el normal y el anormal.
Sin embargo es necesario poder establecer una taxonomía clara en pos del entendimiento, y por lo tanto establecer un tipo de ayuda oportuna y clara.
Por ejemplo el hecho de que un adolescente consuma alcohol es claramente anormal dentro de una familia que no lo hace, sin embargo si dentro de su entorno es algo que es permitido, claramente la familia no lo calificará como algo anormal.
Pero desde la psicología el análisis abarca algo más que al grupo de referencia, social y/o temporal; por ejemplo interesa saber si hay un trastorno de personalidad a la base que se exprese a través de la impulsividad y donde el alcohol no sea más que una expresión viable dentro del aparato mental para la expresión de dichos impulsos.
Existe el problema que quienes se apartan de lo normal no lo perciben de esa manera, por lo tanto siempre es un tema en el que se encuentra resistencia y oposicionismo.
Considerando lo anterior es que la autora Nancy Mc Dougall define una categoría cualitativa, donde prima la cualidad de lo normalmente aceptable, denominándolo norma normativa.
Designa hacia lo que se tiende y contiene un ideal.
El primer esbozo de las normas es proporcionado por la familia, es aquí donde se intenta regular el comportamiento del bebé y más tarde de los niños y adolescentes.
Para el niño lo normal es lo que se acepta en la casa y lo demás le es extraño.
Sin embargo desde la psicología del desarrollo sabemos que los niños tienden a diferenciarse de sus padres como proceso normal que contribuye a la búsqueda de la identidad.
Este proceso crea grandes conflictos parentales durante la adolescencia.
Para los adolescentes el deseo de escapar a la conformidad se transforma en el ansia de transgredir las leyes familiares.
El oposicionismo de las normas parentales, desde los padres es vivida con un sentimiento de extrañeza, ya que rechazarlas también es sentido como un rechazo a su forma de ser, es decir a ellos mismos, los padres.
Desde el comienzo los padres no entienden las pataletas de los más pequeños, y las viven como rechazo a aspectos de ellos.
Necesariamente el proceso de separación e individuación aludiendo a la etapa de Margareth Mahler implica el reconocimiento de otro distinto de mi y por lo tanto con aspiraciones diferentes.