El neurosiquiatra francés viene a Chile para hablar de una juventud que hoy no encuentra una fácil entrada a la vida activa.
A Boris Cyrulnik no le gusta hablar de su historia personal.
Pero en las solapas de sus libros se revela que a los 6 años escapó de un campo de concentración en la Francia invadida por Hitler.
Sin familia, circuló por distintos lugares de acogida y, a los 8 años, su destino era ser un niño granjero.
Sin embargo, hoy es uno de los neurólogos y psicoanalistas más conocidos de Francia, uno de los fundadores de la etología humana (estudio científico del comportamiento) y uno de los grandes investigadores de esa bendita capacidad humana llamada resiliencia.
"Resiliencia es ser capaz de retomar un tipo de desarrollo después de una herida traumática", dice Cyrulnik.
"Resiliencia es volver a la vida".
El especialista estará en Chile la próxima semana, invitado por la Universidad Pérez Rosales y ComunidadMujer, para ofrecer tres conferencias.
Una de ellas, organizada por la casa de estudios, alude a los jóvenes, a lo que él llama "su encantamiento", y está dirigida a quienes están en permanente contacto con ellos: los profesores.
Antes de viajar, Cyrulnik conversó con "El Mercurio" por teléfono desde Toulon, donde reside, y explicó su concepto de "encantamiento": un bebé sano no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse si en torno a él no hay otro ser humano para "encantarlo".
"Antes se pensaba al individuo como una noción cerrada, pero hoy sabemos que necesitamos de otros seres humanos para llegar a ser nosotros mismos".
?¿Cómo aplica en los jóvenes su teoría del encantamiento del mundo?: Usted habla de que el ser humano va siendo "encantado" por el mundo de diferentes formas según su etapa de desarrollo, ¿qué ocurre, dentro de este proceso, en la adolescencia?
"En el campo, en occidente, desde el siglo 13, siempre se pensó al individuo como una noción cerrada, completamente cerrada e impermeable a los otros.
Con la neurobiología, se descubre que sin un otro es imposible desarrollarse.
Es decir que un bebé genéticamente sano, neurológicamente y psíquicamente sano, no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse si en torno a él no hay otro para "encantarlo".
Este otro puede ser su madre, pero puede ser otra mujer, un hombre o una institución.
Cuando uno trabaja con niños abandonados, aislados, nos damos cuenta que ellos aunque sean sanos, detienen completamente su desarrollo y caen gravemente enfermos de la ausencia de un otro, por lo tanto es biológicamente necesario que otro nos encante para llegar a ser uno mismo.
Eso es en general para todos los seres humanos.
En los adolescentes hay un problema adicional, y es que un niño antes de la adolescencia se apega a su madre que es un ser humano sexuado pero no sexual.
Es decir él sabe que una niñita no es un niñito, que una mamá no es un papá, por lo tanto es sexuado, es un objeto que se conoce su sexo, pero no existe sobretodo apetito sexual, de deseo, si no sería una gran angustia incestuosa.
Es así como el adolescente debe aprender a amar fuera del hogar, de otra manera, es decir, después de haber sido "encantado" por su madre, él debe desear encantar y hacerse encantar por otra mujer u otro hombre, y este hombre y esta mujer tendrán doble trabajo, deberá ser a la vez el objeto del deseo sexual del adolescente y deberá tejer con él el vínculo del apego.
Ahora bien, esos dos vínculos están a menudo en oposición, puesto que en nuestra infancia el hecho de amar a nuestra madre impide el deseo sexual, mientras que en la adolescencia la aparición del deseo sexual hace que nuestra pareja deberá ser a la vez el objeto del deseo sexual y el sujeto del vínculo del apego.
Quiere decir que habrá que hacer un doble encantamiento, el del apego y el de la sexualidad".
?La adolescencia es una edad difícil y, si vemos las tasas de depresión y de suicidio juvenil, parece que lo está siendo crecientemente.
Hoy, como nunca antes el mundo valora a la juventud como la "edad de oro" y además, se sabe más que nunca, en términos sicológicos, de los niños y los jóvenes.
Entonces, ¿qué hay en estos tiempos de mundo globalizado que lleva a los jóvenes al vacío y a la tristeza?
« La primera vez que se planteó este problema fue en 1946.
Víktor Frankl, a la salida de los campos nazi constató que en los Estados Unidos, que era el país vencedor, había más depresión que en Alemania, que era el país vencido, entre los adolescentes y eso lo sorprendió mucho y él pensaba que era el sistema tecnológico que producía esta perturbación del proyecto de vida en los países donde la tecnología era demasiado desarrollada.
La pubertad es un fenómeno biológico, mientras que la adolescencia es un fenómeno psicosocial.
En los países pobres no hay adolescencia, porque las niñas se embarazan desde el momento en que pueden y los jóvenes van a trabajar al campo o a la fábrica desde el momento en que pueden.
Por el contrario, en sociedades tecnológicamente avanzadas, los jóvenes y las muchachas estudian cada vez más, aprenden oficios tecnológicos difíciles, lo que hace que su acogida, su entrada en la sociedad sea cada vez más tardía.
Hay ahí un momento en que estos adolescentes "flotan", ya no son más niños y no son todavía acogidos, no encuentran su lugar en la sociedad.
Esta "flotación" perturba su identidad, su proyecto, y aumenta sus angustia, y el sufrimiento en ese caso se transforma en su manera de identificarse.
En la medida que un adolescente se someta a una prueba, tiene la prueba que es una persona.
Ahora bien, ya no existen rituales de integración en las sociedades occidentales, mientras que sí los hay en los países pobres.
Existe el aumento de suicidios y de depresión de los adolescentes y es probablemente una prueba de debilidad cultural.
A causa del mejoramiento tecnológico, no sabemos ya como acoger a nuestros jóvenes".
?¿Qué deben hacer los adultos, los padres y los profesores, para reencantar a los jóvenes?
« Todas las culturas, incluida la occidental, han inventado rituales de iniciación que tienen siempre un mismo guión.
En un primer momento, al joven de 12, 13 años, 14 años, eso depende de la cultura, se le dice "cállate, tú eres chico, tu palabra es la de un niño" y después llega un momento en que ya no es más un niño, y no es todavía un adulto, entonces, alguien, un brujo, un chamán, un monitor, un filósofo, un cantante, lleva al niño al bosque donde se va a rozar con la muerte.
Va a tener miedo, va a tener que superar una prueba, pero no estará solo, estará acompañado por el brujo, el chamán, o el cura, o el cantante que le va a decir cómo tiene que danzar, rezar, cantar, cómo hacer para superar la muerte y ser más fuerte que la muerte.
Y cuando el joven vuelve del bosque, ha triunfado, ha visto la muerte de frente, y la ha derrotado, es decir, está iniciado.
De ahí en adelante se le acoge en la sociedad no más como un niño, sino como un joven adulto.
Ahora bien, nuestras sociedades occidentales han destruido sus rituales de acogida.
Estos rituales son diferentes según las culturas, pero el esquema, el guión es el mismo.
Actualmente los adolescentes llegan a la pubertad cada vez más temprano gracias al mejoramiento de las condiciones de la educación y de la higiene de la primera infancia, pero toman sus lugares de adulto cada vez más tarde porque ahora todo el mundo tiene que aprender un oficio para ocupar un lugar en la sociedad, en circunstancias que hace dos generaciones atrás bastaba con que una mujer tuviera un hijo, y que un joven fuera capaz de trabajar en el campo o en la fábrica.
Hay ahora una enorme masa de adolescentes que no tienen su lugar, no tienen proyecto, y el ritual de iniciación consistirá en correr riesgos graves: la droga, la camorra, y en el caso de las niñas, correr riesgos sexuales.
Los alemanes, los suecos y los islandeses inventan sistemas de acogida modernos, es decir que después de la prueba de selección para la universidad los jóvenes y las niñas se inscriben en la universidad, pero no podrán entrar hasta dos años más tarde, antes son obligados a irse a un país extranjero, a trabajar con sus manos, para cuidar niños, para ayudar a pescar, para ayudar en el campo, aprender otro idioma, y cuando vuelven se inscriben para entrar a la universidad, pero ellos ya están iniciados, y son acogidos como adultos jóvenes.
ES algo posible, que deberíamos poder desarrollar".
?Los adolescentes necesitan diferenciarse de su familia de origen para crear su propia identidad ¿Cómo pueden entonces los padres reforzar el sentido de pertenencia que los jóvenes necesitan sin crear reacciones adversas o rebeldes en ellos?
«Yo pienso que no es tarea de los padres sino de la sociedad y de la cultura.
Los adolescentes cuando llegan a la edad del deseo sexual tienen necesidad de desprenderse de sus familias de origen, si no lo hicieran experimentarían grandes angustias incestuosas.
Incestuoso quiere decir que hay excesiva proximidad afectiva, no significa necesariamente que se pase al acto sexual.
Por lo tanto están obligados a salir y dejar su familia de origen, Si no hay alguien para invitarlos, para separarlos de su familia de origen, les costará hacerse independientes y van a oponerse a su familia de origen a través del odio, a través de conflictos incesantes o a través de la oposición sistemática a todo lo que digan sus padres.
Si hay un ritual de acogida, si hay trabajo, si hay una universidad, un padre presente, un grupo humano estructurado, los adolescentes podrán en un primer momento dejar a sus familias de origen e intentar una aventura afuera, y solamente ahí podrán después redescubrir su sentimiento de pertenencia y estarán orgullosos de sus orígenes, porque ya no tendrán más miedo de estar demasiado cerca de la familia de origen, ellos habrán logrado una conquista social y sexual.
Por lo tanto, hay un camino a seguir, que no lo deben hacer los padres, sino que es la cultura quien debe preocuparse, y al parecer la cultura occidental no hace este trabajo de separación".
?Los códigos, las creencias y los valores entre las distintas generaciones se están diferenciando cada vez más rápido.
¿Cómo sobrellevar esta brecha con los propios hijos?
«Es cierto que hace dos generaciones atrás un hombre o una mujer morían en la cama donde habían nacido.
Es decir, había una granja, un oficio, una lengua, una religión, una familia, un grupo social.
El sentimiento de pertenencia era muy fuerte, pero esa gente ignoraba las otras culturas, las otras religiones, otras maneras de ser y eso provocaba a menudo guerras o persecuciones.
Hoy en día los jóvenes, gracias a los ancianos, aprenden distintas lenguas, viajan a numerosos países, descubren muchas religiones y diversas culturas.
Son más abiertos, pero si son ansiosos, echan de menos la certidumbre, la época en que había una sola religión, una sola lengua, y en ese momento los jóvenes para luchar contra la angustia redescubren el placer de la seguridad de la secta, de la religión intolerante o del partido político intolerante.
Por lo tanto lo que usted dice corresponde al mismo tiempo a un progreso de nuestra cultura, los jóvenes son más abiertos, y a una dificultad de nuestra cultura, esta apertura los vuelve ansiosos y los inseguriza".
? ¿Cómo define usted, en pocas palabras, el concepto de resiliencia?
« La definición más simple que se propone es decir que la resiliencia es retomar un tipo de desarrollo después de una herida traumática.
Es por lo tanto una definición muy simple, pero la herida traumática exige que se haya estado en la agonía psíquica, que la persona se haya sentido casi muerta, y en ese momento, la resiliencia consiste en volver a la vida.
Los que no son resilientes son los que quedan alelados, o que sufren de un síndrome psicotraumático, es decir que reviven el horror del pasado sin poder desprenderse".
?¿Qué necesita un niño o un joven que ha sufrido un trauma (abandono o maltrato) para que surja en él un proceso de resiliencia?
« Tienen necesidad de tres niveles: el primero, es la adquisición de recursos internos de los primeros años de sus vidas.
Esa adquisición les viene de otro, de quién los cuidó, su madre, su padre, un hombre, una mujer o una institución.
Y esa huella, ese recurso interno, es el apego seguro, el apego confiado, que se inscribe en la memoria desde los primeros meses de la existencia.
El segundo nivel, es el significado que se atribuye al traumatismo, y ese significado es diferente para cada uno de nosotros.
Lo que desgarra a uno, dejará completamente indiferente a otro.
Es la historia y el contexto lo que explica que se atribuya a un mismo hecho una significación totalmente diferente.
El tercer nivel, es la disposición en torno del herido, por parte de la familia o de la cultura, de tutores de resiliencia, es decir de personas, de grupos humanos o de instituciones en torno a los cuales el niño herido podrá retomar un desarrollo, puesto que está herido, pero una forma de desarrollo.
Son estos tres niveles que permiten evaluar si un proceso de resiliencia será posible o no".
?¿A qué edad un niño o un joven puede empezar a re-significar; es decir a darle un nuevo significado a su propia historia? ¿Y cómo puede hacerlo?
« Desde el momento que un niño es capaz de hacerse una representación de lo que él ha sufrido puede participar en su resiliencia.
Es decir, un niño antes de hablar, está completamente sometido, dependiente de su medio y si su medio está destrozado, habrá que reemplazar en su medio lo que ha sido destrozado para que el niño retome un desarrollo.
Es decir, si su madre muere o se enferma, habrá que proveerle un sustituto maternal, que podrá ser otra mujer o un hombre, o una institución, para que retome un desarrollo, pero antes de la palabra un niño está sometido a las huellas de su medio.
Por el contrario, después de la palabra, el niño se hace una representación, es decir, a partir de los tres años, el niño se hace una representación de lo que le sucedió, puede ser una representación de imagen o de palabras.
Y ahí él puede dibujar, hacer pequeños relatos o canciones de lo que le pasó, está menos pasivo, y puede él mismo trabajar en su resiliencia a condición de que su medio le provea tutores de resiliencia".
?¿Hay alguna edad límite para sobreponerse a un trauma? Es decir, ¿se hace tarde en algún momento?
« No hay una edad límite para sobreponerse a un trauma, yo mismo dirijo un grupo que se llama "Envejecimiento y resiliencia", y se puede ver que incluso en personas ancianas enfermas de Alzheimer, hay todavía una posibilidad de retomar un desarrollo.
Por lo tanto, no hay una edad límite, pero hay aprendizajes más o menos rápidos.
El aprendizaje de nuestra primera infancia, todos tenemos una híper memoria a causa de la velocidad fantástica de la sinapsisación, el cerebro envía 250.000 sinapsis por hora en el transcurso de los primeros años.
Significa que biológicamente somos capaces de aprender a una muy, muy gran velocidad.
Y esta velocidad de aprendizaje disminuye con la edad, con momentos de mejoría en el transcurso de la adolescencia, o con el amor: cuando estamos enamorados de alguien, modificamos nuestra propia biología, se vuelve a tener la capacidad de aprender muy rápido.
O con ocasión de grandes emociones de la existencia, donde de nuevo se pueden estimular las neuronas y aprender muy rápido.
De manera general entonces se va perdiendo la capacidad de aprender con la edad, pero podemos volvernos aptos para el aprendizaje a través del amor o de la emoción".
?Usted ha dicho que, en la medida en que se tengan experiencias de amor, aunque sea en el inconsciente o en la memoria remota, éstas pueden poner en marcha un proceso de resiliencia.
Pero si no es así, si no se tiene nada de eso.
¿La resiliencia no puede aflorar de la nada? ¿Hay también un componente genético en la resiliencia?
« La resiliencia no puede surgir de la nada, puesto que un niño sano no puede desarrollarse si no hay otro en torno a él para encantarlo.
Pero por el contrario, algunos pretenden que hay un componente genético de la resiliencia, en los animales y en los humanos.
Hay un cromosoma donde hay un conjunto de genes llamados 5HTT , y este conjunto de genes estimula la secreción de serotonina, y los seres vivos que tienen este conjunto de genes que secretan mucha serotonina son menos vulnerables.
Cuando hay una pérdida, quedan menos heridos o son más capaces de salir a buscar a alguien a su alrededor que pueda compensar esta pérdida.
Por el contrario, los seres vivos que no tienen este conjunto genético 5HTT, (los primeros serían los de 5HTT largo y los segundos, de 5HTT corto, secretan menos serotonina y estos seres vivos, mamíferos o humanos, son muy sensibles a la menor pérdida.
Y al observarlos nos damos cuenta que ante las pequeñas pruebas de la existencia, son demasiado emocionales, experimentan todo como una agresión, en los conflictos en la sala cuna o en el jardín infantil se desesperan, en el colegio cuando tienen un fracaso se sienten muy infelices, mientras que los que tienen un 5HTT largo, son menos sensibles a las pérdidas, y cuando tienen un fracaso no los hiere tan profundamente.
En los animales, se constata que los con 5HTT corto están abajo en la escala jerárquica de los mamíferos y que son muy fáciles de herir.
En cambio en los humanos, notamos el mismo componente genético, pero los seres humanos pueden modificar su entorno, lo que no pueden hacer los animales.
Y los seres humanos, los que tienen un 5HTT corto, los más sensibles a la pérdida y a la menor variación del entorno, esos buscan componerse un entorno estable y rutinario, tendrán sólo una pareja estable, serán fieles, tendrán pocas aventuras sociales y van a tener una sola religión, van a aprender un solo oficio, y si el medio cultural y social les ofrece estabilidad, a pesar del 5HTT corto podrán hacer una vida humana totalmente equilibrada.
Mientras que, en el mismo contexto, los que tienen un 5HTT largo, como tienen necesidad de sucesos vitales, de aventuras, en un contexto estable se morirían de aburrimiento.
A la inversa, en un medio inestable, un medio de aventuras, se sentirán constantemente estimulados y si tienen fracasos, los superarán fácilmente.
Quiere decir que los seres humanos podemos construir un medio que nos convenga, lo cual los animales no pueden hacer.
Quiere decir que la resiliencia genética, aunque sea genética, depende mucho de la organización del medio social y cultural".
?¿Cuáles es el papel de los profesores para fomentar la resiliencia en los niños y en los jóvenes? ¿Se puede educar la resiliencia?
« Claramente sí.
Cuando los niños han sido maltratados por la familia o por la sociedad, durante los períodos de guerra o de extrema miseria, sobretodo en los períodos de desritualización de la sociedad, cuando ya no hay rituales en la cultura, son formas de maltrato, y los niños se desarrollan alterados, todo perturba su desarrollo.
Esos niños, si no disponemos tutores de resiliencia en torno a ellos, van a permanecer perturbados.
Pero se constata que lo propio del hombre es fabricar cultura y constatamos que en culturas diferentes donde estos niños son maltratados, ciertas culturas se preocupan de hacerse cargo de estos niños heridos, y ahí se ve como la mayoría de esos niños retoman muy rápidamente un tipo de desarrollo.
Al parecer, la cultura americana es favorable a ese tipo de desarrollo, siempre que el niño pueda participar.
Depende de la familia, del barrio y de la cultura.
A veces el traumatismo proviene de la propia familia, en ese caso hay que cambiar de familia y hay que ayudar a la familia y al niño maltratado.
A veces proviene del barrio, es decir que en ciertos barrios privados de cultura, es la violencia la que permite la socialización.
Todas las sociedades se han fundado en la violencia, es decir, esto se ve en Francia, o en países donde el urbanismo se desarrolla muy rápido, en los barrios sin cultura son los jóvenes rodeados de lugartenientes los que imponen su fuerza psíquica por la violencia.
Eso es una suerte de cultura arcaica que no es aceptable en nuestras culturas modernas.
Pero hace algunos milenios, era así como se formaban las sociedades, gracias a la violencia.
Sin embargo, en algunos barrios pobres, uno ve a ciertos niños desarrollarse muy bien, contrariando toda lógica, y cuando se interroga a estos niños y a sus profesores, se encuentra dos criterios o dos factores de resiliencia: el primero es que en esos barrios desritualizados por la miseria, esos niños continuaban admirando a un padre y a una madre asociados y diferenciados.
Es decir, que el padre y la madre educaban a sus niños juntos, compartían las tareas, pero no hacían las mismas tareas, y los niños, aunque sus padres fueran pobres, admiraban a sus padres.
Mientras que los otros niños despreciaban a sus padres y nos los tenían en cuenta.
El segundo factor de resiliencia era el encuentro con un profesor, y ahí nos sorprendimos mucho al escuchar a los niños decir que lo que les había permitido emplearse a fondo en la escuela, mientras que en su pequeño barrio todo el mundo se burlaba de los alumnos estudiosos, ellos continuaban siendo sin embargo buenos alumnos, nos dimos cuenta que todos esos niños se habían encontrado con un profesor que se salía de las normas de enseñanza.
Es decir, se trataba de profesores que en un corredor les hablaba, no se trataba de abrazarlos ni acariciarlos, sino simplemente de hablarle, lo que para un profesor era una banalidad, conversar con el alumno fuera de clase, para el niño era un suceso extraordinario.
Otra sorpresa fue cuando interrogamos a los profesores, la mayoría se acordaba del niño, y casi todos atribuían al niño su buen desempeño escolar y casi todos habían subestimado la importancia de su encuentro humano con el profesor.
Ellos creían que bastaba con verter informaciones en la cabeza del niño para que el niño se desarrolle bien, en circunstancias que hoy sabemos que para que un niño tenga el placer de aprender, es necesario que exista una relación afectiva con un adulto.
Eso no quiere decir forzosamente abrazar o acariciar, hablar tiene una función afectiva muy importante, y organizar reuniones o encuentros entre profesores y alumnos para simplemente conversar entre ellos, para un profesor puede ser una banalidad, para un niño en dificultades puede ser un suceso enorme.
Hay entonces incluso en las familias de niños maltratados, en la mayoría de los casos de niños maltratados, les va muy mal en el colegio, pero uno de cada diez sobre invierte en la escuela porque es el único lugar donde le hablan en forma amable, donde lo tratan como a un niño.
Y los profesores no saben, no comprenden hasta qué punto ellos son importantes para esos niños".
?¿Cuál es el rol de los padres para fomentar la resiliencia en los hijos adolescentes?
« No es en realidad rol de los padres.
En la adolescencia es necesario que haya alguien fuera de los padres para servir de tutor de resiliencia, porque todo lo que provenga de los padres será vivido e interpretado por el adolescente como una tentativa de dominación.
Es decir, un adolescente aceptará feliz una invitación hecha por alguien fuera de la familia, mientras que rechazarán la misma invitación si viene de los padres.
Porque en ese momento de su vida está la prohibición del incesto, que no es forzosamente el acto sexual, puede ser también un ambiente incestuoso, que hace que ellos rechacen todo lo que provenga de sus padres y acepten lo que venga del exterior.
Por lo tanto es necesario que exista un exterior a los padres, es necesario que haya deporte, cultura, arte, religión, política, a condición que no sea política totalitaria, sino un debate político, algo que abra a la familia y que permita al adolescente retomar su desarrollo, en ese momento él aceptará y renovará sus lazos con su propia familia".