El gasto en este grupo de medicamentos creció el 41% en un año.
Para los especialistas, no se debe a una suba de precios.
Dicen que hay un mayor consumo por el estado de ansiedad de la sociedad.
La semana pasada, la doctora Lía Daichman, especialista en geriatría, se sintió, en sus palabras, "asqueada".
Atendió a una paciente que estaba muy mal.
El problema no era uno de los achaques atribuible a los años.
Lo que le estaba arruinando la vida era la sobremedicación con psicotrópicos.
"Me gano la vida desintoxicando pacientes...", dice Daichman.
La sobremedicación es apenas una de las causas de un fenómeno que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) certifica con datos duros: los remedios con mayor facturación en el país son los destinados al sistema nervioso.
El INDEC comparó las ventas totales de la industria farmacéutica del último trimestre de 2004 con el mismo período del año anterior.
En la comparación se observa el salto que pegó el gasto por consumo de medicamentos destinados al sistema nervioso: de ocupar el último lugar en 2003 pasó al primer lugar a finales de 2004, por encima de los destinados al aparato digestivo y metabolismo, al aparato cardiovascular y los antiinfecciosos.
Este salto se expresa con un aumento del 41,34% en la facturación: de 160.554.000 pesos en el último trimestre de 2003 a 226.936.000 en igual período de 2004.
"Esta suba no tiene relación sólo con eventuales aumentos de precios.
En realidad, lo que esta encuesta revela es un dato objetivo: la gente consume más", dice Marcelo Peretta, vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal.
"Por supuesto ?explica? el aumento no es lineal en todos los productos.
Hay una tendencia a prescribir drogas distintas, lo que hace que otras "tradicionales" pasen de moda.
Y creció el consumo de genéricos".
Otro dato le da relevancia a esta tendencia: según un trabajo del Instituto Argentino de Atención Farmacéutica, cinco de los primeros quince medicamentos más vendidos en el país el año pasado son psicotrópicos.
En el cuarto lugar de la tabla general está la droga Rivotril, con una facturación anual de 43.600.000 pesos.
La siguen Alplax, Lexotanil, Madopar y Tegretol.
El año pasado se vendieron un total de 8.735.000 pastillas, sólo de estas cinco drogas.
¿Por qué tanto remedio contra los nervios? Para Julio Moizeszowicz, psiquiatra y presidente de la Fundación de Docencia e Investigación Psicofarmacológica, la causa más frecuente que explica el aumento del consumo de estos medicamentos es la ansiedad y angustia que generan las situaciones personales y sociales en momentos de crisis.
"Los mecanismos de protección que existen para evitar estados de ansiedad no funcionan actualmente.
Por ejemplo: la inseguridad o los conflictos en el sistema de salud hacen que la población entre en estado de crisis", explicó.
Y agregó que las personas que buscan aliviar estados de angustia y depresión suelen acudir a la vía que consideran más rápida y económica, que es el consumo indiscriminado de psicotrópicos.
Evitan, así, el camino adecuado, que es la consulta profesional y la ayuda psicológica, y se exponen a los riesgos de la medicación sin control profesional.
Desde el Colegio de Farmacéuticos, Peretta coincide: "Se venden más unidades por el estado de ansiedad de la gente.
En general, vemos poco respeto por los psicotrópicos, que son medicamentos de riesgo y que pueden generan dependencia".
Juan Carlos Crovetto, consejero del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, dice que "la gente toma psicotrópicos casi como si fuesen una golosina.
Uno lo ve todos los días en el mostrador de la farmacia".
Según los expertos, el dato objetivo del aumento en el consu mo de estas pastillas tiene que ver con un cambio general de hábitos.
"Antes tomábamos un remedio sólo cuando nos enfermábamos; ahora, por cualquier motivo, lo que significa que tenemos que estar más alertas sobre las consecuencias del uso irracional de medicamentos", dice Peretta.
El problema, para los especialistas, tiene tres patas:
? Errores en el acto de prescripción.
Es la esfera exclusiva del médico.
Puede fallar en el tipo de droga que receta o en la dosis.
? Errores en el acto de dispensación.
Se dan equívocos al interpretar las muchas veces ilegible letra de los profesionales médicos, o simplemente no se cumple con la buena práctica farmacéutica, que indica que el paciente debe ser informado de los beneficios y riesgos que conlleva tomar cualquier medicamento.
? Errores en el consumo.
Con la pastillita ya en la casa ?pongamos, por ejemplo, un ansiolítico?, mucha gente cree que puede aumentar la dosis o bajarla a gusto, siguiendo tal vez el consejo de un amigo o vecino al que le prescribieron cantidades distintas de la misma droga.
"La gente no tiene una idea clara de lo que es tomar una de estas drogas ?concluye Crovetto?.
Lo preocupante es que se están empezando a vender en quioscos".
Para Peretta, el sondeo del INDEC prende una luz de alerta: "Estamos ante un problema de salud pública".