Un trabajo de la Clínica Universitaria de Navarra galardonado en el XVII Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología ha encontrado que el área motora suplementaria, que interviene en las tareas de atención, está implicada en la esquizofrenia.
El Departamento de Psiquiatría de la Clínica Universitaria de Navarra ha recibido dos premios en el XVII Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, celebrado en Estocolmo (Suecia).
Se trata de dos de los quince estudios galardonados entre los 600 presentados en formato póster.
Los trabajos premiados recogen las conclusiones de varias investigaciones realizadas por este departamento en el campo de la esquizofrenia.
Una de las líneas de trabajo principales es el estudio de las bases biológicas de la esquizofrenia mediante técnicas de neuroimagen y estudios genéticos.
"Desde hace varios años nos hemos centrado en estudiar las funciones superiores en la esquizofrenia.
Se sabe que una de las funciones que se ve alterada en los pacientes con este trastorno es la atención.
Por eso, queríamos comprobar mediante técnicas de neuroimagen qué regiones cerebrales pueden estar fallando cuando una persona realiza determinadas tareas que cada vez requieren más atención", ha explicado Felipe Ortuño, del Departamento de Psiquiatría de la Clínica Universitaria de Navarra y autor principal de este trabajo.
Tareas de atención
El estudio comparó las imágenes cerebrales de once personas sanas y once enfermas conforme aumentan los niveles de dificultad de los ejercicios.
Según Ortuño, "utilizando PET con oxígeno 15 y el sistema de análisis de imagen SPM (Statistical Parametric Mapping) llegamos a la conclusión de que existen diferentes áreas disfuncionales en los pacientes con esquizofrenia.
Veníamos observando que en general están ubicadas en la corteza frontal, como el cíngulo anterior y parietal, pero en este trabajo hemos detectado la participación de un área novedosa: el área motora suplementaria.
Se trata de una región que interviene en las tareas de atención dirigidas a evaluar estímulos temporales.
Cuando una persona sana está involucrada en una tarea de atención, esa región se activa, pero en los pacientes que tienen esta patología no lo hace con la misma intensidad.
Además, hemos visto que esta disfunción puede ser una alteración muy básica de la que deriven otras; si falla esta función otras funciones superiores pueden fallar".
Este trabajo ha sido aceptado para su publicación como rapid publication en la revista Neuroimage.
Genotipo Val
El segundo trabajo premiado forma parte de la tesis doctoral de Patricio Molero y ha analizado aspectos genéticos de la esquizofrenia.
"Estudiamos el papel del gen de la enzima catecol-o-metiltransferasa (COMT) en la etiología de la esquizofrenia.
En una muestra de 134 pacientes hemos observado una tendencia a la asociación del genotipo Val específicamente con la esquizofrenia.
Son unas conclusiones concordantes con los datos aportados por un grupo pionero en Estados Unidos dirigido por el doctor Weinberger", ha explicado Patricio Molero.
Por otro lado, parece que este genotipo se asocia a una mejor respuesta al tratamiento con neurolépticos.
"Se trata de resultados preliminares que de momento no alcanzan significación estadística.
Suponen un posible avance en el conocimiento tanto de la etiología de la enfermedad como de los mecanismos de respuesta al tratamiento condicionados por la carga genética".
Un trastorno mental precoz y complejo
La esquizofrenia es un trastorno mental grave que se presenta en etapas muy precoces de la vida, en la juventud o comienzo de la vida adulta.
Esta enfermedad compromete el pensamiento (aparecen falsas creencias como delirios), la sensopercepción (alucinaciones), las emociones (se presentan cada vez más deterioradas), la voluntad (se pierde iniciativa), la atención (más dificultades para atender) y la personalidad.
Según Felipe Ortuño, "se caracteriza por su gran variabilidad sintomática, lo que la convierte en un trastorno mucho más complejo.
Está presente en todas las culturas, con unas cifras de prevalencia muy parecidas.
Así, una de cada cien personas desarrollará esquizofrenia en algún momento de su vida".
Desde los años ochenta se ha producido un gran avance en el origen de esta patología.
"En los cerebros de personas con esquizofrenia se encontraron unas variaciones muy sutiles, concretamente una disminución muy pequeña en el volumen de regiones de la corteza frontal (responsable del pensamiento) y en regiones del sistema límbico (responsable de las emociones).
Los estudios revelaron que esas alteraciones se habían producido en etapas muy precoces de la vida intrauterina.
El futuro de la investigación precisa de la combinación interdisciplinar", ha añadido Ortuño.