La actriz sufrió una fuerte depresión posparto en el 2003, por lo que debió someterse a un tratamiento siquiátrico que incluyó terapia y medicamentos.
La actriz Brooke Shields respondió con molestia al por estos días sobreexpuesto Tom Cruise, luego que el enamorado actor criticara el uso de medicamentos para abordar la depresión posparto e, incluso, pusiera en duda la efectividad de la psiquiatría.
Utilizando una columna de opinión escrita para el diario The New York Times, Shields calificó los comentarios de Cruise como "un perjuicio a las madres de todas partes".
"Sugerir que me equivoqué al tomar medicamentos para lidiar con mi depresión, y que en lugar de ello debería haber tomado vitaminas y hacer ejercicio demuestra una completa falta de entendimiento acerca de la depresión posparto y el alumbramiento en general", escribió la actriz.
"Si algo bueno puede extraerse de la ridícula perorata del señor Cruise, esperemos que sea una mayor atención, muy necesitada, para una enfermedad seria", añadió.
Durante unas entrevistas realizadas para promocionar su nueva película, La guerra de los mundos, Tom Cruise habló sobre su escepticismo hacia la psiquiatría para explicar sus creencias en las enseñanzas de la Iglesia de la Cienciología, fundada por el escritor de ciencia ficción L.
Ron Hubbard.
En uno de esos diálogos con el programa Today de la cadena estadounidense NBC, el actor fue consultado sobre sus recientes críticas a Shields.
"Antes de entrar en la cienciología, nunca estuve de acuerdo con la psiquiatría", aseguró.
"Y cuando comencé a estudiar la historia de la psiquiatría, entendí más y más por qué no creía en la psicología (...) Y sé que la psiquiatría es una pseudociencia", afirmó.
Discutiendo la efectividad de los antidepresivos en general, Cruise dijo que todo lo que hacen es "enmascarar un problema".
Y agregó que no existen los desequilibrios químicos que producen los trastornos.
Brooke Shields aseguró que su médico le prescribió Paxil para luchar contra una depresión posparto tras experimentar desesperación extrema y pensar en el suicidio después del nacimiento de su hija Rowan Francis, en la primavera de 2003.
"No me emocionaba tomar medicamentos.
De hecho, dejé de tomarlos antes de tiempo y tuve una recaída que casi me lleva a estrellar mi coche contra un muro, con Rowan en el asiento trasero", afirmó la actriz.
"Pero lo que me salvó fueron estos medicamentos, junto a sesiones de terapia semanales y mi familia", agregó.
La depresión de Shields la llevó a escribir un libro acerca de su experiencia.