Percepciones y creencias en torno a la salud-enfermedad mental, narradas por curanderos urbanos de la ciudad de México
El propósito de este trabajo, es describir las percepciones y creencias que tienen sobre la salud-enfermedad mental un grupo de curanderos de la ciudad de México.
Para obtener la información se utilizó una metodología cualitativa basada en la historia oral.
Se realizaron entrevistas grabadas, con el fin de profundizar en las percepciones de la salud-enfermedad a partir de las narraciones otorgadas por los curanderos.
Los entrevistados no separan lo que en el medio médico se conoce como salud mental del resto de la salud.
Para ellos la salud es un estado de equilibrio que envuelve tres componentes que son inseparables, el físico, el mental y el espiritual.
Cuando estos elementos están en equilibrio la persona goza de salud, pero cuando alguno de ellos no funciona bien, el ser humano entra en desequilibrio, es decir, se enferma.
Los tratamientos otorgados por los curanderos resultan muy útiles para el proceso de curación de los padecimientos "emocionales" o de los "nervios" porque el paciente tiene fe y confianza en las habilidades del curandero, porque el curandero se preocupa por acercarse y dar un servicio más personalizado a sus pacientes y porque explica el problema en palabras sencillas que le resultan claras y comunes al enfermo.
Introducción
En la mayoría de los países en vías de desarrollo, las enfermedades mentales se padecen y tratan en las comunidades y sistemas locales de atención de salud.
En estos sistemas se agrupan la sabiduría cultural, las estructuras familiares, los sistemas populares de atención a la salud y los servicios médicos.
Cada cultura o sociedad genera diversas respuestas y estrategias para contrarrestar y prevenir las enfermedades.
Se recurre a múltiples tradiciones en el arte de sanar, no solo para atender las enfermedades mentales y los problemas psicosociales, sino para analizar y buscar sus causas y organizar respuestas personales y comunitarias.
Para interpretar todo lo anterior cada cultura cuenta con un sistema de signos y conceptos (Desjarlais, Eisenberg, Good & Kleinman 1997; Campos 1992).
El conocimiento médico local ejerce una importante influencia en la manera que se percibe y expresa la enfermedad mental, en cómo se entiende ésta y en las respuestas que suscita.
Así, termina moldeando la enfermedad misma, sistematizando los síntomas, las interpretaciones y la forma como se procura asistencia, siguiendo patrones de comportamiento que difieren según las sociedades y los grupos étnicos.
Los curanderos no se enfrentan directamente con la "ansiedad", "depresión" o "manía", sino con las creencias culturales que las recubren.
La queja que presentan los pacientes se refiere a "los nervios", "pérdida del alma", "susto" o "embrujo".
Esta concepción, confirma los síntomas y enfermedades populares, evita el estigma, legitima el papel de enfermo asumido por el paciente y ofrece más enfoques prácticos para el tratamiento y mayores esperanzas para la curación (Desjarlais et al.
1997; Uzzell 1974).
La practicas curativas y las concepciones que tienen los médicos tradicionales de la salud-enfermedad necesitan estar forjadas y reconocidas social y culturalmente, es decir, se debe entender que están sumergidas dentro de una realidad simbólica en el interior de la cual se producen estilos de vida propios, formas específicas de relación social y conceptos culturales sobre el cuerpo humano y la enfermedad.
Gran parte de la eficacia y valor de estas prácticas descansa en el hecho de que están profundamente enraizadas en una tradición cultural (Desjarlais et al.
1997; Kleinman 1973; Pedersen 1989; Campos 1992; Vargas & Casillas 1993).
Existen un gran número de investigaciones sobre los curanderos, sus procesos de curación y los conceptos de salud que sirven de base para sus tratamientos que demuestran sistemáticamente que las prácticas de los curanderos y chamanes son efectivas para aliviar las dolencias causadas por malestares psicológicos y sociales (Kleinman & Gale 1982; Kleinman 1988; Ness 1980; Finkler 1985; Guarnaccia, Rivera, Franco & Neighbors 1996).
Muchos de los trabajos enfocados a estudiar los conceptos de salud-enfermedad que tienen los curanderos se han desarrollado en países como Venezuela, Perú, Puerto Rico, Cuba y México (Perrin 1986; Seguín 1979; Guarnaccia et al.
1996; Campos 1992; Castro & Eroza 1998) y con población Latinoamericana que ha emigrado a los Estados Unidos (Farias 1991).
El interés en estudiar esta población radica en que, numéricamente y en proporciones que varían de una región a otra, más de la mitad de la población Latinoamericana sigue curándose y enfermándose de acuerdo con patrones que no son de la medicina occidental (Viesca 1986).
En las investigaciones señaladas se evidencia que las enfermedades mentales son tratadas en toda esta región por curanderos y similares, existan o no psiquiatras o médicos.
Los autores coinciden en que la mayoría de los curanderos poseen cualidades carismáticas y apoyándose en el poder que les conceden los ritos terapéuticos aprobados por la cultura, inspiran confianza y ayudan a la persona enferma.
Muchos tienen éxito en restablecer la salud de sus pacientes, atribuyéndoles a ellos y a sus familias un sentimiento de control de la enfermedad, con los consecuentes beneficios.
Sin embargo, hay que tener presente que la naturaleza de los curanderos y de las terapias que usan varía con las tradiciones médicas de cada país o zona, así como son diversas las nociones y clasificaciones de las enfermedades.
(Perrin 1986; Seguín 1979; Guarnaccia et al.
1996; Campos 1992; Castro & Eroza 1998).
Ari Kiev (1962) al estudiar el curanderismo practicado entre los mexicano-estadounidenses residentes en la ciudad de San Antonio Texas, resalta el valor psicoterapéutico de las técnicas empleadas, empezando por el poder carismático del curandero, para seguir con el uso de recursos herbolarios y destacar la práctica de procedimientos rituales muy asociados a la esfera religiosa, como el uso de la confesión, las plegarias, las limpias, etc.
Kiev considera que los curanderos tienen como elemento principal de la terapia la reducción de la angustia; el curandero es un agente curativo designado por la cultura, que usa procedimientos culturalmente significativos y símbolos poderosos para despertar la fe e inducir la sugestión.
Uzzell (1974) plantea que los síntomas populares como por ejemplo el espanto y el mal aire, son tomados en serio por los curanderos.
Los médicos desechan estas enfermedades populares y las consideran como meras supersticiones y rehúsan a tratarlas.
Al rechazar el tratamiento de estas enfermedades populares, el médico invalida el papel de enfermo asumido por el paciente, quitándole a éste su máxima estrategia.
El curandero se la restaura y legitima.
Para este autor las personas que acuden con los curanderos no solamente buscan curarse de sus males sino también desean obtener consejos acerca de sus problemas personales.
Considerando que los consejos emanan directamente de lo sobrenatural, tienen por consiguiente la particular eficacia de tener la sanción divina, es decir, de ser sugerido por la máxima autoridad, Dios.
De todo lo anterior se desprende que como ya lo planteo Lévi-Strauss (1974), esta cura tiene que ver con la eficacia simbólica.
El curandero habla al "enfermo" y es la palabra, ritos, en fin la interpretación de lo que dice el curandero al paciente lo que lo hará sanar.
El propósito del presente trabajo es revisar y comentar algunas de las percepciones y creencias en torno a la concepción de la salud-enfermedad mental que tienen 8 curanderos tradicionales urbanos del Sur de la ciudad de México.
Método
Como ya se mencionó, en este artículo nos enfocamos a revisar y comentar algunas de las percepciones y creencias en torno a la concepción de la salud-enfermedad mental que tienen 8 curanderos tradicionales urbanos del Sur de la ciudad de México.
Es importante señalar que la información presentada en este articulo no es generalizable a todos los curanderos, pero es un acercamiento a las convicciones y a los recursos y técnicas que utilizan los representantes de la medicina tradicional urbana.
Para los objetivos de este trabajo, se definen a los curanderos como hombres y mujeres que han demostrado tener el don de la curación y por ello la comunidad les otorga el reconocimiento de curadores.
Se caracterizan por recurrir a una gran variedad de técnicas para la curación, y la especialización o el manejo de una técnica en específico es lo que les va a dar el nombre.
Así, los que utilizan principalmente masajes, se conocen con el nombre de sobadores; los que recurren esencialmente al uso de infusiones de yerbas o venden las mismas en un mercado se conocen como yerberos.
Sin embargo, las diferencias entre todos no son muy marcadas, depende más bien de la forma en que ellos se auto-nombran, y se conocen en general como curanderos (Lozoya 1981).
Es importante recalcar que esta investigación se desarrolló en un medio urbano, ya que la mayoría de los estudios sobre medicina tradicional se han desarrollado en el medio rural y aunque existen algunas coincidencias en las nociones sobre salud, enfermedad y tratamiento entre los curanderos de ambos medios, existen también notables diferencias.
Por ejemplo, el curandero urbano difiere del rural en que no ocupa un lugar privilegiado dentro de la comunidad, debido principalmente a que sus funciones se restringen a la práctica curativa.
Sostiene rivalidades frecuentes con otros curanderos urbanos; generalmente en sus prácticas inserta múltiples elementos, entre ellos, el espiritualismo, la magia anfroantillana, la cromoterapia, curación por medio de energía, hierbas, objetos religiosos, etc.
(Campos 1997).
Esta combinación de prácticas curativas responde a la necesidad de ir adecuando los conocimientos y técnicas a las de demandas de la población citadina que es muy heterogénea tanto social como culturalmente (Prophet 1999).
Press (1978) plantea que el curandero citadino cumple un papel sociocultural decisivo al convertirse en la fuerza amortiguadora y minimizadora de lo que el llama el "trauma de aculturación" refiriéndose a la inestabilidad psicosocial del migrante pobre recién establecido en la ciudad.
Además de que el curandero urbano se diversifica y se especializa más que el curandero rural, para hacer frente a la heterogeneidad de la gente que atiende.
De la misma manera, tiene una apertura ideológica ante nuevas prácticas y conocimientos, acepta y adopta rápidamente el uso de terminología científica, las explicaciones causales modernas de la enfermedad y el empleo de medicamentos, conservando la especificidad de la enfermedad "tradicional", al mismo tiempo que facilita y de hecho fomenta el tránsito hacia la medicina académica.
Para Algunos autores como Trotter y Chavira (1991), el medio urbano y sus facilidades sanitarias han modificado la función del curandero, él es ahora el principal proveedor de higiene mental del barrio.
Los destructores efectos emocionales y psicológicos de la vida moderna han dado posiblemente al curanderismo urbano un significado y una función más especializada.
Procedimiento
El contacto con los médicos tradicionales se hizo a través de la técnica de "bola de nieve" que es un caso particular de análisis de cadenas que intenta construir una muestra de individuos que comparten características comunes, en un universo más amplio.
En este caso, el primer curandero fungió como agente de búsqueda de casos, introduciendo a los investigadores con otros curanderos (Díaz, Barruti, Doncel 1992).
Se presentan los relatos de 8 curanderos entrevistados; la mayoría de las entrevistas se realizaron en el lugar donde los curanderos otorgan sus servicios.
Para obtener la información se realizaron entrevistas semiestructuradas y grabadas.
A cada entrevistado se le explicaron en la presentación los motivos de la entrevista, la confidencialidad de los resultados y el porque del uso de la grabadora como forma de registro de los relatos.
Para recopilar la información se elaboró una guía de entrevista que incluía datos sociodemográficos y diversos temas clave como: historia personal relacionada con su participación en esta actividad, descripción de su vida actual dentro de esta actividad, percepción que tiene del trabajo que realiza, percepción sobre las personas que acuden a su servicio, remuneración de los servicios, percepción social y cultural de la salud mental, percepción social y cultural de su actividad, y relación con otros posibles servicios de atención.
Los relatos de los curanderos fueron la base sobre la que se realizó el análisis de este trabajo.
Para complementar la información obtenida en las entrevistas, se realizaron notas de campo, donde se registró lo observado (el lugar, el curandero, etc.) y las sensaciones y vivencias del entrevistador, con el objetivo de examinar las experiencias tanto de los rasgos objetivos como los subjetivos del trabajo de campo.
Tratamiento de los datos
Análisis de la información
Los relatos de los médicos tradicionales constituyeron la base sobre la que se realizó el análisis de este trabajo.
Partimos de la idea de que los entrevistados son quienes "saben más" sobre la medicina tradicional.
Sin embargo, en nuestro papel de investigadores, tenemos algo que añadir, es decir, el reto en esta investigación fue "decir algo más", a través de unir e interpretar, a la luz de nuestros referentes teóricos, las narraciones elaboradas por los entrevistados.
Todas las entrevistas se transcribieron para posteriormente confrontar los registros auditivos con los registros escritos y corregir los errores posibles.
Después de una lectura repetida de las entrevistas se elaboraron una serie de categorías para clasificar la información de los temas tratados en las conversaciones, esta agrupación se baso en la técnica de "categorización de significados" propuesta por Kvale (1996).
Por medio de esta técnica cada entrevista es codificada en una serie de categorías mutuamente excluyentes, lo que permite estructurar las extensas y complejas narraciones en pequeñas clasificaciones que facilitan la comprensión de un determinado fenómeno así como su ocurrencia a lo largo de la entrevista, además de facilitar la descripción de las características más importantes del contenido, también facilitó la interpretación y análisis de los testimonios.
Las categorías generadas para el análisis de las entrevistas fueron las siguientes: 1.
salud, 2.
enfermedad, 3.
tipos de enfermedades; 4.
tratamientos 5.
recursos utilizados.
Posteriormente, estas categorías se estudiaron en conjunto con todo el texto o relato y se analizó de que forma cada entrevista estaba determinada por la cultura de los informantes por la sensibilidad y conocimiento del tema y por la relación espacial y/o temporal en que se llevo acabo la entrevista.
Es decir, se estudió el discurso de los curanderos en su contexto (Alonso 1995).
Los curanderos Para respetar el anonimato de los informantes se utilizo un nombre ficticio para cada uno de ellos. El "consultorio" Seis de los ocho entrevistados (Gustavo, Manuel, Carmen, Laura, Martha y Rosario) tienen el "consultorio", en el mismo lugar donde viven y cuentan con un cuarto habilitado para realizar esta actividad. Fernando atiende a las personas en el jardín de su casa, el cual, de acuerdo con su relato, va acondicionado según las necesidades terapéuticas, por ejemplo; puede poner un petate para que las personas se acuesten y ahí revisarlas, puede poner sillas para platicar con ellas e incluso preparar las cosas necesarias para el temazcal (1) que se utiliza para aliviar diferentes enfermedades. Concepción de la salud Empezaremos diciendo que los curanderos entrevistados no separan lo que en el medio médico se conoce como salud mental del resto de la salud. Un ejemplo de esta conceptualización es el siguiente relato de Carmen "Estar sano es estar en armonía físico, mental y espiritualmente y estar trabajando con las reglas del cosmos en armonía, estar en equilibrio con nuestra madre tierra y con los elementos que tenemos. Rosario incluye además de estos componentes característicos de la concepción nahua el factor económico como elemento indispensable para contar con una buena salud, ya que si no están cubiertas las necesidades básicas no se puede tener una buena salud; para ella las necesidades económicas las crea cada persona. Sólo uno de nuestro informantes habla en específico de la salud emocional, pero también haciendo referencia a un estado de equilibrio. De una forma o de otra, para los curanderos la salud es la armonía entre el sujeto y su cosmogonía. Concepción de la enfermedad Como ya lo mencionamos, para los curanderos el equilibrio representa la salud, y por lo tanto su ruptura la enfermedad. Desde esta visión, los informantes plantean que la enfermedad puede presentarse en tres niveles principalmente. En el segundo nivel, los informantes hablan de una desarmonía entre el individuo y su entorno más cercano, es decir la familia y el trabajo. También, puede producirse un desequilibrio como consecuencia de factores sociales y ambientales más amplios como la contaminación, la violencia en las calles y el exceso de tráfico en la ciudad, entre otros. Finalmente, queremos señalar que todos los informantes utilizan un discurso donde mezclan términos populares que históricamente han sido reconocidos y usados por los representantes de la medicina tradicional, como podrían ser "susto", "mal de puesto" o "daño"; y términos procedentes del lenguaje médico, pero que con el paso del tiempo se han hecho del dominio común, como por ejemplo, depresión, estrés o angustia. Clasificación de las enfermedades "mentales" Queremos hacer hincapié en que, si bien es cierto que los curanderos hablan en general de enfermedad, para los fines de este trabajo hemos desarrollado una clasificación de las enfermedades que creemos pueden estar asociadas a "padecimientos psicológicos". Como bien plantea Zolla (1992), toda clasificación siempre es cultural, pero también es cierto que no todas las clasificaciones recurren a lo cultural para definir a la enfermedad como lo hace la medicina tradicional mexicana, quien plantea de forma muy clara el papel de lo social, lo cultural, lo económico lo psicológico e incluso lo ecológico en la configuración de muchas enfermedades. Una de las clasificaciones más completas sobre la causalidad de las enfermedades en los diversos sistemas tradicionales de salud es la propuesta por Murdock, Wilson and Frederick (1978) quienes agrupan las enfermedades en cuatro sistemas (causas naturales, místicas, supernaturales y mágicas). Aunado a lo anterior, Aguirre-Beltrán (1980) plantea que en la medicina tradicional mexicana lo emotivo tiene una gran importancia, por lo que aún en las enfermedades clasificadas como naturales, lo psicológico ostenta un valor tal que es necesario separar a las enfermedades naturales en dos grupos más o menos definidos, el de las enfermedades de causa empírica y el de las enfermedades de causa psicológica. Siguiendo la categorización propuesta en los párrafos anteriores, y a partir de la información recabada a través de las entrevistas sobre las posibles causas o padecimientos de tipo emocional, agrupamos las enfermedades relatadas por los curanderos en cuatro grandes grupos; estos agrupamientos no son excluyentes sino más bien complementarios:enfermedades de los nervios (causadas por elementos naturales de orden empírico y psicológico), problemas emocionales, sentimentales o morales (enfermedades de causa psicológica), problemas espirituales ( causadas por elementos místicos) y enfermedades provocadas (debidas a causas mágicas). Los nervios: Los entrevistados utilizan el término de nervios para referirse a un problema de tipo corporal asociado con un estado de malestar emocional, es decir, por un lado, le asignan a la enfermedad un componente fisiológico en relación sobre todo con el sistema nervioso, y por el otro lado, le atribuyen características asociadas con los sentimientos y las emociones, es por ello que utilizan nombres como "nervios alterados", "mal de los nervios", "nervios fuera", "problemas de los nervios", entre otros. Esta conceptualización de los nervios ya ha sido ampliamente estudiada por diverso autores como Lubchansky, Egri and Stokes (1970), Viesca (1986), Finkler (1989), Nations, Camino & Walker (1988), Lee y Guarnaccia (1989), Campos (1997). El siguiente relato de Martha, es un ejemplo de esta concepción de los nervios. Problemas sentimentales, emocionales o morales: Como ya lo hemos señalado, dentro de la medicina tradicional existe una clasificación de enfermedades de causa psicológica, éstas son producidas cuando la persona experimenta una emoción intensa; en los medios urbanos generalmente estas emociones son causadas por problemas maritales o situaciones de trabajo, también se pueden presentar por quebrantar las normas impuestas por la comunidad o sociedad (Aguirre-Beltrán 1980). Los médicos tradicionales entrevistados se refieren a este tipo de padecimientos con conceptos como "problemas sentimentales", "emocionales" o "morales". Problemas espirituales: En esta categoría se agrupan las enfermedades relacionadas con el alma. Entre los prehispánicos y los grupos indígenas actuales la principal enfermedad espiritual es la pérdida del alma o tonalli, el alma puede salirse o ser sacada del cuerpo y puede provocar cualquier tipo de malestares, enfermedades o hasta la muerte ( Aguirre-Beltrán 1980, Viesca 1992). "Entonces el alma tiene otro tipo de enfermedades como son el odio, el rencor, la ambición, los celos, que esos no hay realmente quien los cure sino solamente uno. Enfermedades provocadas: Este tipo de enfermedades generalmente son causadas por envidia, celos o ira. "Se les podría llamar salación, porque son cosas que, de que te maldicen, que van y te tiran a tu casa sal, de que te pueden estar haciendo brujería para que no te rinda tu dinero, que tengas problemas con tu pareja, que tengas problemas en tu trabajo" (José). La mitad de los curanderos, tienen una concepción distinta de la brujería, creen que los individuos son convencidos por otras personas o por autosugestión de que les están haciendo un daño, esta creencia es tan fuerte que ellos mismos se provocan la enfermedad. "Hay métodos de brujería, como dicen y le pongo dos comillas a los lados, que yo te trato de convencer, de hacerte un daño. Algunas consideraciones finales A partir de lo expuesto en este trabajo, podemos comprender que el conocimiento y cosmovisión que tienen los curanderos urbanos, responde a una fusión entre los conocimientos de los antiguos mexicanos con las prácticas medicinales de la conquista; este sincretismo se ve reflejado en la forma de explicar los padecimientos, de combatirlos y con la diversidad de recursos empleados. Los curanderos entrevistados asumen la enfermedad y la salud como fenómenos vitales y tienen una visión integral y no fragmentada del ser humano, donde los componentes principales que lo conforman son el cuerpo, el espíritu y la mente. Aunado a lo anterior y siguiendo a Martínez (1983), los curanderos perciben, como ya lo hemos mencionado, que la enfermedad está constituida tanto por alteraciones biológicas, como del nivel personal, familiar, social y cultural. Finalmente, esta investigación ratifica la coexistencia de la medicina tradicional y la científica en una zona de la ciudad de México, también reconfirma la persistencia en el tiempo y vigencia de estas prácticas médico -religiosas , que se presentan con un recurso complementario para el tratamiento de diversas enfermedades, entre ellas, los denominados problemas "emocionales", y que corren paralelas y esbozadas junto al México moderno y cosmopolita de hoy. Agradecimientos Los autores del presente trabajo agradecemos y expresamos nuestro reconocimiento a las personas entrevistadas que nos brindaron la información que hizo posible este trabajo. Referencias Aguirre-Beltrán, G. Alonso, L. Bronfman, M. Campos, R. Castro, R. Desjarlais, R. Díaz, A. Farias, P. Frank, J. Finkler, K. Guarnaccia, P. Holland, W. Kaplan, C. Kiev, A. Kirk, J. Kleinman, A. Kleinman, A. Kleinman, M. López-Aranguren, E. Lee, De (y P. Lévi-Strauss, C. Lozoya, J. Lubchansky, Martínez, F. Murdock, G. Nations, M.
Pedersen, D. Perrin, M. Press, I. Prophet, S. Ramírez, A. Ruiz, P. Seguín, C. Trotter, R. Uzzell, D. Vargas, L. Viesca, C. Zolla, C.
Nota 1.
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