Un tercio de la población mundial está sufriendo de insomnio.
Eduardo Estivill, autor de "Duérmete niño", tiene un nuevo
libro para atacar este creciente problema en los adultos.
El pediatra y neurofisiólgo Eduard Estivill se ha hecho
conocido por su método para hacer dormir a los más pequeños.
Su best seller "Duérmete niño" lleva un millón de ejemplares
vendidos y ha sido traducido a 18 idiomas.
Ahora, este médico
catalán se preocupa de los adultos, y su libro "¡Necesito
dormir!" está destinado al tercio de la población mundial que
sufre problemas de insomnio.
Según explica Estivill, al teléfono desde Barcelona, este tema
es mucho más complejo en los adultos que en los niños.
En los
primeros, la causa es casi siempre una mala formación de
hábitos, por lo que, atacando esto, se soluciona el problema.
Sin embargo, en los adultos, las causas pueden ser múltiples,
las que van desde problemas siquiátricos y fisiológicos hasta
el aumento de la tensión y el estrés.
Esta última es la más
común y explica el 70% de los casos de insomnio, advierte
Estivill, quien dirige la Unidad de Alteraciones del Sueño del
Institut Dexeus de Barcelona y coordina la similar del
Hospital general de Catalunya.
Para este "insomnio tensional", Estivill recomienda varios
pasos para que la persona logre relajarse después de las
labores diarias.
"Es importante contar con al menos dos horas
para hacer cosas distintas al trabajo".
Y estas actividades debieran llevar a la relajación, y no a la
activación.
Estivill habla de muchas personas cuyo insomnio es
sólo producto de malos hábitos que vienen arrastrando desde
pequeños: "No tienen horarios fijos para ir a la cama, o, si
se acuestan, ven televisión, comen o escriben.
Y eso, en vez
de relajarlos, los activa".
Para Estivill, y con él coinciden otros especialistas en
sueño, la cama debería usarse sólo para actividades
relajantes, como escuchar música o leer.
Otro problema que atenta contra la aparición del sueño es la
ansiedad de las personas frente a "la obligación de dormir":
"Lo primero que hacen al acostarse es mirar la hora y pensar
"me quedan 7 horas: ¡tengo que dormir!"; lo que van repitiendo
cada vez con más ansiedad en la medida en que pasa el tiempo.
Por eso, les indicamos que no miren el reloj".
Reducir la ansiedad
Y si llevan mucho rato dando vueltas en la cama, se les pide
que se levanten, caminen un poco, lean algo en otra habitación
o tomen leche tibia en la cocina.
"Lo importante es que
disminuyan todas aquellas situaciones que les produzcan
ansiedad", dice.
Si ya han pasado las 6 o 7 horas que acostumbraba a dormir
antes, la persona debería levantarse como siempre, aunque no
haya dormido lo suficiente; y a la noche siguiente, acostarse
en el horario habitual.
"Es importante acostumbrar a los
mismos estímulos, en los mismos momentos, a las células que
actúan como nuestro reloj biológico".
Estivill afirma que muchos insomnes deberían encontrar
solución en las pautas de su libro.
Pero cuando hay trastornos
de otro tipo, como una depresión, o el llamado "síndrome de
piernas inquietas", por ejemplo, se debería consultar con un
especialista: "Con un buen diagnóstico, se puede solucionar el
95% de los problemas de insomnio".
"Lo primero es entender que el insomnio es un síntoma.
O sea,
siempre hay una causa que lo provoca".
Eduard Estivill
Pediatra y neurofisiólogo