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El abuso del móvil y de internet puede causar graves trastornos de la personalidad.

Diariomedico.com

Resumen  
Adosados al móvil y al chat como un chalet: pared con pared, uña y carne, sangre y arteria.

¿No puede ir al baño sin su móvil? ¿Los días no son iguales sin el chat? ¿Teclear es respirar, con su inspiración, expiración y leve combeo de diafragma? Quizá sea adicto y no lo sepa.

Los expertos alertan de que aumentan de forma considerable los colgados a la red y al móvil, sobre todo entre adolescentes, los más vulnerables con sus 100 billones de neuronas abiertas de par en par a los riesgos de las nuevas tecnologías.

Lo peor es que eso puede volver tarumba a más de uno.


Si sus hijos se hacen el longui cuando les pregunta o su carpintería económica empieza a hacer aguas, quizá ya sean adictos.

«Entre los 15 y los 25 años el cerebro de un adolescente es adulto, pero no está maduro», sentencia Juan Jiménez, psiquiata y coordinador regional de Drogodepencias de la Consejería de Sanidad, uno de los ponentes en el coloquio que La Verdad organizó el pasado lunes acerca de las adicciones al móvil y a Internet y que, moderado por Joaquín García Cruz, jefe de Información del diario, contó con casi cien asistentes en el Aula de Cultura de Cajamurcia.


¿Qué hacer?


Ver a un joven sin su móvil empieza a ser cosa de museo, una rareza de otra época.

Las adicciones aumentan, según el matemático y director de Tecnologías de la Información en la Universidad de Murcia, Tomás Jiménez.

El número crece como puesto bajo cristal de lupa y ha cogido a todos como de susto.

« ¿Qué hacer?», se preguntaba la vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos de Murcia, Isabel Tovar.

«Las nuevas tecnologías son eficades, pero tienen efectos secundarios, ¿cómo evitarlos?», se decía.


La pregunta del millón bailó de boca en boca a lo largo del debate.

Tirarse más de la cuenta encerrado frente a la pantalla, si las facturas de móvil e Internet engordan a destajo o si su hijo se vuelve vehemente y solitario pueden considerarse síntomas de que ya están bajo las fauces no siempre candorosas de las nuevas tecnologías, aclaró Isabel Tovar.


Aparte de rascarse el bolsillo, las nuevas adicciones provocan cambios más alarmantes.

«Los niños están construyendo su personalidad y esto puede alterar su capacidad para controlar las situaciones de placer», aseguró la profesora de Psicología y responsable de la unidad de Psicología Clínica de La Arrixaca, Concepción López.