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Acoso psicológico en el trabajo

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¿Que es el acoso psicológico en el trabajo?                      


Podemos decir que el acoso psicológico es siempre un abuso de autoridad.

La persona que lo lleva a cabo busca mantener su poder y, por algún motivo, la víctima le resulta una "amenaza".

Un liderazgo mal ejercido puede convertir cualquier situación laboral en fuente de riesgo, por lo que todos en algún momento podemos estar afectados, directa o indirectamente, por el acoso psicológico en el trabajo.


Es una sofisticada forma de persecución u hostigamiento psicológico que un empleado sufre en su lugar de trabajo.

Sofisticación que viene dada por las siguientes notas:
Sutileza: no se trata de muestras de agresividad manifiestas.


Continuidad en el tiempo: es un proceso lento de desgaste psicológico.

Persigue en última instancia la autoexclusión o el abandono del puesto de trabajo por parte de la víctima, tras haber sido arrinconada e inutilizada.
Se inicia con una serie de conductas que persiguen calumniar, ofender, ridiculizar y conducir a la víctima al aislamiento del grupo.

Con el mantenimiento en el tiempo de esta situación, se busca desestabilizar y destruir psicológicamente a la persona, y que ésta abandone de forma voluntaria la organización.

Ésta es su vertiente más dañina.

El acoso psicológico en el trabajo se caracteriza por ser una práctica que se apoya en el silencio o la complicidad de los compañeros de la víctima.

No cuesta imaginar cuáles pueden ser los motivos que les inducen a estas conductas pasivas: no ser ellos también objeto de agresión, no poner en peligro su puesto de trabajo, envidia o resentimiento hacia su compañero, etc.      
El acoso se produce por varias causas: el desconocimiento del tema, la mala organización empresarial, la falta de comunicación en el centro de trabajo, y la falta de intervención objetiva por parte de los superiores cuando se produce el conflicto.
Por otra parte, el acoso puede darse tanto en el sector público como en el privado, y respecto al sector público, la conclusión a la que hemos llegado en la Asociación es que no es que sea más frecuente, sino que la situación se prolonga en el tiempo debido a las características del tipo de trabajo.


Esta relación de asimetría da la pista para diferencial el fenómeno del "mobbing" y del "bossing" (hostigamiento por parte del jefe, del inglés "boss"), de otro fenómeno denominado "burn out", o dicho más claramente, el síndrome del quemado, aquella persona que padece una situación de estrés consecuencia de una sobrecarga de trabajo o de sus relaciones con los clientes o usuarios de la empresa.
Consecuencias
 
Se trata de un conflicto interpersonal de la que son víctimas potenciales cualquiera de las personas que forman parte de una empresa ya sean trabajadores o empresarios.

La nota más característica es la relación de asimetría entre las partes, bien sea por la superior clasificación profesional o bien por el amparo del acosador en el estatuto de la fuerza, mayor antigüedad en la empresa...


Desde la experiencia de la Asociación Asturiana contra el Acoso Psicológico en el Trabajo, a fuerza de escuchar a cientos de personas que se acercan a exponernos sus problemas, hemos adquirido una visión más amplia de la que nos ha ofrecido la literatura internacional respecto a cual es el perfil de acosadores y acosados.


Hablamos de personas, hombres y mujeres que pueden encajar igualmente en ambas categorías de acosadores y acosados.

No existe en Asturias ningún estudio ni estadística, hasta este momento, sobre el sexo que mejor puede encajar en una categoría o en otra.


Los acosadores suelen ser personas expertas en manipular el secreto y la comunicación que evitan el enfrentamiento directo, pueden sufrir trastornos paranoides de la personalidad que les llevan a recelar de las personas de su entorno, especialmente si hay alguien más brillante que ellos, son narcisistas tendentes a la mentira.

La actividad acosadora que más y mejor llevan a cabo es cortar los lazos de comunicación de la víctima para que se encuentre sola.

Es más fácil desestabilizar a una persona sola de hecho los acosados son personas con rasgos distintivos y a los que se hará mención seguidamente, que las distinguen de los demás y son esos mismos rasgos los que ayudan al aislamiento que persigue el acosador.


Estos acosadores son, o bien, personas brillantes que no aceptan a otro que les haga sombra, (aunque con las características de narcisismo y envidia antes citadas) o bien aquellas que se encuadran dentro del término "mediocridad inoperante activa", mediocres que hablan con grandilocuencia como si dominaran un tema, cuando en realidad tan sólo pretenden impresionar con su verbo, con un extraordinario afán de notoriedad y una frialdad suficiente para justificar el daño que producen en los otros.


Por parte de los acosados, nos encontramos con personas honestas, lo que en lenguaje de la calle se denomina simplemente "buenas personas", que no tienen por qué ser necesariamente brillante, aunque la nota más característica es que todos reconocen que su trabajo les gusta y que son buenos profesionales, algo que normalmente se plasma en un currículo casi siempre excepcional.

Las clasificamos en tres grupos:


a) personas altamente cualificadas para desarrollar su trabajo, con ideas innovadoras, desarrollada creatividad y muy inteligentes.


b) personas con un entorno social bueno que gozan de popularidad entre sus compañeros.


c) personas con alguna discapacidad o una gran sensibilidad que les lleva a depender de otros y a los que se hiere con facilidad.



Las consecuencias de esta situación son de carácter personal, social y económico.

Las personas sometidas a acoso pueden acabar odiando el trabajo, incluso aquel para el que vivían y que les facilitaba su desarrollo personal.

Sufren de ansiedad y estrés que acaba lesionando gravemente su salud psíquica y física.

Somatizan lo que les está pasando, de manera que pueden desarrollar desde una alergia hasta un cáncer.

Los casos más habituales entre las personas que consultan a la Asociación, además de ansiedad/depresión, físicamente padecían principalmente, problemas de piel, pérdida de cabello, aumento o disminución importante del apetito, problemas cervicales y dolencias cardiacas.


Los problemas de concentración a causa de su situación pueden llegar a provocar, desde equivocaciones en su trabajo que le pondrán las cosas más fáciles al acosador pudiendo abrírsele un expediente sancionador, hasta accidentes de trabajo.


Un clima desfavorable en el trabajo produce una baja productividad, la deficiente cantidad y calidad del trabajo, bajas laborales que pueden ser la antesala de un despido o de una incapacidad que pagamos todos a través de la Seguridad Social, la medicación, con el consiguiente coste de asistencia a enfermedades.


Socialmente, tiene consecuencias a nivel del núcleo familiar que ha de soportar el sufrimiento de unos de sus miembros y a nivel social, la ansiedad que este tipo de conflictos produce, en ocasiones intenta ser paliada por parte del afectado con la ingesta de alcohol o alguna sustancia estupefaciente, cuando no nos veamos con un trastorno psiquiátrico de difícil solución a medio plazo.


Es fuera del ámbito laboral donde suele tratarse el problema.

Las personas que sufren acoso, no tienen conciencia de lo que les pasa y en el momento en que se dan cuenta, buscan orientación fuera de ese ámbito, casi de forma clandestina.


Cuando un afectado se acerca a la Asociación el primer comentario que hace es que, por lo que ha leído en la prensa o escuchado en algún medio de comunicación, se siente identificado y aliviado al comprobar que existe alguien más que habla su mismo idioma.

Normalmente, esta situación la mantienen en silencio debido a la culpa y la vergüenza que ha ido posando en ellos.

No saben qué mecanismos accionar que les ofrezcan amparo y que frenen la situación de abuso que están viviendo, pero tampoco quieren que "la empresa se llegue a enterar".

Los trabajadores se sienten indefensos cuando al fin deciden denunciar ante la Inspección de Trabajo ya que los riesgos psicosociales no suelen ser motivo de Inspección.

Esta situación, afortunadamente, va camino de solucionarse.

Así es bastante alentadora la reciente noticia de que la Inspección de Trabajo de Barcelona formará a tres inspectores para que atiendan las denuncias de acoso moral como un riesgo laboral más, iniciativa pionera en España que esperemos sea seguida por el resto de las Comunidades Autónomas.


Ese es el principal problema, mientras no exista un marco legislativo regulador de unas medidas que palien y pongan coto a estos comportamientos, los afectados seguirán desconociendo qué está sucediéndoles, o bien, se desesperarán aún más sin la perspectiva de denunciar este tipo de situaciones sin que se dañe su indemnidad.


Es absolutamente necesaria una reforma legislativa que favorezca esta denuncia y que infunda el temor de la sanción a quienes llevan a cabo estas prácticas que atentan contra los derechos del trabajador.

Es, asimismo, necesaria la suficiente información sobre este fenómeno social para que no se incurra en errores que califiquen de acoso situaciones que no lo son y que podemos ver últimamente con bastante frecuencia en los distintos medios de comunicación.

Se confunden principalmente las malas condiciones de trabajo, la falta de comunicación entre los distintos miembros de la empresas y otras situaciones, que buscan otros fines distintos al que busca el hostigador, que sería el de desestabilizar psicológicamente al trabajador a fin de destruirle o bien que se vaya de la empresa.


Otra situación que se confunde muchísimo con el hostigamiento psicológico es el acoso sexual.

Y no tienen absolutamente nada que ver.

Cuando una acosada mujer acude al médico o a otra Institución buscando ayuda, suelen derivarla a algún centro e ayuda a mujeres maltratadas o en que se traten temas de abusos sexuales.

Ese no es el planteamiento.

Cuando llegan allí, se encuentran con que no están entendiéndolas y se hunden aún más.