Ana Cecilia Sáenz es una psicóloga de la escuela Gestalt que se ha especializado en los sueños, en estos símbolos del subconsciente que seducen a todas las culturas.
Su método consiste en que el soñador teatralice su material onírico y se descubra.
Ana Cecilia Saénz vuela siempre a ras de sueño.
Acariciando a Enriqueta, su gata negra, ella está de acuerdo con Mark Twain en que "todo hombre es como la luna: tiene un lado oscuro que oculta a los demás".
Un lado, inconsciente y nigromante, que suele provocar miedo como los gatos negros en la superstición popular y que se revela y rebela en toda su esencia en los brazos y las brasas de Morfeo.
Después de estudiar Psicología en la Unifé, Ana Cecilia viajó a Chile para seguir un posgrado en terapia de Gestalt, "donde lo más importante es la integración de los pensamientos, sentimientos y acciones de la persona en un todo coherente, utilizando métodos como el psicodrama".
Pero en un atajo arrebatador terminó especializándose en terapia de sueños en la Universidad de Concepción, en una etapa soñadora de su vida a los 23 años.
Desde 1998 dirige talleres soñantes en el Perú por el que pasan artistas, ejecutivos de transnacionales y amas de casa.
¿Estás de acuerdo con esos manuales que intentan codificar los elementos de los sueños?
En el enfoque gestáltico, el sueño es un mensaje existencial que se da una persona a sí misma.
Un sueño es un acertijo personal.
Los sueños son únicos; por eso cada uno puede aprender del mundo interno del otro, pero el mensaje es para esa persona nada más.
Esos diccionarios de sueños con interpretaciones lineales son charlatanería porque no se puede hacer una generalización semejante.
Si yo sueño que trepo una escalera y tú también, tenemos que ver cómo es mi escalera y cómo es la tuya, a lo mejor a la mía le faltan peldaños, es de madera y la tuya es de mármol en un palacio, recién lustrada.
Las connotaciones son distintas.
¿Qué rasgos personales determinan un sueño?
Tienen que ver con el momento de vida que estás pasando.
Son un reflejo.
Si yo, por ejemplo, estoy tratando de quedar embarazada, y soy primeriza, de repente mis sueños van a ser de bebes que se ahogan, o de que voy al baño y el niño se va por el wáter.
Tienen que ver con mis temores.
Existen sueños que se repiten constantemente...
Son los recurrentes, aparecen cuando hay un tema inconcluso sin solucionar, tienes que investigar porque te está avisando a gritos que le prestes atención, cuando lo solucionas inmediatamente dejas de soñarlo porque si no se convierte en pesadilla.
¿Qué ocurre para que un sueño se convierta en pesadilla?
Nosotros soñamos con personajes, con animales, con monstruos y lo interesante es que nosotros somos todo eso.
La identificación es lo contrario de la alienación.
La alienación es decir esto no soy yo, esto no es parte de mí, las pesadillas son sueños de alienación grosera.
Y cuanto más te afanas en negarlo, más te persiguen.
En cambio si los confrontas, esos personajes monstruosos van a empezar a verse más lejos y a desaparecer.
En los talleres hago que las personas actúen al monstruo, al torturador, al perseguidor, lo que sea.
De esta manera se pueden identificar con él, porque finalmente es parte de ellos.
En psicoterapia Gestalt hacemos lo que se llaman las polaridades, que la persona haga que su lado torturador y el torturado conversen; al principio van a pelearse, pero la cosa es que estos dos personajes vayan negociando y aceptándose a sí mismos.
En algún momento de tu vida el personaje espantoso te va a ayudar, te va a alertar de algún peligro.
Hay sueños que nos son recurrentes a todos, que nadie ha dejado de experimentar, como el estar volando y de pronto caer, o el estar desnudo en una reunión pública...
Son sueños típicos.
Tienen que ver con la vergüenza, con la exposición, con el miedo al fracaso en el caso de volar y caerse.
¿Son parte del inconsciente colectivo?
Jung habla de esto...
No creo en los manuales, pero existen muchos libros serios sobre símbolos.
Por ejemplo, si sueño con gatos, cómo son vistos en las diferentes culturas.
Una vez una señora soñó con una calle de nombre Pío XII, e investigó que las acciones de ese Papa tenían que ver consigo misma.
Siguiendo con Jung, cuando decías que nosotros somos nuestros torturadores, nuestros monstruos, ¿te referías a lo que él llamaba nuestra "sombra"?
Claro, todos tenemos ese lado oculto que no mostramos así nomás y es interesante descubrirlo en ti y hacerte amigo de tu sombra.
Es sanador integrarla, porque te va a servir en algún momento.
En la medida en que te hagas amigo de ella, va a ir cambiando, ya no va a ser tan aterradora y tan cruda.
¿Tú misma has podido reconciliarte y confraternizar con personajes de tu lado oscuro?
Yo descubrí un personaje muy rabioso dentro de mí, en doce años de sistematizar mis sueños, que tiene que ver con mi historia personal y ahora realmente es un amigo interno que me sirve en muchas ocasiones, en que he tenido que poner límites.
Le he puesto hasta nombre, tengo su dibujo.
Generalmente la rabia nos está vetada desde niños.
A mí se me fue acumulando en un personaje así, que de repente sale desmedido.
Hace unas tres semanas me asaltaron y mi personaje rabioso salió y le saqué la mugre al delincuente.
Salió con todo, el tipo solo se robó mi celular.
El rabioso me ayudó.
El padre y la madre son dos referentes básicos en todos los sueños...
Son los huesos duros de roer, el conflicto con el padre y la madre los vas a notar hasta cuando seas viejo.
Nunca terminas de trabajarlos.
Por ejemplo, hay personas que vienen preocupadas porque me dicen: "He soñado que mataba a mi papá".
Y piensan que se va a morir en verdad, y me preguntan si va a suceder.
Ja, ja, ja, y yo qué sé.
Mi campo no es el esoterismo, les digo que tal vez su padre interior tiene que morir, en el sentido que si todavía tengo internalizado a un padre que me dice las cosas que debo hacer, no voy a crecer.
Freud decía que los sueños son una forma de realizar los deseos ocultos, que son anhelos sexuales reprimidos o frustrados...
Reconozco que el psicoanálisis fue muy importante para todas las terapias posteriores, hasta la más opuesta.
La hipótesis de que los sueños son deseos reprimidos es válida, pero no todos los sueños son eso.
El psicoanálisis quiso generalizar todo.
¿Qué tipo de sueños no son deseos reprimidos?
Pueden ser sueños que plantean problemas y soluciones.
Hay sueños que son sensaciones vagas, donde solamente se escuchan sonidos, colores, olores...
Hay personas que dicen que no tienen sueños o no pueden recordarlos.
Todas las personas soñamos, hasta los animales.
Pero el asunto es que no lo recuerdan porque no están interesadas en hacerlo.
Es un fenómeno frecuente que cuando te comienzas a interesar en el tema vas a empezar a soñar.
Es una progresión, una evolución psicoterapéutica, un entrenamiento.
Yo tengo un registro de mis sueños desde el año 93, cuadernos de cuadernos, me levanto y cuando siento que se me va regreso a la posición en que estaba para que vuelva, o ahí nomás escribo hasta con los ojos cerrados para quedarme metida en la sensación y escribirlo con todos sus detalles.
Sabes a qué se deben esos sueños opresivos, en que quieres despertar pero no puedes, como que algo te lo impide.
Hay personas que sienten que alguien los ahoga...
Es que te quedas en la mitad del despertar y el estar dormido, tu cabeza despierta y tu cuerpo no.
Existen manifestaciones físicas cuando uno sueña.
Me acuerdo una vez de haber soñado que me había caído una refrigeradora y que me estaba aplastando y en la mañana he amanecido con un dolor de brazos horroroso.
A veces uno incorpora las cosas que suceden en el exterior, cuando de repente escuchaste llorar a un niño.
El mundo externo influencia con los sueños y los sueños influencian tu vida en la vigilia.
Es increíble cómo los dos mundos se interrelacionan.
¿Crees en los sueños premonitorios?
Escapa a mi campo, no lo puedo explicar, viene a ser parte de la parapsicología.
Pero por la cantidad de gente que me ha contado cosas, es imposible no creer en esos sueños.
Están presentes en los mitos y en la Biblia, con José descifrando los sueños del faraón o...
Lo sueños eran considerados la voz de Dios.
Los sueños tienen que ver con lo más profundo de ti.
Y si estás en una búsqueda espiritual van a aparecer ancianos o personajes sabios que te van a guiar, los sueños son un poder sobrenatural que tenemos todos.
Hay una información tan valiosa, sobre todo en los que parecen más tontos.
Alejandro Jodorowsky en su libro "Psicomagia" habla de sueños lúcidos, programados o continuados a voluntad.
¿Se pueden hacer ese tipo de manipulaciones de sueños?
Sí, se puede, pero cuando las personas están bien entrenadas.
Hay personas que tienen sueños lúcidos; por ejemplo, cuando estás en plena acción y te das cuenta: "Esto es un sueño", por ahí se empieza.
Hay corrientes budistas que enseñan a morir con base en los sueños.
En la mitología griega, el sueño era hermano de la muerte.
Siempre ha habido una relación entre los sueños y la muerte, ¿no?
La muerte en el sueño es interesante.
Son muy positivos, el que se atreve a morir en un sueño se atreve a hacer un gran cambio en su vida.
La muerte tiene que ver con el cambio, con quemar una etapa.
Yo morí en un sueño hasta el final.
Me chancó el metro de Santiago de Chile.
Y morí aplastada y he visto todo negro.
Eran cambios radicales, muy fuertes, que yo estaba viviendo allá.
También está presente el sentimiento de que la vida es sueño, desde Calderón de la Barca hasta películas como Matrix, en que se socava una realidad que puede ser soñada.
Claro, los sueños son fascinantes.
Tan fascinantes que han inspirado un movimiento artístico como el surrealismo...
He tenido artistas que a partir de los sueños han creado obras bellísimas.
Y cuando cuentan sus experiencias oníricas ellos se fijan en colores que nadie más notaría.
¿Alguno de tus pacientes te ha contado un sueño donde la protagonista eres tú?
Claro.
Y es buscar a la Anacé que está en esas personas, qué características mías puedan tener, a quién estoy representando.
Este aspecto del autodescubrimiento también es muy interesante.