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Sexo prehistórico

El Mercurio

ARQUEOLOGÍA                                                         Nuevos hallazgos replantean la vieja interrogante sobre cómo vivían nuestros ancestros: ¿frenesí sexual o abstinencia y estrés?


Cuenta Matthias Schulz en la revista Der Speigel que cerca de Leipzig, Alemania, un grupo de obreros descubrió un depósito de basura de 7.200 años de antigüedad.

Según el artículo, los arqueólogos convocados a examinar el basurero prehistórico encontraron, entre los desechos de los primeros campesinos europeos, un torso de cerámica en el cual se echaban de menos las piernas y el resto del cuerpo, pero que conservaba intacto "un bien formado trasero" y un "corto pero impresionante pene".

Desde su descubrimiento, el llamado "Adonis de Chernitz", como ha sido llamado este pedazo de cerámica, ha generado un interesante debate en torno a la sexualidad de los primeros europeos.

Los arqueólogos están sorprendidos, no sólo porque la figura de cerámica es la más antigua que se ha encontrado, sino por los otros fragmentos que han surgido en el depósito.

Uno de ellos parece ser parte de una estatua femenina.

Adonis, al parecer tenía novia.

El arqueólogo Harald Staeuble especula que ambas piezas podrían calzar y que existiría "fuerte evidencia" de que reproducían una copulación primitiva.

De acuerdo con este especialista, los fragmentos señalan la posición del varón, algo inclinada hacia adelante, y la de la dama, inclinada a su vez, pero en un ángulo cercano a los 90 grados.

Según Staeuble, hay otros indicios que prueban que estas figuras eran la una para la otra como que ambas son del mismo material y están a la misma escala.


Según revela el artículo, se han hecho interesantes avances en el estudio de la sexualidad de nuestros ancestros.

En la orilla del lago Constanza se encontró algo tan espectacular como las figuras ya descritas.

Un grupo de científicos descubrió un templo cuyas paredes alguna vez estuvieron adornadas con protuberantes pechos de arcilla.

Dicho templo, decorado con tan exquisito gusto, tendría alrededor de 6.000 años de antigüedad por lo que se ha sumado a la cópula de cerámica para reabrir un antiguo debate en el mundo académico, en el cual dos bandos discrepan sobre la forma de vida de los primeros europeos.

Algunos sostienen que la vida entonces era relajada y desinhibida, mientras que otros hablan de rigor y ascetismo.

Los primeros serían los sociobiólogos, quienes creen que los primeros homínidos eran ferozmente promiscuos y que vivían en busca del sexo, siguiendo el implacable dictamen genético de sus hormonas, que les decían algo bastante similar a un "creced y multiplicaos".

Sus opuestos serían los llamados tabuistas, quienes aseguran que el hombre primitivo vivía bajo un estricto sistema de abstinencia.

Así, mientras un bando pinta un mundo prehistórico caracterizado por el frenesí sexual, el otro describe su exacto opuesto.

De modo que estos hallazgos han sido interpretados de manera diferente: para unos serían parte de rituales de fertilidad estrictamente regulados y para otros, una evidencia de que los primeros agricultores europeos sólo tenían una sola cosa en mente.

Un enigma caliente y de difícil desentrañamiento.