Una de las mayores preocupaciones de los padres con la pubertad precoz es que sus hijas queden con baja estatura.
Las preadolescentes están presentando el primer signo puberal a los 9 años.
Médicos reconocen un aumento de consultas.
Cada vez la infancia parece ser más corta: si a principios del siglo XX el inicio de la pubertad en las niñas chilenas era a los 14 años, ahora ni siquiera llega a las dos cifras: apenas 9 años.
Los niños han vivido una tendencia similar que si bien en ambos sexos responde a mejores condiciones de vida, en los últimos años ha estado fuertemente mediada por el sobrepeso y la obesidad.
"El mayor peso corporal en muchas oportunidades aumenta la velocidad de maduración, haciendo que los procesos biológicos ocurran más tempranamente", dice la endocrinóloga Ethel Codner, de Clínica Alemana.
Una situación a la que se exponen cada vez más niños, considerando que el 17,3% de los alumnos de 1º básico son obesos, según datos que la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas dio a conocer este domingo.
Ya el año pasado la doctora Codner, junto a colegas del Instituto de Investigaciones Materno Infantil (Idimi) de la U.
de Chile, publicó un estudio que mostró que las santiaguinas presentan el primer signo puberal, la aparición del botón mamario, a los 9 años de edad.
"El inicio de la pubertad se ha adelantado en un año y medio respecto de lo que había demostrado un estudio efectuado hace 15 años.
Nuestros datos son similares a los de otros países, en especial a los de Norteamérica".
Precisamente, un estudio que saldrá publicado este mes en la revista "Pediatrics" muestra un adelantamiento del botón mamario en las niñas estadounidenses, y confirma que el exceso de peso y la obesidad aceleran la pubertad.
La investigación, a cargo de la doctora Aviva Must, de la Universidad de Tufts en Boston, tuvo el patrocinio de la American Medical Association.
Una teoría que plantea la doctora Must se basa en la madurez del esqueleto.
"Sabemos que los niños que tienen sobrepeso presentan mayor desarrollo de los huesos, por lo que muchas veces tienen mayor estatura que sus compañeros de peso normal.
Este mismo tipo de promoción del crecimiento podría estar relacionado con la aparición precoz de los cambios de maduración".
En Chile, el Idimi determinó que las alumnas de colegios públicos son un poco más precoces que las de los privados, lo que coincidió con que también presentaron mayor peso corporal.
El pediatra Ronald Youlton, de Clínica Las Condes, menciona la existencia de una hormona de las células grasas llamada leptina, cuya acumulación hace creer erróneamente a la hipófisis de que ya puede comenzar el proceso de crecimiento puberal.
"Hay una mayor cantidad de consultas; los padres tienen mayor conciencia del tema y les preocupa, en especial el hecho de que la niña quede de baja estatura", dice Youlton, quien abordó el tema en el Simposio de Pediatría realizado en Clínica Las Condes la semana pasada.
Lo anterior ocurre principalmente en los casos de pubertad precoz, un cuadro que en los niños se asocia al crecimiento testicular antes de los 9 años y que en las niñas define la aparición del botón mamario antes de los 8 años.
Además, muestran otros signos puberales, como vello púbico y crecimiento acelerado.
El 16% de las niñas chilenas se encuentran en esta condición.
"Aunque son más altas durante la época infantil, completan su crecimiento precozmente y muchas veces terminan más bajas", dice la doctora Codner.
Obesidad adulta
Lo anterior también está muy determinado por la edad de la primera menstruación o menarquia.
Sin embargo, el estudio chileno demostró que la edad de la primera regla se mantiene en torno a los 12 años, pese al adelanto del desarrollo mamario.
La investigación en Boston desmiente, asimismo, la relación entre menarquia precoz y obesidad adulta.
"El momento de la primera menstruación no fue un factor importante -dice Must-.
La aparición de la menarquia es una consecuencia, y no un factor de riesgo para el exceso de peso en la adultez".
En cambio, los especialistas sugieren poner atención a la obesidad infantil, ya que ésta ayuda a suscitar tanto la pubertad precoz como problemas de peso en la adultez.
Los especialistas concuerdan en que además del buen manejo nutricional de los niños, y el fomento de la actividad física, en los casos de pubertad adelantada o precoz se debe realizar un tratamiento, especialmente si hay compromiso del pronóstico de talla, problemas sicológicos o sospecha de problemas tumorales en el sistema nervioso.
Inmadurez sicológica
Los cambios físicos de la pubertad no van de la mano con el desarrollo sicológico.
Sobre todo en el caso de la pubertad precoz, "la niña tiene una madurez sicológica propia de su edad, y no está preparada para los cambios físicos y hormonales de la pubertad", dice la doctora Ethel Codner.
Ello produce problemas con sus pares y familia.
"Puede tener alteraciones emocionales y sicológicas por sentirse diferente al resto", agrega el doctor Ronald Youlton.
Además, las niñas con pubertad precoz que no reciben tratamiento adecuado son más agresivas e inseguras.