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La cosa pública

Juan C. Martinez Pesquera. Página personal de Eugenio Mart&iac

La cosa pública      11 de Octubre de 2004                       

Boston, MA



Dr.

Manuel L.

Godreau Alemán



Río Piedras Puerto Rico



Estimado Manuel










 



     Te escribo porque ya he podido satisfacer mi curiosidad sobre uno de mis temas favoritos.

Lo que desde tiempos inmemorables se ha conocido como un mito urbano, como una leyenda de intelectuales,  hoy lo puedo confirmar en esta carta.

Mi evidencia: mi experiencia.




 



     Si Manolo, existen las legendarias Escuelas de Ciencias Políticas Practicas{The Practical Politicis Science School como diría Noam}.

Desde hace varios años desde que me mudé a MA, había oído sobre una de estas instituciones aquí en el área, de la cual habían sido egresados algunos de los Kennedy, Los Bush, los Colberg y los Hernández.

De tertulia  en tertulia con diferentes intelectuales de las universidades a las que asisto, fui reuniendo datos menores sobre esta, hasta que un profesor de economía de Harvard me dio su localización exacta.

Me costó mucho trabajo, tuve que hacerme el incrédulo ante él, que ya estaba medio borracho.

Pero ya sabes que peor que mezclar ron con pitorro es la mezcla de alcohol con doctorado en la cabeza de alguien.

¡Hacen lo que sea para probar su punto! Me dijo:



 



     --Pues ve a verla por ti mismo en la calle Oxford.

Les dices que yo te envié--



 



     Me fui de la conversación con el placer de acercarme a una leyenda, y lo deje con la satisfacción de haber comprobado su tesis.

No solamente obtuve una dirección sino que obtuve un contacto, ya sabes, como los del Club de Leones y los masones que alguien debe invitarte para llegar a ser parte.

Enseguida fui, hablé de quien me había enviado, y sin perder tiempo solicité admisión.

A los cuatro meses me llamaron para entrevista, y con un poco de labia y apelando a mi herencia político partidista por parte de la familia de mi madre, logré mi tan esperada admisión.




 



     Bueno, aquí empiezo a relatar lo que esperabas.

Mis clases de primer semestre fueron Psicología, idiomas, publicidad, oratoria, actuación y...esto no lo vas a creer...¡Baile!.

Así como lo oyes.

Nada de teorías políticas ni nada de eso.

Ya sabes que nadie gana elecciones hablándole al pueblo sobre nuevos modelos constitucionales o nuevos conceptos de teorías de administración publica.

Claro que no.

Hay que encender el caldero, dejar correr la sangre caliente, servirle de espejo al elector y no hablar con razón, sino con pasión.

Ese es la política practica, lejos de la teoría de las universidades comunes.

Esta gente se dieron cuenta que los departamentos de ciencias políticas tradicionales solo estaban educando a futuros profesores, intelectuales y analistas{Que no llegarían ni a primera base con sus fríos conocimientos en unas elecciones}, y no a los lideres de la democracia moderna.

Estos departamentos no eran ni son prácticos,  por eso existen estas escuelas de política practica, para crear futuros candidatos electos.

Pero claro, su existencia debía mantenerse en secreto, pues las masas populares se escandalizarían con la concepción que la elite tiene de ella.




 



     Pero bueno, volvamos con lo de las clases.

En el curso de Psicología estuvimos analizando una antología de lecturas{Escritas anónimamente por la crudeza de sus opiniones} cuyos títulos incluían Clase Baja y media: su vida y visión,  Como piensan los desaventajados, Los que Darwing vio morir, entre otras.

Ya te imaginaras por los títulos el tema de énfasis de este curso, era una introducción a la psiquis del pobre y el asalariado, vista desde un punto de vista de bastante menosprecio pero apoyado sobre sólidas bases evidenciados con ejemplos históricos.

Aquí nos enseñaron que el elector común quiere verse reflejado en sus candidatos.

Si estudiaste en el sistema de educación publica, y sobreviviste, debes explotar este dato en cada ocasión que tengas la oportunidad pues te acerca a esa masa.

Si alguna rama de tu familia{Aunque sea una bisabuela lejana}  vivió o vive en una zona reconocida como pobre{En PR barrios, barriadas y caseríos}, tienes la mitad del juego gano.

Debes contar y recontar a la masa sobre tus orígenes humildes y de cómo con dedicación y esfuerzo tu familia{O si puedes singularizar sin ser desmentido, mucho mejor} logró posicionarse donde esta ahora{Recuerdas los discursos de Richard Nixon sobre su familia granjera, “la mas pobre de su vecindario”?}.

Esto tiene doble función: te acerca a la masa, logrando que se identifiquen contigo y se vean reflejados en ti, mas le das una promoción de gratis al sistema que mantiene arriba a la elite.


     En el curso de publicidad nos dieron consejos bastante superficiales, básicamente se resume en que no escatimemos en invertir en ella.

Pero claro, siempre nos dan unas ideas sobre como debe ser tu propaganda, tales como:  si eres joven enfatizar tus “ideas nuevas” y tus “nuevos estilos”, si eres viejo enfatizar tu experiencia pero usando la promoción con colores brillantes, música moderna y efectos futuristas para anular una posible percepción de anticuado.

Si el funcionario vigente se le critica como liberal, luce como conservador, si se le critica por conservador, luce como liberal.

Siempre asiste a la iglesia{Si es posible mas de una, de diferentes denominaciones} y reafirma moderadamente tu fe en Dios, ya que esto te suma votos{Los ateos te toleraran como creyente, pero los creyentes no te toleraran como ateo}.

Si tienes un punto débil, discútelo temprano en la campaña para que la gente se canse de mencionarlo, y terminen olvidándolo al acercarse las elecciones.




 



 



     En el curso de oratoria practicamos los diferentes tonos de hablar,  así como el momento preciso para alzar tu voz y mostrar énfasis.

Analizamos discursos con recursos audiovisuales, de los mas grandes oradores de la humanidad como Luther King y Adolfo Hitler.

Discutimos los diferentes públicos a los cuales nos toca comunicarnos; nuestros seguidores, nuestros adversarios y los neutrales.

Con nuestros seguidores no hay que esforzarse, ya la propaganda hizo el trabajo, solo hay que repetir lo que les gusto de tu mensaje y decirles todo lo que quieren oir {Pronosticar un triunfo grande, hablar mal del contrario, ect}.

Hacer un discurso frente a seguidores de tu adversarios debe evitarse de cualquier manera, pero de tocar hacerlo, se debe enfatizar en los puntos en las cuales su visión y tu visión no chocan, además de hablar con respeto y alabar su _____{Llena el blanco}.

Cuando hablas a un público neutral, debes ser cauteloso en cada palabra, mencionar puntos de tu mensaje con los cuales casi nadie diferiría, y puntos del mensaje de tu adversario con los cuales casi nadie coincidiría.




 



     También se hablo de cómo alzar la voz, y lo favorable que esto es en la mayoría de los discursos.

De hecho, según algunos estudios psicológicos, entre mas grites en tus discursos, mas “carismático” te calificará la masa.




 



     En el curso de idiomas me sorprendió de sobre manera el énfasis que se le daba al idioma español, debido a la creciente minoría hispana en los EEUUA.

Demás esta decir que pase esta clase con A, por obvias razones.




 



     En actuación nos dieron lo básico: como lucir ofendido, conmovido, alegre, sorprendido, encolerizado, etc.

Porque  tu sabes que los electores quieren gobernantes en contacto con las emociones de todo el mundo, y hay veces{Tal vez la mayoría} que no es posible.

Quieres que luzcas conmovido con el poema que un niño de cinco años escribió en el día del planeta tierra{Aunque tu sepas que fue una mierda y que su maestro lo ayudo}, quieren que luzcas ofendido si critican algo en lo que crees, como la Biblia{Si peores cosas has escuchado}, quieres que luzcas encolerizado si se pierden empleos por mala administración{Si tu sabes que esas cosas pasan} y alegre si un grupo de simpatizante te celebra una fiesta sorpresa{Aunque te quite tiempo para estar con tu familia}.

En la política es así, gana el que luzca mas como realmente no es; el que proyecte mejor lo que tal vez no siente.

Triste que sea así, pero es así.

Podríamos teorizar sobre una sociedad donde el nivel de educación y pensamiento critico e independiente sea uno mas elevado, donde los electores busquen buenas ideas en sus candidatos y no cualidades sobre humanas, pero eso no es practico.

Los electores quieren una ilusión de candidatos perfectos, se les da.

Se les complace y se les mantiene con la ilusión de que tienen el poder, todo esto mientras los miramos desde arriba.




 



     Uno de los cursos que recientemente se añadió en el programa de estudio fue el de baile, pero no son clases cualquiera.

Curiosamente el nombre completo del curso es  Curso de baile, para políticos.

La primera parte te enseña a bailar e improvisar pasos al ritmo de los
ginger
de campaña.

La segunda parte te enseña a bailar ritmos populares como el pop, rock, rap {Incluyendo el Regatón como variante} y géneros latinos como la música de mariachis, merengue y salsa {Ya sabes de la influencia que tienen los mexicoamericanos en el Sur y los cubanoamericanos en la Florida --Con unos pasitos de Salsa al ritmo de Celia Cruz en una tarima de Miami Gore hubiera sido presidente}.

Te enseñan a bailar en acorde con la música{Aquí los gringos bailaban los Mariachis como Salsa, una cosa espantosa}, con los ritmos básicos, luciendo que te vives la música y te gusta.

Esto da una sensación de unión con el pueblo, muchos te calificarían como humilde y sencillo por el hecho de bailar un genero popular.

Pero tampoco debes bailar tan bien, siempre debe haber espacio para que el publico se burle un poco de ti {Curioso, ¿Verdad? Pero bailar demasiado bien puede hacerte lucir engreído, cosa mortal electoralmente}.




 



     Eso es todo lo que se me ocurre escribirte por ahora.

Podría escribir libros enteros, pero esto es una carta.

Después te escribiré mas, porque hubo, hay y habrá mucho mas.

Te agradecería que lo comentas a nadie pues quiero tener una experiencia completa en esta institución.

Me esta gustando esta pendejá: el conocer lo que muchos ni se imaginan, el despertar de la ilusión que perpetua el sistema, es maravilloso.

Es maravillosamente indestructible, porque mientras siga esta ilusión de libertad y opción, de dominio de la mayoría, cualquier revolución o reforma profunda no tiene oportunidad, porque el terreno solo es útil para el viejo cultivo de lo vigente.




 




 Sinceramente

 




Juan C.  Martinez Pesquera