Investigación pionera en Chile: Estudio busca la causa del déficit atencional Uno de los objetivos del estudio que realizan especialistas de las universidades de Chile y Católica es identificar -a través de análisis de ADN en laboratorio- una batería de once marcadores genéticos asociados al desarrollo del déficit atencional. La idea es identificar marcadores genéticos y neurobiológicos que permitan hacer un mejor diagnóstico. Cuando los hijos del doctor Francisco Rothhammer estaban en el colegio, una discusión frecuente en las reuniones de apoderados era la presencia de alumnos con déficit atencional que perturbaban el normal desarrollo de las clases. "El diagnóstico es incierto; hay muchos niños que están recibiendo tratamiento sin que sea necesario y otros que debieran recibirlo, pero no lo hacen", opina Rothhammer, director del programa de Genética Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Un primer paso para dar solución a este problema lo constituye la investigación que desde hace tres años desarrolla -gracias a un proyecto Fondecyt- en conjunto con la neuróloga infantil Ximena Carrasco, la genetista Silvia Castillo, la sicóloga Paula Rothhammer y el siquiatra Francisco Aboitiz: ya lograron comprobar la presencia del gen DRD4.7 en familias chilenas, un receptor de dopamina que estudios extranjeros han vinculado al déficit atencional. "A través de los hospitales Luis Calvo Mackenna y San Borja-Arriarán, y de la Clínica Las Condes, estudiamos a 25 familias y en ellas encontramos a 27 niños con este síndrome, en los cuales es muy alta la presencia de este gen", cuenta Rothhammer. Por ello, los investigadores ampliarán el número de familias en estudio para identificar otros diez marcadores genéticos, así como las condiciones ambientales asociadas al desarrollo del déficit, de manera de conseguir, en el mediano plazo, un método de diagnóstico que combine exámenes sicológicos con mediciones neurobiológicas y genéticas. En Chile, la prevalencia del síndrome de déficit atencional -que a veces se asocia a hiperactividad- es de 6 a 7% en la población general. Actividad cerebral Para el estudio genético se trabaja con células descamadas de la mucosa bucal. De hecho, entre las familias estudiadas muchos de los padres presentan el déficit u otra condición llamada "novelty seeking", "un tipo de personalidad muy impulsiva, que busca emociones fuertes y riesgo", cuenta el doctor Aboitiz, profesor de la Universidad Católica. "Una persona con déficit puede tener más riesgo de caer en abuso de sustancias. Por ello, al precisar el diagnóstico de este síndrome, la investigación puede ayudar a cambiar el futuro de estos niños: "Si pudiéramos tipificar estos marcadores en pequeños de siete años o menos, podríamos hacer intervenciones a nivel escolar y familiar", dice el doctor Rothhammer. Al respecto, el especialista postula que el menor contacto entre padres e hijos, producto de las exigencias de la vida moderna, puede ser uno de los factores ambientales asociados, así como el estrés. Para llevar a cabo la evaluación neurobiológica, los investigadores trabajan con un neuroscan, un equipo de electroencefalografía de alta resolución. Esta información luego se complementa con una imagen tridimensional del cerebro que se obtiene a través de resonancia magnética. Aunque se habla de déficit atencional, el especialista precisa que hay funciones que están dañadas, pero otras se ven potenciadas. Fines terapéuticos La idea de la investigación a través de los marcadores neurobiológicos del déficit atencional es poder usarlos no sólo como elemento de diagnóstico, sino también con fines terapéuticos. "Como es posible observar la actividad eléctrica del cerebro en tiempo real, en base a eso se puede enseñar a la persona a modular en forma voluntaria esa actividad", explica el doctor Francisco Aboitiz. Este es un mecanismo que se llama biofeedback y que ya se está aplicando en pacientes con déficit atencional. "Con esto, los pacientes logran controlar sus estados atencionales y se han obtenido buenos resultados", agrega.
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Estudio busca la causa del déficit atencional
Cristian M. Gonzales S. El Mercurio