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Descubren que la alteración de un mecanismo cerebral contribuye a la conducta impulsiva de los cocainómano

Diariomedico.com. Europa Press. Madrid

 Investigadores de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) han descubierto que la alteración provocada por el consumo de cocaína sobre un mecanismo cerebral, en el que participan la corteza prefrontal, el hipocampo y el núcleo accumbens, contribuye a la conducta impulsiva que despliegan los consumidores de drogas psicoestimulantes.

Las conclusiones del estudio se publican en la revista "Neuron".


 


Los científicos intentaban descubrir los efectos de la  sensibilización de la cocaína sobre las conexiones entre las dos  mayores regiones del cerebro, la corteza prefrontal y el hipocampo, y  el núcleo acumbens, que es la región del sistema límbico que  participa en el procesamiento de la conducta de recompensa.

La  corteza prefrontal participa en el procesamiento de información, y el  hipocampo participa en el aprendizaje y la memoria.

El mismo circuito  cerebral ha sido implicado en desórdenes como esquizofrenia,  depresión y síndrome de estrés postraumático.


 


Según los investigadores, las conexiones con el núcleo acumbens  parecen ser bidireccionales y las interacciones con la corteza  prefrontal y el hipocampo podrían afectar a la plasticidad de las  conexiones en las neuronas del núcleo acumbens.

Esto significa que la  alteración de las conexiones normales podría afectar a la conducta.


 


Según los científicos, los estudios electrofisiológicos de los  efectos de la cocaína sobre este circuito demostraron que la droga en  efecto alteró esta plasticidad normal.

Descubrieron que la cocaína  inducía una potenciación anormal de las conexiones neuronales, un  fenómeno llamado potenciación a largo plazo.


 


Los investigadores también realizaron estudios de conducta sobre  ratas sensibilizadas a la cocaína para explorar los efectos sobre la  conducta de esta alteración.

En sus estudios colocaron las ratas en  laberintos con varios brazos y los animales fueron adiestrados para,  ante indicios visuales, girar a la izquierda o a la derecha hacia un  brazo o el otro del laberinto para obtener así un poco de cereal.


 


Los científicos descubrieron que, mientras que las ratas  sensibilizadas a la cocaína aprendieron una estrategia de respuesta  más rápida que las ratas normales, fueron menos capaces de cambiar  las estrategias cuando se pretendía que ignoraran el indicio y  realizar siempre un giro a la izquierda o a la derecha para recibir  la recompensa.


 


Según los autores del estudio, la alteración de la plasticidad  sináptica por la sensibilización a la cocaína podría contribuir a las  conductas impulsivas afectivas e inapropiadas para el contexto que  caracterizan la adicción a las drogas.