La conjura contra América
EL NOTABLE ESCRITOR Y SU POLEMICO LIBRO "LA CONJURA CONTRA AMERICA"
Parte de la hipótesis de que el antisemita Charles Lindberg llegara a la Presidencia
Año 1940.
El aviador Charles A.
Lindbergh, héroe nacional estadounidense, decide presentarse como candidato a presidente de EE.UU.
por el Partido Republicano.
Su principal eslogan (votar Lindbergh o votar guerra) pone el énfasis en la no intervención en la Segunda Guerra Mundial, "un conflicto europeo".
El antisemita Lindbergh llega, pues, a la Casa Blanca y firma un pacto de no agresión con Hitler.
Y los judíos del país empiezan a vivir episodios de discriminación, que van incrementándose progresivamente.
Estamos en La conjura contra América, la apasionante novela de Philip Roth ?eterno candidato al Nobel?, que edita Sudamericana en Buenos Aires esta semana.
Desde Nueva York, Roth rompió su habitual hermetismo y explicó los orígenes de la singular obra que, para muchos, traza una parábola sobre Bush.
? ¿Se llegó a considerar realmente la candidatura de Lindbergh?
?Fueron unos pocos republicanos, y no llegaron a comunicar su propuesta a la convención por lo que la cosa se quedó en una idea no materializada.
En 1927, había piloteado el primer vuelo trasatlántico sin escalas, entre Nueva York y París.
Dinámico y apuesto, era un auténtico héroe.
? ¿Por qué llegó a relacionarlo con el poder nazi?
?Los hechos son que en 1938 recibió la Cruz de Servicio del Aguila de manos nada menos que de Goering.
Realizó significativos viajes a Alemania en los años treinta, entrevistándose con altos cargos, aunque sus defensores arguyen que era en funciones de espía.
Criticaba la "propaganda judía", y se movió en los círculos proalemanes de nuestro país.
? ¿Por qué los protagonistas del libro son su familia, los Roth?
?La primera idea era que Lindbergh llegara a presidente, explicado de forma tan verosímil que se impusiera como una realidad.
Mi segundo objetivo: realizar un experimento de laboratorio, es decir, situar a mi familia real en ese escenario, e imaginar cómo hubieran sido sus comportamientos.
Creo que por primera vez hice política-ficción...
?Ya en ese tren, ¿por qué no plasmó directamente un holocausto americano? ¿Por qué sólo manifestaciones de racismo y antisemitismo?
? ¡Es América, no Europa! Lo hice así porque yo imagino que eso podía haber sucedido en mi país exactamente de ese modo, no hay un paralelo con la situación europea.
Mi imaginación no puede funcionar en esa dirección, no quería inventarme campos de exterminio, quería que fuera creíble y que hubiera espacio para la sonrisa.
Lindbergh no es un dictador, sino un gobernante democrático de derechas que hace un pacto con Hitler.
Los hechos son que Europa tuvo a Hitler y EE.
UU., a Roosevelt.
¿De verdad cree que los americanos nos merecíamos tener un Hitler? EE.UU.
fue muy afortunado de tener a Roosevelt entre 1933 y 1945.
Fue un político democrático, que ejerció un buen gobierno y sacó al país de la depresión.
Los republicanos de Hoover habrían aumentado la crisis económica.
Ahí sí que veo un paralelismo en negativo con la situación actual, con la actuación de Bush ante el huracán Katrina.
Si el gobierno no es necesario tal vez no deba intervenir pero, en cambio, cuando lo es, debe hacerlo fuertemente.
Y este gobierno destroza todo lo que se parezca al Estado de Bienestar.
Los grandes problemas los solucionan los gobiernos.
?El libro muestra la humillación cotidiana de las familias judías.
¿Vivió usted así en EE.UU.?
?No, formo parte de otra generación.
El período de mayor antisemitismo en Occidente fueron los años treinta.
Fueron malos años para los judíos en todo el mundo.
En el caso de América, no hubo una violencia institucionalizada, pero ciertamente se dieron casos de exclusión.
Supe de ello a través de historias de mi familia y del vecindario judío, siempre contadas por gente mayor.
Crecí muy protegido en un barrio de trabajadores con buenas escuelas y vecinos amables; a pesar de la guerra, jamás tuvimos miedo.
Pasó el tiempo, el mundo cambió, América también cambió y la discriminación sufrida por nuestros padres desapareció con los nuevos tiempos.
?Pero es la primera vez que escribe sobre los judíos enfatizando su papel de víctimas.
?Eso es probablemente cierto.
Nunca ha sido una obsesión mía hablar del sufrimiento de los judíos.
Mis temas son los momentos históricos de América: Vietnam, la II Guerra Mundial...
?Su novela ha sido leída como una crítica a George Bush.
¿Funciona de esa misma manera para usted?
?Bush ni siquiera había nacido cuando transcurren los hechos.
Mis opiniones sobre Bush son muy claras y muy contrarias, pero cuando escribo hago otra cosa.
La izquierda utiliza mi novela para cargar contra Bush.