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Infancia y Familia: Violencia y Racionalidad

Marcelo Izaguirre. https://www.psicopatologia.com/INFANCIA.htm

Llamo desastre a lo que no tiene lo último como límite, lo que arrastra lo último en el desastre.


 Maurice  Blanchot


 


 


¿Ha sido la infancia el paradigma de la falta de razón y la familia el de la racionalidad? La violencia ¿se aprende u obedece a razones de estructura? En general, los especialistas acuerdan en sostener que se trata de un fenómeno contagioso, aunque sin utilizar tales términos, se dice que las personas golpeadoras provienen de hogares donde al menos uno de los padres ha sido golpeador y lo mismo se expresa respecto a los niños víctimas de abuso (1).


En lo que sigue intentaré argumentar que la violencia es un fenómeno demasiado complejo, como para reducirlo a una causa específica, y que no deja de resultar reduccionista remitirla a un fenómeno mimético.

Realizando una lectura sobre los datos históricos, encontramos que hay quienes entienden que los niños eran objeto de malos tratos en mayor medida en tiempos antiguos, mientras otros, piensan que el rigor de la disciplina incrementó el maltrato, y dio como resultado una menor libertad.

Nadie puede discutir, de todas maneras, que los derechos del niño se han consolidado con el transcurso del tiempo, y ello -entendemos- sería contrario a la hipótesis del mimetismo.

Pero no se puede pensar la posición del niño sin tomar en cuenta la configuración de la familia.

Para entenderla veremos lo que dicen los historiadores, pero también tener en cuenta lo que al respecto ha expresado L.Strauss desde su posición estructuralista.

Entre la historia y la estructura damos con Freud y su teoría del Edipo, quizás uno de los fundamentos del mimetismo, aunque como veremos luego hay quienes han sostenido el mimetismo, justamente, criticando las ideas del psicoanalista, transformando el mimetismo en un fenómeno colectivo, para el cual es necesario abandonar toda perspectiva que tome en cuenta el marco familiar.

Ha sido la posición de René Girard, que resulta coincidente con la de Deleuze y Guattari, aunque ellos se oponen a considerar los fenómenos identificatorios.

Ahora bien, ¿se puede pensar la posibilidad de la inexistencia de la identificación o hay que reconsiderar el status de la misma?  Entiendo que en ese sentido se orientó la labor de Lacan, desde los antecedentes de su enseñanza con su texto sobre la familia.


 Historia y Estructura


 Tomando brevemente algunas referencias históricas referidas a la infancia, que permiten pensar el momento en que los infantes han dejado de ser objeto de abuso hasta convertirse en sujetos de derecho, encontramos diferentes posturas que de alguna manera dan la razón a una u otra conceptualización.

En tal sentido hay dos posiciones distintas según se tome la tesis de Phillipe Ariés (2) o la de Lloyd  De Mause (3) La tesis de Ariés sostiene que a fines del siglo XVII comienza a surgir la infancia como un concepto diferenciado del mundo adulto.

Hay una concepción moral, donde por primera vez se asocia  la infancia con la inocencia, lo que presenta una doble consecuencia: "se la debe preservar de las impurezas especialmente de la sexualidad tolerada cuando no admitida entre los adultos, y fortificarla desarrollando el carácter y la razón".

Por un lado se afianza la infancia- protegiéndola de la sexualidad-, por el otro se la avejenta- desarrollando el carácter y la razón-; la contradicción  de todas maneras sólo será aparente -según Aries- existiendo sólo para los habitantes del siglo XX.


Desde el siglo XVIII la familia comienza a separarse de la sociedad recluyéndose al ámbito privado, así, la familia moderna está aislada de la sociedad y opone a la misma el grupo solitario de padres e hijos, la anterior es "(...) centro de las relaciones sociales, la capital de una pequeña sociedad compleja y jerarquizada dirigida por el jefe de la familia".

Esa característica de la familia, abierta a la sociedad, impedía el desarrollo del sentimiento familiar, el que comienza a afianzarse a partir del siglo XV por la importancia creciente que va adquiriendo la escuela.


Lloyd DeMause critica la idea de Ariés, expresando que no se puede pensar que la alta edad media desconocía el concepto infancia como diferente del adulto y tampoco se puede creer que la modernidad haya significado la pérdida -para el niño- de la felicidad y el incremento de los castigos.

Hay que decir que, lo que Aries presenta como una pérdida de libertad se relaciona con la importancia creciente de la escuela y la disciplina que conlleva, también con la reclusión de la familia al ámbito privado que da lugar al sentimiento familiar, pero según De Mause de ningún modo eso implica una pérdida de felicidad.


No deja de ser una discusión de un  ingles con un francés, además de un psicoanalista con un historiador.

De todas maneras, en el trabajo de De Mause, que es un trabajo colectivo, hay reiterados artículos que no dejarían de aceptar parte de la tesis de Ariés.

Por ejemplo R.Lyman expresa: "Ante todo, en esas épocas - refiriéndose a la edad media- la infancia no presenta interés por sí misma.

Los comentarios acerca de los hijos, de los padres y en particular de la infancia suelen ser incidentales a otros temas"(4) Asimismo lo expresado por Tucker al referirse a la infancia en Inglaterra en los siglos XV y XVI -en el cap.5-: "La idea medieval de que los niños no eran tremendamente importantes persistió en los siglos XV y XVI" aclarando que la infancia no era un mundo aparte, los niños compartían todas las cosas con los adultos, siquiera había una literatura dedicada expresamente a ellos.


Fossier, en su artículo de la Historia de la Familia (5) también coincidiría con la idea que en la edad media no se presta atención al niño y que será en los fines de la misma que surge el sentimiento de la infancia, en tanto que Henri Bresc coincide con el abandono de niños mencionado por De Mause, y también en la conclusión psicológica que extrae respecto a las consecuencias que tenía la alta mortalidad infantil: "endurecía los corazones: apenas se les tenía en cuenta, por miedo a tomarles cariño"(6) Sin embargo, en el trabajo de Elizabeth Wirth Marwick se afirma que cuando los reformadores católicos entran en escena "(...) no hallaron falta sino exceso de afecto paternal a los niños"(4) Referencia que debe ser asociada con una de las tesis sostenida en la historia sobre padres y la paternidad que indica el comienzo de la caída de la paternidad con la Revolución francesa, que cortó la cabeza a todos los padres considerando que sólo existen individuos.

Hay una división trazada a partir de la iglesia, donde hay un traslado del poder del padre en favor del matrimonio (7) Algo a tener en cuenta para matizar lo que sostienen quienes atribuyen al estado de bienestar la crisis de la paternidad y la desintegración de la familia.

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Respecto al incremento de los castigos, se podría asegura que De Mause parece tener razón, aunque no queda claro que Ariés sostenga lo contrario, ya que es él quien afirma, que se pasó de los juegos violentos y sospechosos a la gimnasia, ocurre que al decir que hay un pasaje del jolgorio a la disciplina, se deduce de allí una pérdida de  libertad.

Como dato importante tenemos la desaparición del infanticidio practicado normalmente en la antiguedad, y que continuara, el de hijos ilegítimos, hasta entrado el siglo XIX, siendo las mujeres mas fácilmente abandonadas.

En el año 347 no obstante, comenzó a ser considerado asesinato la muerte de los niños, pero centrando la preocupación en el alma de los padres mas que en el cuerpo de los niños(3) El adulto presenta tres características en el trato con los niños según De Mause: la reacción proyectiva, la reacción de inversión y la reacción empática.

En el primer caso el modelo es similar a la situación de análisis, así como el analista soporta las proyecciones sobre sí, el adulto toma al niño por un par.

Un ejemplo se da en el diario de Heroard, el biógrafo de Luis XIII quien caracteriza al mismo como un ser sumamente inteligente que entiende absolutamente lo que se le dice y responde con una sonrisa y fortaleza a las ironías del adulto.

Ocurre que las 5 semanas que tiene el noble - expresa De Mause- cuando se hace esa descripción, hace sospechar de la veracidad de la misma.

¿No hay allí una crítica a la teoría de la contratransferencia? La reacción empática, consiste en la posibilidad de pensar lo que un niño realmente necesita, deslindando las proyecciones del adulto.

La reacción de inversión se puede ejemplificar con Medea y ocurre mucho en los casos de padres golpeadores, como sostenía una madre: "Cuando el niño nació pensé que me querría.

Cuando lloraba su llanto indicaba que no me quería.

Por eso yo le pegaba"(3) Esas consideraciones, conducen al autor ingles a diferentes interpretaciones de los fenómenos; allí donde Ariés entiende que por el abandono del mimoseo se hace presente por primera vez el sentimiento de la infancia, De Mause ubicaría ese incidente como una proyección.


Por su parte, Levis Strauss desde el estructuralismo, ha puesto de manifiesto el papel de la familia como elemento de transacción entre la naturaleza y la cultura.

La vieja discusión de los antropólogos y sociólogos se remite a considerar las familias como verticales u horizontales En el primer caso encontraríamos el equivalente a las familias nucleares, en tanto el segundo muestra cómo, una familia es una institución que se forma a partir de la existencia de dos familias dispuestas a  perder uno de sus miembros.

Esa dualidad es propia de la familia, sometida a la procreación y cuidado de los niños y a condicionamientos de índole social.

La trama horizontal es la que le lleva a afirmar: "Sin familias no habría sociedad pero tampoco existirían familias si no existiera ya una sociedad"(9) Lo que se deduce del artículo de L.Strauss, es que no existe la posibilidad de una familia recluida, replegada sobre sí, sino que debe estar dispuesta a sacrificar su identidad abriéndose al juego de las alianzas, que lleva a poner cuidado en la interpretación de lo manifestado por Ariés cuando afirma la reclusión de la familia moderna.


El psicoanálisis, el niño y la familia


Ciertamente, a partir de la irrupción del psicoanálisis, se ha prestado especial atención a la  constitución de la familia moderna.

También al niño, sobre todo si se tomara en serio la ironía de Borges cuando expresaba que antes de Freud los niños vivían bien, y luego  de él todos tienen problemas.

La pregunta que surge es, qué tipo de familia es la que toma en cuenta el psicoanálisis.

Por cierto, la referencia del niño inocente mencionado por Ariés, está presente en las consideraciones de Freud.

Referido al tema de la violencia encontramos diferentes explicaciones.

En "Tótem y  Tabú" ha dado una razón de la constitución del lazo social a partir de un asesinato primordial, donde se presenta una tensión con la ley.

En "P.

de las masas y análisis del yo" y "El malestar en la cultura" vuelven a aparecer las tensiones, pero en relación con el semejante.


L.Strauss ha criticado la idea freudiana del Edipo, aunque no es la teoría presente en Tótem y Tabú lo que cuestiona, como el procedimiento del analista en la interpretación del neurótico ya que al ir de la experiencia a los mitos y de los mitos a la estructura por un lado, pero al mismo tiempo inventar un mito para explicar los hechos, con lo cual, concluye L.

Strauss que Freud procede como el neurótico en lugar de interpretarlo.

De todos modos para él, en la regla, el énfasis está puesto en la prescripción mas que en la prohibición (10)


En los años ?70 se produjo desde diversos sitios una fuerte crítica a la conceptualización de Freud del Edipo.

Así, René Girard (11) sostiene que el problema de Tótem y Tabú es que presupone lo que tiene que demostrar.

La violencia hay que explicarla  no  con relación al  Edipo sino a la "mimesis colectiva" y al sacrificio  de alguien que va a cumplir el papel de la víctima propiciatoria - que otorga a la violencia su carácter sagrado-.

Tomando la tragedia como paradigma, Girard indica que lo que se observa en ella es la crisis sacrificial, que lleva a la disolución de las estructuras diferenciadas dando lugar a la violencia recíproca.

Para los modernos, cuesta entender la relación del sacrificio con lo sagrado, y al no creer en la divinidad, reducen lo religioso a lo imaginario, algo que está presente tanto en Mauss como en L.Strauss.

Por eso, para ellos el sacrificio no responde a nada real  debiendo ser calificado como falso.

El sacrificio en las sociedades primitivas presenta un carácter preventivo no curativo.

Lo que ocurre en las tragedias es la desaparición de las diferencias entre los antagonistas a favor de la violencia que ha eliminado a todas.


Según Girard, "Tótem y Tabú" debe ser leído como  una tragedia.

Los hermanos sometidos a la violencia recíproca frente a las mujeres que provocan la rivalidad por el mero hecho de estar ahí.

Completar el camino iniciado por Freud implica no renunciar al homicidio, absolutamente necesario, presente en todos los datos etnológicos, antes bien " (...) significa renunciar al padre, escapar al marco familiar y a las significaciones del psicoanálisis".

Será lo religioso quien cumpla la función de la víctima propiciatoria manteniendo la violencia fuera de la comunidad.


Deleuze y Guattari también efectuaron sus críticas al edipo freudiano intentando mostrar la inconsistencia de la pretensión que explique todo.

Se podría decir que en términos generales la crítica de estos autores resulta coincidente con Girard en cuanto a que la explicación en términos familiares del edipo es lo que resulta insostenible.

Es un error del psicoanálisis suponer que las cosas nacen con el hijo y que todo se juegue en el orden de las identificaciones familiares.

Eso sería   tomar partido por la paranoia -fascista y edipizante, ya que la esquizofrenia no se plantea las identificaciones.

Esa crítica respecto a la posición de la familia también le corresponde a L.Strauss, ya que no se trata de una estructura sino de una práctica, una estrategia.

La pretensión del psicoanálisis según estos autores, filósofos, es ocupar el lugar de la familia desfalleciente.

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Pero ocurre, que no es la misma familia la que consideran Freud y  Lacan y llama la atención que tanto Girard como los autores de Antiedipo a pesar de hacer referencia a Lacan no expresen esa diferencia.

Aquel toma la familia conyugal, de tal manera, el edipo para Freud será un conflicto que se resuelve en términos de identificación(como sostiene Girard),o sea por su carácter normativizante y pacificador, dándose de manera curiosa la convergencia del ideal del yo (consciente y sublimatorio) con la del superyo (inconsciente y represivo) sobre la misma persona.

De tal modo - sostiene Borch-Jacobsen- para Lacan el Edipo será "no sólo normativizante sino también ?neurotizante?y ?psicotizante?".

Pero eso será atribuible no al Edipo sino a la forma degradada del mismo.

Apoyándose en Durkheim y Malinowski tratará de mostrar que la familia no ha tenido siempre la forma conyugal, y que la autoridad no recae en todos los casos sobre el padre.

No debe confundirse entonces el Edipo, la función normativizante del ideal del yo, con la degradación neurótica-superyoica-moderna, debiendo diferenciar la identificación con el tótem de la identificación con el tabú.

El Edipo para Lacan no será tal cual es, sino tal cual debe ser, la imitación será en el punto inimitable, tomando el modelo de la histeria por eso, insiste Borch-Jacobsen, "Es el Edipo  antimimético, el antimodelo identificatorio al que el analista, por su silencio, prescribe al analizante conformarse"(13)


Allí donde Girard dice que se debe poner el énfasis, el homicidio original, Lacan ha manifestado el carácter abusivo del mismo en su trabajo sobre la familia.

Si Girard propone la lectura   de  Tótem y Tabú como una tragedia, Lacan propuso que se lea como el sueño de Freud.

Entonces, volviendo a retomar su crítica del mito freudiano, le reprocha que haya tomado partido justamente por el complejo en lugar de sostener lo que ha escuchado de la histérica que es que el padre está castrado desde el comienzo(14) Insistiendo en cuanto a que no existió ningún acto al comienzo "(...) en todo caso ningún acto que pueda calificarse de asesinato".

Girard no puede extraer las consecuencias de su correcto análisis por estar atrapado en plantear su teoría en los términos de una dialéctica del reconocimiento.

En el cap.7 manifiesta que según Freud habría dos orígenes del deseo por la madre.

El primero sería la identificación, es decir el mimetismo, y el segundo es la libido fijada sobre la madre.

Expresa su  disgusto con Freud porque en P.

de las masas
da como anterior la identificación al padre mientras que en el Yo y el Ello en un párrafo que está tomado casi textual del trabajo anterior menciona como primordial la inclinación libidinal por la madre.

¿Qué ha cambiado? En el primer caso la identificación era mimética, en el segundo se ha hecho propiciatoria.

Pero además, encontramos allí un antecedente de aquello que afirmará Lacan en el seminario XI, que el sujeto no está sometido tanto a sus determinaciones significantes como a sus determinaciones libidinales.

Por ello el pasaje del mito a la estructura implica ese recorrido que significa el abandono del asesinato por el acto, que sitúa al goce como imposible, constituyendo el lugar del agente, en medio de lo cual habrá que situar la verdad.

Fue esa declinación de la paternidad, indicada en La Familia, lo que ha llevado a considerar la familia desde otra perspectiva que la conyugal.

Pero hay que decir que para Lacan ello conlleva un problema en la ley.

Si el planteo de Girard es que el  paradigma no es Edipo, es decir la ley, sino la total ausencia de ella, es decir Kafka; Lacan ha sido el primero en hablar de la carencia paterna, pero de todos modos el problema es que la ley es insensata, por eso en el Reverso del psicoanálisis la referencia es Moisés y no el padre de la horda.


De la práctica


Acercándonos en el tiempo y el espacio las cosas no resultan muy distintas.

En un libro de las Naciones Unidas sobre los cambios en las familias, se manifiesta la crisis de la paternidad, debido al aumento de la igualdad entre los hombres y mujeres, y la desaparición de la jerarquía familiar tradicional, aunque se deja claro que para pensar la reproducción social en Latinoamérica el modelo de la familia nuclear no es el más adecuado.

También se menciona allí que la gente hace cosas que muchas veces resultan contrarias al bienestar y la supervivencia(15)


Hace un tiempo se publicó un artículo en un periódico donde se daba una explicación de la violencia de los chicos de la villa, expresando que los chicos no hacen mas que actuar aquello que se ha configurado en la realidad externa traumática, la que se conforma por la fantasía de quienes hablan en la televisión o escriben en los diarios: "(...) ?Va a haber una explosión social?, decimos: una explosión social de ellos los que no tienen nada, decimos que va a haber cuando nos tocan nuestros propios bolsillos.

?Crece la delincuencia?.

Hacemos que otros actúen nuestros miedos.

Los chicos de la villa llegan a actuar las representaciones dolorosas y traumáticas de otras clases que tienen el poder en los medios.

Actúan la fantasía que de ellos tiene la clase social que les enseña en las escuelas, que los cura en los hospitales"(16).

He aquí una teoría del ?mimetismo colectivo? si se quiere.

Pero ¿ocurren las cosas de tal modo? No vamos a discutir el  papel de la televisión, todos sabemos que va sustituyendo a los padres en la educación, sólo hacer mención a un trabajo de Alain Mons, "La metáfora social" imagen, territorio, comunicación, donde le otorga el carácter de estructura -desectructurante, en un juego dialéctico entre el adentro de la familia retraída y el afuera que llega por la TV, ya que los consumidores "oponen tácticas a las estrategias inventadas por el  marketing o toda instancia de Poder".

Es evidente, entonces, que la gente siempre interpreta lo que  le es presentado y no siempre responde en función de las fantasías o temores del otro, también lo hace en función del deseo.


Quienes han trabajado y quienes trabajan con niños que viven en la villa y con las familias de los chicos pueden reconocer seguramente algunas de las figuras mencionadas a lo largo de este pequeño recorrido.

Como en el medioevo, no hay una separación tajante del mundo del adulto y del niño, si se piensa que la distribución de los cuartos en las casas, determina esa separación.

Como entonces, encontramos que los niños son dejados solos durante muchas horas(cuando no abandonados), pero también ocurre como se ha dicho antes, que la familia no se remite a la conyugal, en tanto se incorporan miembros que en algunos casos son parientes, en otros no; y esa familia se ha ido fijando "estrategias de supervivencia" que son respuestas tácticas al encuentro con las estrategias que otros han planteado.


Sin duda, en nuestro trabajo cotidiano encontramos familias donde se da la epifanía de la tragedia descripta por R.

Girard, donde la violencia borra todas las diferencias.

Mencionaré sólo tres casos: el primero, dos hermanos fueron separados de sus padres, contra la voluntad de los niños, porque eran golpeados, el segundo, una niña en la cual se dio intervención a la justicia por un supuesto abuso, al presentarse ante el juez la niña negó la situación por lo cual continúo - por decisión del juez- conviviendo con su familia, el tercero, una niña (casi adolescente) supuestamente sufre también abuso por parte del marido de la madre, en sucesivas entrevistas, ella niega toda posibilidad de recurrir a la justicia.

Por eso, siempre existe una indeterminación respecto a lo que corresponde hacer si es que se pretende tener en cuenta la opinión(deseo) de los niños.

Ocurre que, paradojalmente, el orden jurídico según la caracterización que realiza García Méndez (17) sólo ha consistido en dividir a los niños entre aquellos que pertenecen a la infancia con los atributos que le corresponden: estar insertos en una familia y en la escuela.

Los excluidos de ese circuito son aquellos que se denominan menores y para los cuales se han creado los tribunales correspondientes.

Lo que ha conducido a la doctrina de la situación irregular, que significa una indiscriminada acción judicial sobre los niños y adolescentes con dificultades.

Serán pasibles de esa acción aquellos menores que se encuentran material o moralmente abandonados, que recuerda a la declaración de insanía, ya que como expresa García Mendez el modo de caracterizar los sujetos alcanzados por tal doctrina -moralmente abandonados- implica que todos podemos caer en tal condición.

La existencia de esta doctrina, que en definitiva no respeta la convención de los derechos del niño, conlleva la aporía de las intervenciones en la práctica.


Dado que hemos rozado el costado jurídico quisiera finalizar con una reflexión de Maurice Blanchot que pone de manifiesto lo incierto de la ley: "Pero siempre ha habido una ambiguedad en el nombre de la ley: sagrada, suprema, se reclama de la naturaleza, se exalta con los prestigios de la sangre, no es poder, sino omnipotencia - no hay nada mas que ella; aquello contra lo cual se ejerce no es nada: nada de humanidad, sino tan sólo mitos,  monstruos, fascinaciones.

La ley hebrea es santa y no sagrada: en lugar de la naturaleza, a la que no confiere la magia del pecado, pone relaciones, decisiones,    mandamientos, vale decir palabras,  que obligan; en lugar de lo étnico lo ético; los ritos son religiosos; sin embargo no transforman lo cotidiano en afectividad religiosa, sino que procuran mas bien descargarlo del tiempo sin historia ligándolo en práctica, en servicio, en una red meticulosa de consentimientos bajo la luz alegre de los recuerdos, de las anticipaciones históricas.

Queda el juicio.

Se remite a lo mas alto: sólo Dios es juez; vale decir de nuevo lo Uno.

Lo Uno que libera por cuanto que no  hay cielo donde pueda reinar, ni medida con que medirse, ni pensamiento que pueda rebajarlo a ser lo único pensable - de ahí la tentación de su disolución en ausencia o su retorno en la inexorabilidad de la Ley que no tanto se practica como que hace temblar, que no atañe tanto al estudio como a la lectura fascinada, reverencial.

San Pablo quiere liberarnos de la Ley: la ley entra en el drama de lo sagrado, de la tragedia sagrada, de la vida nacida de la muerte, inseparable de ella"(18)


                                                            


 


Referencias Bibliográficas


1.

PETER MAHER : "El abuso contra los niños" ed.Grijalbo 1990


         2.

PHILIPPE ARIES : "El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen" ed.Taurus 1987


         3.

LLOYD deMAUSE : "Historia de la infancia" ed.Alianza 1991


4.

op.citado : cap.2 pag.95    y  cap.6 pag.330/1


5.

ANDRE BURGUIERE  y otros : "Historia de la familia" cap.9,ed.Alianza 1988


6.

op.citado,cap.

10


7.

J.DELUMEAU y otros : "Histoire des pères et de la paternité",ed.Larousse 1990


* He conocido el desarrollo de este texto por la lectura del mismo que realizara                  Daniela Rodriguez de Escobar en una actividad del Centro Desacartes.


8.

ANTHONY GIDDENS : "Más allá de la izquierda y la derecha", de.

Cátedra 1996


9.

idem  5,prólogo.


10.

LEVI STRAUSS : "Las relaciones elementales del parentesco" ed.Planeta 1985


11.

RENE GIRARD: "La violencia y lo sagrado" de.

Anagrama 1983


12.

G.DELEUZE - F.

GUATTARI: "El antiedipo" de.

Seix-Barral 1974


13.

MICHEL BORCH-JACOBSEN: "Lacan el amo absoluto",ed.Amorrortu 1995


14.

JACQUES LACAN: "El Reverso del psicoanálisis" Seminario XVII ed.Paidós 1992


15.

CEPAL: "Cambios en el perfil de las familias/La experiencia regional" publicación de Naciones Unidas, Santiago de Chile 1993


16.

RICARDO ARIAS: "Sin fianza ni escondite" Página 12 26/9/96 pags.28/9


17.

EMILIO GARCIA MÉNDEZ: "Derecho de la infancia-adolescencia en América Latina/De la situación irregular a la protección integral, ed.Forum Pacis-Colombia 1994


18.

MAURICE BLANCHOT: "La escritura del desastre" de.

Monte Avila 1990