Inicio

La sabiduría psicológica popular en el pensamiento de los refranes. Enfoque psicoanalítico

Enrique Torres Acevedo. https://www.apm.org.mx/Dreamweaver/

Resumen


Se expone una breve reseña histórica sobre el origen de los refranes.

Se deslindan de los chistes que también son enunciados breves como los refranes.


Mostrándose cómo y porqué los refranes requieren interpretarse tomando en cuenta sus implicaciones y su contenido más universal o abstracto.

Constituyen un puente entre el conocimiento popular del ser humano, con las ciencias acerca del hombre, la filosofía y sobretodo con la psicología.

Así es que muchos refranes se refieren a temas de psicopatología y muchos más prescriben actitudes o acciones sanas.

Todo ello se correlaciona con algunos conceptos psicosomáticos tales como el proceso primario y el secundario; los mecanismos de defensa, relaciones objetales arcaicas, pulsiones y fases de desarrollo libidinal; todo esto sustentado con abundantes ejemplos.


 


 "El viaje corto o largo se empieza siempre con un paso".

Así, estamos ya dentro del tema.


Continuemos el camino exponiendo algunos aspectos generales de los refranes.


Cuando Sigmund Freud investigaba la causa y los significados de los sueños, encontró que la sabiduría popular estaba en estos puntos más cercana a la verdad que las teorías científicas que circulaban en esa época.

También encontró que el poeta describe y explica con gran realismo muchos aspectos de la esencia psicológica del hombre.

Tal descubrimiento sigue confirmándose en nuestra época.

Son precisamente escritores y poetas quienes han recopilado y hacen un uso agudamente acertado de las frases tendenciosas denominadas refranes, que todos hemos seguramente escuchado en la vida cotidiana.

Es una "jerga" que transmite en la plática informal, sencilla, una sabiduría popular milenaria respecto a la naturaleza psíquica del ser humano.


Es sumamente difícil reconstruir paso a paso la historia o la evolución de los refranes por falta de testimonios históricos suficientes y fidedignos.

Indudablemente la historia de cada pueblo y su lenguaje, sus costumbres y necesidades, y hasta el lugar geográfico, su entorno o habitat, influyeron en la confección y conservación de los refranes.


El libro de los Proverbios escrito en el siglo V AC, es el acervo más antiguo que se conoce y se atribuye por tradición a Salomón.

Parece que en realidad, según opinión de eruditos, contiene escritos de diferentes autores y épocas, y que sólo tienen entre sí, unidad de redacción, de sentencias morales y consejos de vida práctica, fundados siempre en una premisa religiosa.

Es probable que la primera compilación extensa de refranes y proverbios corresponda a Aristóteles.

A él siguieron otros filósofos y escritores griegos y latinos.


Fue Erasmo quien tradujo al latín muchísimos proverbios griegos y orientales que luego propagaron los romanos por toda Europa.

En la Edad Media y el Renacimiento muchas colecciones de proverbios casi siempre de origen culto y en lengua latina fueron instrumento esencial de la Didáctica.


En España tuvieron fama los proverbios que el Marqués de Santillana cambió del verso a la prosa.

No me es posible citar a los literatos y filósofos tan numerosos que redactaron y recopilaron los refranes de más honda raigambre tradicional en sus respectivas épocas y culturas.

Sólo mencionaré España, que influyó directamente a México con sus refranes.

El libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita, Los Libros de Juan Manuel, del Rabí Sem Tab, del Marqués de Santillana y las colecciones de refranes de Hernán Núñez y la de Alonso de Barros, son las más destacadas.

Diversos filósofos y escritores de distintas épocas y culturas han salpicado o saturado sus obras de múltiples refranes; Plauto entre los griegos, Shakespeare en Inglaterra, Cervantes en España, Agustín Yáñez en México, entre otros.


Toda proposición que expresa de manera sucinta una verdad, regla o máxima concernientes a la vida práctica, se le denomina Aforismo.

En un principio los aforismos sólo se referían a preceptos médicos y los más conocidos fueron los hipocráticos; pero con el tiempo toda regla escrita o dicha que pretendiera dirigir o aconsejar sobre la vida cotidiana del hombre, fue considerada aforismo.

Dicha fórmula en su vulgarización se escindió en cuatro formas:


Adagio, caracterizado por el sentido doctrinal del consejo que pretende brindar.


Apotegma, aquel aforismo o sentencia que ostenta la garantía y respeto de haber sido proferido por algún personaje célebre.

Vg.: "El respeto al derecho ajeno es la paz".


Proverbio, sería la frase que implica en sí misma un significado genérico histórico-filosófico de alto nivel.


Refrán, más breve por lo general que el proverbio y que se apoya sobre todo en evidencias populares repetidas y ampliamente admitidas que parecen negarse a toda posibilidad de discusión.

Serían algo así como los axiomas de conocimiento a nivel popular.


Los más conocidos y fluentes de los cuatro son el proverbio y el refrán, que en cierto modo incluyen en su estructura a los dos restantes.

Quizá el proverbio sea el concepto más generalmente empleado para nombrar este género de frase breve que en tono sentencioso nos propone una síntesis de uno u otro pensamiento más o menos profundos.


Muy lentamente a través de los siglos, su uso se extendió y se convirtió en una sentencia breve de gran difusión que expresa una sentencia moral, un pensamiento, un consejo o una norma extraídos de la experiencia repetida, logrando así una sustentación fáctica, que da en alguna medida sentido de realidad.

Sus características formales más destacadas son su matiz incisivo, sentencioso y real.


Los temas que abordan los refranes son muy variados; tocan temas generales, costumbristas, históricos, meteorológicos y sobre todo del quehacer humano y sus pasiones.


El refrán constituye un puente entre el conocimiento más certero, científico-filosófico sistematizado, con la sabiduría popular que constituyó históricamente la materia prima de donde evolucionó y se depuró al conocimiento más elevado.

La expresión refranesca de filosofía popular tiene conexiones con la poesía y el folclor.

Pero su esencia eminentemente popular ha derivado en un uso asistemático de los proverbios y refranes, contribuyendo con su aplicación inadecuada al desprestigio de estos elementos.


Por otra parte, en la medida que es expresión cognoscitiva asistemática, se ha mantenido aparte de una metodología sustentada en la capacidad analítica de un "conocimiento superior", así es que "esta filosofía inferior", práctica, ligera, de "hoja de calendario", "prendida sólo de uno que otro pelo", se ha mantenido más o menos constante.


Es constante en sus características elementales que han preservado su existencia misma, pues de otro modo se transformaría en conceptos legalmente incluidos en diversas disciplinas científicas o filosóficas y hubieran desaparecido y sin embargo, con toda su simpleza o elementalidad, se proyectan hacia cualquier forma de conocimiento superior y aplicación en la vida cotidiana en formas concretas o complicadas, simples, efímeras o trascendentes.

Y todo ello a pesar de que muchos refranes parecieran contradecirse a sí mismos.

Pero esta contradicción es sólo aparente y corresponde más bien a perspectivas o circunstancias distintas sobre el mismo tópico.


Así pues, el refrán expresa una realidad representativa y cultural que tiene siempre una relación natural y directa con su equivalente filosófico superior.

"La experiencia es la madre de la ciencia", dice el refrán.


? El refrán requiere de interpretación y correcta y amplia comprensión de su significado.

El refrán es un enunciado breve y sencillo que debe traducirse a sus implicaciones o significados más amplios y generales.

Tiene que buscarse lo abstracto más universal detrás de lo concreto.

Su comprensión debe incluir todas las analogías aplicables razonablemente.

Supone encontrar con cuantos objetos y situaciones puedan relacionarse y aplicarse, las características expresadas.

"Bajo el agua más mansa está la mejor corriente", es aplicable desde luego a un río, pero también a las características apacibles de una persona que en el fondo es irascible, o a situaciones calmas que esconden violencia.


Podría suponerse que la interpretación de los refranes puede ser arbitraria o "al gusto personal", o que incluso existen conclusiones antitéticas respecto a su contenido conceptual y desde luego surgen en la práctica estos hechos, pero en tales casos las conclusiones son erróneas por no estar sustentadas en el núcleo conceptual del refrán, o por estar derivados ilógicamente de él.


"No por mucho madrugar amanece más temprano" y "A quien madruga Dios le ayuda", más que una antinomia que invalide alguno de los enunciados, corresponde a contextos distintos en los que la única idea común es "el madrugar".

La primera expresión implica por ejemplo, que hagamos lo que hagamos, hay sucesos naturales que no podemos producir o influir (un niño pequeño diría que por qué no ha amanecido si él ya se despertó).

La segunda expresión pondera la iniciativa y diligencia, implicando que quien menos duerme y actúa, hace más.

Con frecuencia detrás del enunciado concreto de un refrán subyace un enunciado conceptual más universal que hay que buscar.

Así por ejemplo, el refrán "No sólo de pan vive el hombre" se apoya en el conocimiento más general que se enunciaría en la frase: "El hombre es un ser de múltiples necesidades y deseos, todos importantes".


Quien no considerara este concepto más general y operara a nivel concretista, sólo diría que significa que el hombre desea y puede comer otros alimentos, pero olvidaría que teniendo aún sustento oral completo y variado, luchará por obtener cariño, sexo, poder, prestigio, protección, etc.

En este contexto es muy conocido el uso del refrán en psicología para una evaluación aproximada de la inteligencia en correlación con la capacidad de pensamiento abstracto.

Un individuo de IQ limitado o bajo, con pensamiento concretista ante el refrán "A quien a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija", diría probablemente: "si hace mucho sol hay que estar bajo un árbol frondoso".


Un psicótico no deteriorado posiblemente diría que si tiene frío se cobija con un árbol bueno.

O sea, que estos dos individuos ejemplificados, no considerarían las posibilidades más amplias del enunciado en cuanto a buscar conceptualmente empresas, situaciones o personas de quienes se pudieran obtener buenas ganancias, buena protección, sabiduría o diversos beneficios; pues para encontrar tales significados se requiere buena capacidad de pensamiento abstracto, concomitante con un buen nivel de inteligencia.


La brevedad de la enunciación del refrán nos recuerda que existe otro fenómeno cultural igualmente caracterizado por su brevedad y también estudiado por el psicoanálisis que es el Chiste.

En este interviene un proceso de abreviación por condensación.

Dice lo que ha de decir con menos palabras de las necesarias y surge de algo oculto que al escucharlo debemos encontrar con poco esfuerzo; produce así un ahorro de energía psíquica la cual se deriva explosivamente en la risa cuya descarga es placentera.


En cambio, en el refrán el hallazgo del significado implica un gasto y esfuerzo mayor que no ahorra trabajo mental, por lo cual no surge la hilaridad.

Concluimos entonces que desde el punto de vista de la Economía Psíquica, los gastos y canalizaciones en estos dos fenómenos son opuestos.

Ahora bien, encontramos numerosísimos refranes cuyo contenido psicológico es de lo más agudo y diverso; unos se refieren a lo instintivo en el humano, otros a sus emociones, sus pensamientos, sus deseos, su carácter o su conducta, sus mecanismos de defensa yoicos; otros se refieren a mecanismos psicológicos enfermos y a veces aconsejan al respecto en palabras simples, lo mismo que un psicoanalista intenta lograr en el paciente con su técnica terapéutica.


Refranes tranquilizadores o consoladores que mencionan verdades obvias que a veces se olvidan, son los siguientes:


"Se aprende más de la derrota que de la victoria".


"La adversidad enseña más que la universidad".


"Nadie se muere la víspera".


"La última enfermedad es la única incurable".


"Sólo para la muerte no hay remedio".


"La idea de la muerte se esfuma al encontrar sentido a la vida".


"Una vez muerto, no sirve el huerto".


"La vejez con amor, es un invierno con flores".


"Los años enseñan algo que no está en los libros".


"Más vale atole con risas, que chocolate con lágrimas".


 


Sabemos que es mejor el pronóstico de un paciente que tiene conciencia de enfermedad y está bien motivado al tratamiento; esto lo dice en breve el refrán: 


"Querer sanar es media salud".


 


Veamos otros dichos:


"De tal palo tal astilla".


"Hijos de tigre, pintitos".


"El que con lobos anda a aullar se enseña".


"Dime con quien andas y te diré quién eres".


"A la tierra que fueres haz lo que vieres".


"El mejor consejero, fray ejemplo".


"El gusano vanidoso se rompe de estirarse, por parecerse a la serpiente".


 


Todos estos refranes aluden al mecanismo de identificación y el último también a la envidia destructiva.


El vulgo dice:


"El orgullo es la máscara de los defectos ocultos".


"Dime de qué presumes y te diré de qué careces".


"Comes frijoles y eructas pollo".


"Hay quien mucho cacarea y no pone nunca un huevo".


 


Estos refranes denotan el anhelo de autoestima detrás de la arrogancia o petulancia.

Implican que existe una problemática en los mecanismos de autoestima en tales casos.


"Al triunfo le sobran padrinos; sólo el fracaso es huérfano".


 


Este refrán también hace reflexionar en el narcisismo y en los mecanismos proyectivos, pues mucha gente considera que los otros son los ineptos, inadecuados, errados y malos.


Alguien dijo:


"Lo que se aprende en la cuna siempre dura".


 


El psicoanálisis asevera que son precisamente las más tempranas relaciones infantiles las que estructuran y modelan la personalidad.

Equivale a lo que S.

Ramírez expresó con la frase "Infancia es destino".


Un proverbio chino dice: "El que olvida su historia está condenado a repetirla".

Precisamente la repetición neurótica lo comprueba y el llenado de las lagunas amnésicas a través del psicoanálisis, termina con la repetición de conducta enferma


"Como quien oye llover y no se moja".


"No hay peor sordo que el que no quiere oír".


"Los ojos de poco sirven, si la mente es ciega".


 


Aluden éstos al mecanismo psicológico de negación de la realidad.


"Nada es tan apetecido como lo prohibido", implica el gusto vedado por el superego.


"Con la vara que mides serás medido".


 


"La mejor almohada es la conciencia tranquila".

Aluden también a la influencia adversa o benéfica que tiene el superego sobre el bienestar psíquico.

El individuo insomne, hiperperceptivo, de sueño escaso y ligero dice que "oye toser a las pulgas y estornudar a las chinches".


El refrán: "Hasta lo que no te comes te hace daño", pinta la envidia, la renegación, el desprecio de todo lo que pueda hacer una persona.


Los dichos:


"Ojos que no ven, corazón que no siente".


"Santo que no es visto, no es adorado".


 


...implican que sin relación de objeto no puede surgir un auténtico sentimiento


Sabemos que las formas orales y anales de funcionar en el adulto son insanas por lo anacrónico, inoperante, inadaptativo y rígido de su uso que impide la evolución progresiva.


Muchos refranes describen estos rasgos patológicos, y otros parecen prescripciones de salud mental al respecto.


Conviene recordar aquí, cuáles son las características operativas de la relación de objeto de tipo oral y anal.


Las relaciones de objeto oral se caracterizan por lo siguiente: La universalidad del objeto; en la infancia la madre es el único objeto universal.

En la edad adulta el individuo se centra en determinada mujer, automóvil, etc.

La urgencia; el individuo desea la satisfacción inmediata sin capacidad de demora, como el niño.

La voracidad; se desea todo absolutamente de lo que se necesite.

No se admiten porciones o límites.

La dependencia y pasividad; el individuo espera que todo le sea proporcionado gratuitamente, sin hacer nada de su parte.

La destructividad del objeto; el individuo no experimenta ni muestra gratitud a los objetos satisfactores; por el contrario, los maltrata, destruye o hace desaparecer.


En la relación de objeto anal rigen actitudes de retención o expulsión con predominio eventual de alguna de ellas íntimamente vinculadas con la ambivalencia, de modo que el mismo objeto es amado y odiado, valorado y despreciado.


Con frecuencia derivan de este estado actitudes de exagerada terquedad y melindrosidad en el orden y limpieza.


También puede derivar hacia una autonomía y tenacidad.


Veamos ahora someramente dichos que se refieren a elementos psicológicos de oralidad y lo que prescriben para ello:


"El que mucho abarca poco aprieta".


"No se puede chiflar y comer pinole".


"Ni comerse el pastel y tenerlo".


"Donde hay modo hasta el codo".


"Con el agua al cuello y todavía pide bebida".


"Le dan la mano y se toma el pie".


"La voraz ambición es deseo que nunca obtiene satisfacción".


"Vaca de muchos bien ordeñada y mal alimentada".


 


Creo que el común denominador en ellos se refiere a la voracidad manifestada en varias formas y nos alertan sobre lo improcedente e inoperante de esa actitud.


Mencionemos otros:


"Panza llena, corazón contento".


"Las penas con pan son menos".


"A quien le dan pan que llore".


"A nadie le amarga un dulce".


"A cada quien su gusto lo engorda".


 


Aluden al gran placer de la ingesta oral y de recibir; un matiz incluido en el último, podría advertirnos de las consecuencias de la excesiva satisfacción.


"El que mucho y mucho quiere, siempre es pobre".


"Quién más desea, pobre es por rico que sea".


"Más vale pájaro en mano que ver un ciento volar".


 


También se refieren a la voracidad y enfatizan sobre todo la incapacidad de satisfacerse el individuo con tal característica.


"Come para vivir y no vivas para comer".


"De comer de lo bueno a hartazgo, lo regular empacha".


"No sólo de pan vive el hombre".


"En la variedad está el gusto".


 


Estos dichos tienden a alertarnos sobre la universalidad del objeto que empobrece las relaciones.

Indudablemente el estado de hartazgo impide discriminar y tener otros gozos.


"Agua que no haz de beber, déjala correr".


 


Prescribe no ser voraz y compartir.


"El que se duerme no cena".


"El que mucho duerme, lo suyo y lo ajeno pierde".


"No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".


"Lo que no se empieza no se acaba".


"Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente".


"El flojo y el mezquino andan dos veces el mismo camino".


"Hace más una hormiga andando que un buey echado".


"Cría fama y échate a dormir".


 


En estos refranes obviamente se reprueba la pasividad y se recomienda acción.


Sigamos con los siguientes refranes:


"No por mucho madrugar amanece más temprano".


"Despacio, que voy de prisa".


"Lo que se hace bien no se hace de prisa".


"El futuro es de quien sabe esperar".


"Para el que no espera no hay futuro".


 


Aluden a la superación de la prisa, a la capacidad de demora, tan indispensable para que surjan los procesos del juicio, pensamiento, discernimiento, etc.


"El que te ama sólo por el bien que das, te odiará cuando le hayas dado todo".


"Haz cien favores y deja de hacer uno y como si no hubieras hecho nin-guno".


"Gallina que come en su casa y pone en la ajena".


"Farol de la calle y oscuridad de su casa".


"Nadie sabe el bien que tiene hasta que lo pierde".


 


Ellos nos hacen reflexionar sobre la ingratitud y la destructividad del oral.


Los siguientes refranes prescriben la constancia, la perseverancia y capacidad de demora:


"Con el tiempo y un ganchito hasta las verdes se alcanzan".


"El que porfía mata venado".


"El que persevera alcanza".


"Más vale paso que dure que trote que canse".


"Despacio se llega lejos".


"La perseverancia vence la dificultad".


"Gota a gota, se taladra la roca".


 


El siguiente refrán señala la tacañería y la actitud retentiva y voraz:


"Baile y cochino, en casa del vecino".


 


Los siguientes dichos:


"El burro más manso da la mejor patada".


"Gato encogido, brinco seguro".


"Debajo del agua mansa está la mejor corriente".


 


Aluden a conductas con formación reactiva y la agresión encubierta.


"Hazte sordo y vivirás gordo".


"Con un poco de lomo y otro de resbaladillo se vive tranquilo".


 


Se refieren al mecanismo obsesivo de aislamiento.

Veamos otros:


"El dinero del avaro lo derrocha su heredero".


"Pobre vivo y más rico del panteón".


"El avaro no defeca por miedo a tener hambre".


"Quien sólo piensa en lo que entra en su vientre, no vale más de lo que sale de él".


 


Muestran la actitud retentiva y atesoradora del individuo anal y algunas de sus consecuencias.


"Cuando el trabajo es vicio, hay inquietud el domingo".


Nos recuerda las neurosis de los domingos descritas por Ferenckzi.


El lenguaje del inconsciente y desde luego de los sueños, se rige por las leyes del proceso primario, de pensamiento mágico.

Se requiere mencionarlas:


a) Se confunden las semejanzas con las identidades.

Vg.: en el inconsciente, el retrato se considera igual al objeto.


b) Se confunden las partes con el todo.


c) La imagen del objeto o la palabra que lo nombra, se toman como igual al objeto.


d) Los juicios son puramente emotivos y por tanto no objetivos ni reales.


e) Lo que le ocurre al objeto se cree que le ocurre al sujeto o viceversa.


Como es fácil de ver, un pensamiento que opera con tales características tiene como consecuencia serios errores que distorsionan la realidad.

Es el tipo de pensamiento que aparece en las primeras fases del desarrollo en los niños y que perdura en los adultos en su inconsciente, en los sueños, y en la vida diaria, afectando el sentido de la realidad en las neurosis y psicosis.


Este pensamiento prelógico, preverbal mágico, omnipotente, evoluciona con el desarrollo hacia un pensamiento realista, objetivo y lógico con la adquisición del lenguaje y sobre todo con la capacidad de juicio y de discernimiento.

El conocimiento de la realidad es concomitante, paulatino y proporcional al avance del lenguaje y a la aplicación de un correcto discernimiento a cada nuevo objeto con el que nos enfrentamos en una nueva relación y al continuo discernimiento de nuestros impulsos y objetos internalizados.


Las fantasías inconscientes impiden el avance del discernimiento y por ende el autoconocimiento y sentido de realidad, conservándose los fantasmas internos que se viven como reales.


De cada discernimiento surge la verdad y una verdad rompe mil mentiras.

El mayor y mejor discernimiento ocurre en el terreno científico.


Multitud de refranes prescriben reflexionar en apariencias, discernir y no concluir basándose sólo en ellas; dan por tanto sentido de realidad.


"No es el león como lo pintan".


"No todo lo que brilla es oro".


"A la luz de la vela no hay mujer fea".


"Del dicho al hecho hay mucho trecho".


"De noche todos los gatos son pardos".


"Pinta el gato y se asusta del garabato".


"Se hace el muerto y luego se asusta del petate".


"No es igual vasín que jarro, aunque sean del mismo barro"


"No confundas la magnesia con la gimnasia, ni la divulgación con la


vulgarización".


"Aunque la mona se vista de seda, mona se queda".


"Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión".


 


Todos estos refranes y otros similares aconsejan discriminar las apariencias de lo esencial, no confundirse con sólo semejanzas


"Una golondrina no hace verano".


"Un brinco no es carrera".


"Ni un taco es cena".


"Hay quien cree que madruga y sale al oscurecer".


"El hábito no hace al monje".


 


Esos dichos prescriben también discernimiento entre las partes y el todo.


Una pequeña lista más:


"El león cree que todos son de su condición"


"Como vives juzgas".


 


Aquí se ve como el sujeto cree a los objetos iguales a él.


"Fácil se cree, lo que más gusta".


"Sabe el sabio que no sabe y el necio piensa que sabe".


"Lo cortés no quita lo valiente".


"No son libres porque se burlen de sus cadenas".


"Es de humanos errar y de bestias en error perseverar".


"No se puede tapar el sol con un dedo".


"Un hombre no es forzosamente malo porque otro sea bueno".


"El que se quema con la leche hasta al jocoque le sopla".


"Para qué suenas campanas, si te asustas del repique".


"Hechos son amores y no buenas razones o besos y apachurrones".


 


Son también refranes que aconsejan discernimiento y dan juicio de realidad.


"Mal de muchos, consuelo de tontos".


"No desvistas un santo, para vestir a otro".


"No hagas virtud de la necesidad".


 


Aluden al mecanismo de racionalización y a la acción equivocada repetitiva


"El ideal no es sino la verdad a distancia".


"Para ver la verdad no se necesitan lentes".


"La verdad es idéntica, la mentira no".


"Cosas bien pensadas, acciones acertadas".


 


Efectivamente, las acciones impulsivas pueden llevar a errar; el pensamiento organiza bien la acción, y la verdad surge igual siempre.


La mayoría de los refranes podrían ciertamente considerarse como "recetas" de salud mental, por lo que alguien podría preguntarse cómo estando al alcance de todos en la circulación popular, no se siguen y evitan ciertas psicopatologías.

Son la regresión, fijación, compulsión a la repetición y la vigencia de lo inconsciente, los factores que impiden que el neurótico se limite sólo a expresarlos y no pueda ejercer los que son saludables.

Así, el individuo oral es incapaz de modificar su conducta apresurada, voraz, dependiente y destructiva sólo con decretar para sí mismo que debe postergar, actuar, agradecer, compartir, etc.


De la comprensión de los refranes no se deriva ineludiblemente su ejercicio, puesto que no libera las trabazones del inconsciente.


Por otra parte, como es lógico esperar, sucede que cada quien escoge el refrán que más conviene a sus convicciones, creencias y racionalizaciones, o bien, los que dan ganancia secundaria a su neurosis, tomándolos como pequeños dogmas que sirven a su autoengaño, tratando de generalizar y aplicar a la realidad una opinión estrictamente individual.


Recordemos aquí que el conocimiento objetivo es también una opinión, pero una opinión verificada.


He mencionado sólo unos cuantos refranes representativos, de los miles y miles que circulan en todas las lenguas del mundo, pero "Para muestra, con un botón basta". 


 


Bibliografía 


ACERETE, J.

(1960).

Proverbios, adagios y refranes.

España-México: Edit.

Bruguera.                                                                            OTTO, F.

(1957).

Teoría psicoanalítica de las neurosis.

Argentina: Edit.

Nova.


FREUD, S.

(1948).

Los dos principios del suceder psíquico.

Obras completas, trad.

Ballesteros.

Madrid-España: Edit.

Biblioteca Nueva.


GARCÍA, J.

D.

Refranes pre-socráticos.

Caracas, Venezuela: Edit.

Edima.


MARTÍNEZ, J.

(1981).

Manual práctico.

Dichos, dicharachos y refranes mexicanos.

México: Edit.

Mexicanos Unidos, S.

A.


YÁÑEZ, A.

(1962).

Las tierras flacas.

México: Edit.

Joaquín Mortiz.


 


1 Trabajo presentado en la revista Jornada Psicoanalítica, octubre 1984, de la Asociación Psicoanalítica Jalisciense.


 


 


Enrique Torres Acevedo*


? Socio Adherente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana; Socio Fundador y actual didáctico de la Asociación Psicoanalítica Jalisciense.

Teléfono: (33) 3642-1721.