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Un examen diagnosticaría déficit atencional

El Mercurio

Electroencefalograma:


Las pruebas visuales o auditivas son inocuas para los niños y duran alrededor de una hora, pero con intervalos de descanso.


Investigadores de la Universidad Católica estudian una herramienta más objetiva para pesquisar este problema.


¿Cometes errores por descuido en tareas aburridas? ¿Te distraes con la actividad o ruido del alrededor? Son las típicas preguntas de los tests que diagnostican el Síndrome de Déficit Atencional (SDA).


Criterios más bien subjetivos y que no en pocos casos han llevado a equivocaciones.

Inquietos por el tema, investigadores del Hospital Clínico de la Universidad Católica se propusieron buscar nuevas herramientas de pesquisa, más cuantificables y objetivas.


Todo ocurre dentro del Laboratorio de Neurociencias Cognitivas, del departamento de Psiquiatría.

El trabajo se ha centrado en analizar la actividad eléctrica cerebral de niños con déficit atencional, mediante la encefalografía digital de alta densidad (similar a los electroencefalogramas clínicos pero con mayor cantidad de canales y electrodos).


La idea "es determinar cuáles son las capacidades de los niños con déficit atencional, en qué fallan y en qué son buenos.

Esto nos puede ayudar a realizar mejores diagnósticos, definir condiciones de prevención y mejores estrategias terapéuticas y de enseñanza escolar", explica el investigador jefe del laboratorio, doctor Francisco Aboitiz.


A los pacientes se les coloca una gorra con 80 electrodos.

A continuación, en un computador se les presentan varias tareas (visuales o auditivas); mientras ellos las desarrollan los investigadores registran su actividad eléctrica cerebral en otro PC.


Expertos en multitareas


Lo que se observa en este tipo de prueba depende mucho de la tarea, explica el ingeniero Javier López-Calderón.


Están, por ejemplo, las tareas espaciales: al menor se le muestran estímulos en el centro de una pantalla y también en su periferia, pero se le dice que atienda sólo a los del centro.

"Y es que hay una onda cerebral específica de los estímulos que uno detecta bajo instrucción (es decir, cuando se le pide que preste atención a un estímulo y no a otro)".


Los niños sin SDA cumplen muy bien esas instrucciones y la onda de detección se cumple solamente para el estímulo del centro.

En casos de déficit atencional -agrega López-Calderón-, "esta onda surge tanto para el estímulo del centro como para los periféricos".


Pareciera, por lo tanto, que tienen una cobertura espacial muy amplia y que por eso "escanean" el mundo de una manera más compleja, lo que explicaría sus ya conocidas conductas multitareas (escuchar música, chatear, escribir un trabajo, etc).


De ahí que los investigadores del laboratorio estén tratando de abordar el tema no como una enfermedad.

Quizás, más que distracción, lo de estos chicos sea hiperatención.


"Y es que estamos viendo que no fallan en todas sus capacidades e incluso que hay ciertas formas de atención en las que son mejores que los niños normales.

Como la de detectar esos estímulos periféricos a los que no están atendiendo", dice el doctor Aboitiz.

Eso los hace excelentes en la práctica de los videojuegos y, a la larga, en determinadas profesiones, como los controladores aéreos.


Paralelamente, aclara el médico e investigador Pablo Gaspar, en el laboratorio se está trabajando en otro importante proyecto: "Se está tratando de establecer si hay relaciones entre estos resultados (de la actividad eléctrica) y ciertos marcadores genéticos a nivel del sistema dopaminérgico que estarían detrás del SDA".


Este sistema -que al parecer presentaría ciertas alteraciones en las personas son SDA- juega un importante papel en múltiples funciones cerebrales como la atención, memoria, movimientos voluntarios o predicción de conductas.