No voy a participar en la ensoñadora novela en la que podemos verter la narración de nuestras fantasías en inglés o alemán porque nada tengo contra esas dos lenguas y podría mejor o peor en la primera, pero de hacerlo, sería en español.
Pero tampoco es cosa de andar contándole a todo el mundo nuestros sueños aunque no sea tórpidos o crueles ni andemos últimamente con pesadillas.
La oportunidad de entrar al collage literario en la red hasta el día 31 para celebrar el 150 aniversario (creía que era más viejo?) de Freud, que nació el 6 de mayo de 1856 en Viena.
Mejor preguntarse por él, como hizo magníficamente en Psychology Norton Hunt (New York, 1993), que le llama "Explorador de Profundidades".
¿Era un aberrante formulador, un hombre con trucos, falso profeta, exagerador del antisemitismo para presentarse como héroe, ateo militante y conservador, patológico fumador canceroso de puros (20 diarios) intervenido treinta veces en 16 años y que pidió a su médico finalmente una sobredosis de morfina para poder con el dolor?...
¿Fue un humorista agudo, neurótico contra el teléfono, usurpador de las ideas de su amigo otorrino y corresponsal epistolar berlinés Wilhelm Fliess, plagiador de las del psicólogo Pierre Janet que le acusó de ello, egoísta que se comparó con Copérnico y Darwin?...
Esas son las cuestiones que va revisando Hunt en el gran capítulo de la historia de la psicología.
Junto a otras opiniones, vamos a echar apresuradamente un vistazo.
Todo el mundo cita la conciencia, la consciencia, el subconsciente, los sueños.
Todos somos, por tanto, freudianos, estamos sometidos al "superyo" social y moral, a las presiones de la "zona de lo prohibido" foucaultiana y lo que decimos y callamos, a lo latente y lo ya dicho de Lacan, otro hijo de Freud "díscolo" como tantos otros pero seguidor porque sin padre no hay hijos rebeldes ni devotos, ni igualitos-igualitos o discrepantes.
Hemos oído siempre que sin Freud desde luego no seriamos tan conocedores de nuestro propio desconocimiento, lo cual, paradójicamente, ha contribuido a que nos conociésemos mejor.
O muy poco, pero sabiéndolo.
Se le ha puesto con Marx y Einstein, creo que también con Picasso y algún otro, pero siempre de esa categoría de rompedores y contribuyentes en el siglo XX.
Incluso los viejos surrealistas que tanto no gustan y ya no son nada jóvenes tampoco le deben su existencia.
Ahora se le dedica la conmemoración centenaria de su nacimiento y eso producirá mucho papel y muchas revisiones fugaces en torno a la psicología y la literatura, tanto la productiva como la crítica.
Ya que Freud supo atreverse a conocernos a todos buceando en el yo de sí mismo.
Cada día por varios años practicó la libre asociación y examen de sus sueños nocturnos en busca de memorias escondidas, de experiencias primeras y de ocultos motivos tras sus deseos diarios, emociones, para extender el conocimiento de sí mismo, y a su través, al de la humanidad.
Todos los días desde 1900 dedicaba la última media hora del día a analizar sus humores y experiencias.
Algo que al parecer no ha venido bien a cada uno, al ser humano para entenderlo, para desdoblarse, triplicarnos, o mejor dicho dividir al ser humano por tres, señalar tres niveles de funcionamiento o algo así.
Por eso tenemos que preguntarnos algo por él.
Es una cortesía.
Una obligada reciprocidad de civilizado reconocimiento.
Freud se asocia más al psicoanálisis que nada, claro está, pero era neurólogo y su salto inicial fue ir del mundo vienés a París, en donde estudió 19 semanas con el famoso neuropatólogo Jean-Martin Charcot.
La habían dado una beca para trabajar con este famoso neurólogo, director del Salpetriere Asylum.
Uno no sabe qué le movería a pasar de la cuestión físico-química a los sueños, a temas como el análisis de represiones sexuales y la frustración.
París es alegre.
Vete a saber cómo andaba de dinero, de posibilidades, de timidez.
Lo estamos repasando un poco.
Lo que sabemos es que en un momento dado se refrenó algo cobardemente asustado de su propio hallazgo: que los niños, incluso en sus primeros años, tienen sentimientos sexuales fuertes particularmente aptos para involucrar atracción hacia uno de los padres, normalmente hacia el sexo opuesto.
Lo lanzan al subconsciente, sin embargo, y olvidan que lo han tenido porque a los ojos de los padres son muy flojas tales fantasías.
Menos mal; menos mal.
Como tal asunto iba a dar mal negocio y esa teoría de la seducción (no digamos la de la sexualidad infantil y deseos incestuosos) iba a ofender a sus colegas, Freud se acojonó y no la publicó si bien lo hizo después valientemente en un par de ocasiones, en 1900 y 1905.Su fama crecería desde 1909 y llegaría al pináculo entre las dos guerras.
Pero entre 1929 y 1923 son los "años de sufrimiento" porque muere Sofía, su hija de 26 años y su nieto preferido, hijo de aquella, de poco más de 4 y en esa misma época es cuando se le opera de cáncer, la primera de 33 operaciones que le obligará a una prótesis incómoda para comer y hablar.
Tenía entonces 67 años.
Freud rechazó con valentía salir de Viena al principio y no porque le encantase la ciudad pues como dicen Appinnanesi y Zárate en Freud for Beginners (New York, 1979) Sigi había nacido el 6-5-1856 en Moravia, concretamente en Freiburg, parte del imperio austro-húngaro -que acabó en Checoeslovaquia- hasta que llegó la familia a la capital musical de Mozart en 1860, que no le gusta como lo revelan el gusto por sus héroes infantiles Oliver Cromwell y en general cartaginés Anibal Barca.
Rechazó salir de Viena pero tuvo que hacerlo más tarde, con la ayuda del embajador norteamericano en Francia, Bullit, en parte del propio presidente Roosvelt al parecer.
Los alemanes tomaron Austria en 1938, se había confiscado su pasaporte y ahora tenía 82 años pero pudor salir a Londres acompañado por la fiel Marta.
Al año siguiente, el 23 de septiembre, murió.
Tres semanas después de iniciarse la segunda guerra mundial.
Fue Freud hijo del XIX en realidad cuando Viena, la ciudad tenía muchas flores y archiduques, que tal vez siga teniendo algunos, en 1890 ya con sus valses voluptuosos, su famoso Danubio Azul, sus cafés y su pobreza? Yo fui con Roque Manresa y otros en una ocasión a casa de José Francisco Alonso nuestro pianista y lo pasamos bien, pero no era en el XIX aunque ya hace bastante tiempo.
Por cierto, fuimos, entre otras personas, con María José Gutiérrez y, bobo de mí, elegí sobre todo románticos jardines, Goethe, cosas así, e incluso en otra ocasión me parece que "La bodas de Fígaro" en cuyo entreacto recordará Mariane (¿o no estaba Mariane Lang en esa ocasión?), quizás, que brindamos con champán rojo en compañía del finado Monthaupt, buen padre de Birgitte que al parecer saldrá, si Dios quiere, de la cárcel.
Todo es, en realidad, muy freudiano.
Barba cuidada, ojos incisivos y penetrantes, semblante serio y sombrío tiene Freud en las fotos.
Siempre me ha sonado algo raro el término "escopofilia", término técnico freudiano para describir la gratificación erótica que tenemos cuando miramos, lo contrario que "escocofolia", que es justo al revés, es decir cuando nos molesta que miren.
Por lo visto, a excepción de exhibicionistas, nos gusta más que ver y no ser vistos.
Por tanto, nos seremos tan guapos ni tendremos la autoestima tan elevada como creen quienes nos consideren vanidosos.
Habría que preguntarle a Freud porque a saber en qué página está esto.
Uno de sus profesores, Breuer, había ya conseguido hinoptizar a una histérica ?cuyo mérito no puede dejar de verse sin profundizar científicamente- y parece que eso ya le encantó a Freud.
Suponemos, claro está, que científicamente.
No debe ser sencillo calmar histéricas y además aquello ofreció muchas revelaciones.
Eso ya nos inquieta más: Si le gustaría Freud por motivos científicos o estaría combinado con voyeurista curiosidad mental y morboso su interés.
Hemos visto de pasada muchas cosas sobre Freud pero ahora no las recordamos.
Algunas eran dudosas, turbias.
Pero se puede ser un sabio y un poco raro; o bastante.
Hay de todo.
No por eso no se le va a homenajear si lo que descubrió acerca de nosotros es tan importante como las nociones sociales de Marx o los temas sobre energía y espacio de Einstein.
A ver si iba a ser inferior lo humano; sería injusto como lo ha sido que hasta ahora no le han dado tanta importancia en Viena aunque tiene el museo de su nombre que no fuimos a visitar.
(Yo porque no lo sabía que uno no lo sabe todo y menos en el tiempo en que fuimos y no habíamos tenido tanta experiencia).
Uno de los conceptos de Freud que más me interesan son las asociaciones libres, como están viendo.
Leyendo.
Es que se hacen mejor los artículos, más rápidos, entra lo personal y subjetivo en la corriente de conciencia y de vez en cuando lo de fuera, lo extralingúístico o como se llame.
Escribes distinto.
No somos seres tan completamente racionales solamente, ni siquiera medimos muy bien el tiempo, cosa que no se le puede pedir a Manolo Garrido, por ejemplo, político pero tan ingeniero, ingenierísimo, que ya no entenderá más que no nos motive el dinero, cosa relativamente rara porque es humano un mal cálculo y desde luego no somos ni queremos ser máquinas eficientes (la eficacia es otra cosa) ni tener "machine like dependence" pues ya demostró MacGregor que era mejor la "Teoría Y" que
Ya se ha visto después de Maslow que las necesidades no están tan jerarquizadas y que la calidad espiritual de una línea que escribamos y una actitud muestra las contradicciones de la valoración mecanicista del trabajo de relleno porque nos gusta la conversación, la extracción psicológica y la confesión agustiniana de los personajes sin que deje de ser generoso desmotivarse sobre a tanto la palabra o la línea, el viaje o el minuto, la conversación o la reprimenda.
En fin, en fin, Freud, Freud, él es el autor de la palabra "complejos", el elaborador de la libido que por la represión derivada de la moral y la educación no asciende bien al consciente sino que desciende al oscuro mundo subconsciente.
Es un genio.
Eso dice, entre tantos otros, Calvin S.
Hall, A primer of Freudian Psychology (Londres, 1954) que asegura que cuantó tocó lo iluminó comparándole con Shakespeare, Goethe y Leonardo.
Médico, psiquiátra, psicólogo, científico, Freud fue para este autor todo esto, filósofo de la vida cuya filosofía no se basa en la metafísica o la religión sino en la ciencia y crítico social, pesimista y crítico al conocer la intimidad de la naturaleza humana, influido por la más influyente voz decimonónica, la de Goethe.
Como se entrevé mediante las preguntas del inicio de este escrito, no faltan quienes le niegan todo eso, o lo ponen en duda.
Descansaba inicialmente en doctrina fisiológica, practicó la neurología, usó después la hipnoterapia con histéricas, y finalmente inventó el psicoanálisis ante la respuesta dada a una de sus pacientes, la baronesa Fanny Moser, viuda de 40 años ?a quien llamaba Frau Emma von N.- que había preguntado por él en 1889 por sus tics faciales, alucionaciones e interrupción de habla.
Freud inventó en cinco años (de
Hunt recoge en su obra antes citada cómo han seleccionado Symour Fisher y Roger P.
Greenberg los resultados del freudianismo ?"parte básica de nuetra substancia cultural ahora"- oponiendo aciertos en los conceptos psicosexuales oral y anal del carácter, en la etiología de la homosexualidad masculina (rechazo paterno y vinculación materna que inhibe la elección de pareja), origen de la paranoia, teoría y función de los sueños como salida a la tensión psicológica etc.
frente a la idea de que el sueño sea un camuflaje de deseo inconsciente, que el psicoanálisis es superior a todas las demás técnicas, etc.
Pese al dominio del conductismo en los años 30, gente como McDougall reconocieron la freudiana contribución a la psicología como la mayor después de Aristóteles.
Cuando en 1936 cumplió 80 años, Thomas Mann, Rolland, Wells y casi 200 líderes intelectuales le enviaron un mensaje indicando que sus éxitos de conocimiento y como guía de buscador y cura de dos generaciones no debía ser negado ni oscurecido porque su hazaña en la penetración de las profundidades de la mente y de la raza humana no podía ser negada u oscurecida.
A pesar de otras declaraciones, hay dos suyas acerca de sí mismo que son las que prefiero: Cuando opina que ha iniciado muchas cosas y el paso hacia un avance importante del conocimiento y cuando declaró que "no era un gran hombre sino que había hecho un gran descubrimiento", pero Hunt apostilla que solo un gran hombre podía hacerlo porque, como se ha reconocido, su visión de la humanidad no se limita a un campo de especialización sino al total clima intelectual.
No se podría apropiar exclusivamente el haber descubierto el inconsciente porque se había especulado durante doscientos años (el racionalista Leibniz, hipnoterapistas decimononicos, filósofos y poetas románticos, Helmholtz, miembros de
El teólogo Paul Tillich le ha considerado "el más profundo entre todos los psicólogos profundos".
Como aclara S.
Hall, en 1927 concretó que el psicoanálisis caía bajo la psicología siendo su subestructura y queizás su fundación.
El psicoanálisis como teoría de la personalidad, pero con otro aspecto: el psicoanálisis como psicoterapia, es decir como conjunto de técnicas para tratar a la gente emocionalmente disturbada.
En una carta a un amigo indicaba en 1896 que de joven solamente había buscado conocimiento filosófico pero que en aquel momento estaba en el camino de satisfacer su búsqueda pasando de la medicina a la psicología.
Bastaría repasar contribuciones y diferencias dentro del campo psicoanalítico en la historia para admirarse de su grandeza.
Entre los mucho libros para hacerlo he encontrado uno no muy cercano en el tiempo, una traducción al inglés del Dr.
Dieter Wyss "Psychoanalytic Schools from the Beginning to the Present" (New York, 1973), obra de cuatro años teóricos entre los diez clínicos de este autor que repasa freudianos, neofreudianos (Adler, Fromm, etc.) y en cuyo prólogo, Havens comenta su influencia entre ortodoxos, interpersonalistas sociales, "idealistas" jungianos y existencialistas.
Nos parece que todo lo anterior da una idea-homenaje aunque no entremos a contar nuestros sueños a la novela vienesa.
En otra ocasión, sin embargo, debemos contar algo de la fiel Marta y del sentido del humor del genio a quien se ha llamado pervertido.
No sabríamos cómo habría evolucionado si además de sus conocimientos humanísticos hubiera tenido interés por la ingeniería y menos fobia telefónica.