LUIS YLLÁ, CATEDRÁTICO DE PSIQUIATRÍA Y GRUPOANALISTA
El experto destaca las bondades de esta técnica para tratar neurosis y trastornos de personalidad
BIOGRAFÍA
Luis Yllá es nació en Valencia en 1938.
Durante años fue el presidente de la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal.
En la actualidad ejerce como psicoterapeuta y grupoanalista.
Es catedrático de Psiquiatría en la Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU).
La terapia de grupo analítica es «el tratamiento más eficaz, aunque no es la panacea», afirma Luis Yllá, catedrático de Psiquiatría de la Universidad del País Vasco y miembro de la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal (APAG), que celebra estos días unas jornadas en Santurtzi.
Lleva más de 30 años ejerciendo como grupoanalista y desde su experiencia afirma que esta técnica «tiene ventajas en el resultado que no se logran con otro tipo de terapias».
-¿Por ejemplo?
-Se da una universalización: los pacientes se dan cuenta de que no son los únicos a los que les pasa eso y se sienten comprendidos.
Además, se recapitulan experiencias traumáticas infantiles en el "aquí y ahora" del grupo y se pueden analizar.
Ahora, el paciente tiene otra edad y otros recursos que no tenía en la infancia y puede corregir las cosas.
-Comparten su problema.
-Aprenden técnicas de socialización.
El paciente ve que puede contar lo que le preocupa sin que la gente se ría de el.
Además, en el grupo analítico se explica la causa y el motivo porque tienen esas dificultades sociales.
-¿De que enfermedades hablamos?
-De las enfermedades neuróticas y los trastornos de personalidad.
Incluso algunas dificultades de tipo social basadas en la patología.
La timidez, por ejemplo.
Aparte, se hacen grupos específicos para psicóticos, esquizofrénicos y alcohólicos con bastante buen resultado.
-Ha dicho la timidez
-Dependiendo de la intensidad.
Hay personas muy tímidas, que a nadie se le ocurre calificar como enfermos mentales, pero cuando el problema llega a ciertos extremos pasa a ser patológico.
-Algunas personas prefieren hablar con la familia y los amigos.
-Reunirse en una cafetería sale más barato, pero las cosas no son así.
El grupo es un contexto concreto en el que hay un especialista que se ocupa de captar aquello que el propio paciente no ve y de devolvérselo de una manera entendible.
Así se hace factible la corrección de los problemas.
¿Imagina al comité ejecutivo de una empresa trabajando en una cafetería?
-¿Y en que se diferencia de un tratamiento psiquiátrico?
-Una terapia psicológica es una parte de la terapia psiquiátrica.
La psiquiatría es la ciencia aplicada en la que se intenta ayudar a los afectados por una enfermedad psíquica, que muchas veces tiene causas orgánicas y bioquímicas.
En esos casos el papel de la psicoterapia es más limitado, pero hay otros trastornos psicogenéticos que requieren tratamiento psicológico.
-Entonces, ¿se debe acudir al psicólogo o al psiquiatra?
-Muchas veces los papeles de ambos especialistas se solapan.
En cualquier caso, la psicoanalítica grupal es una superespecialización.
Hay que estar especializado en psicoterapia; no basta con estar licenciado en psicología o psiquiatría.
-¿Sustituye el grupo a los medicamentos?
-No.
Casi todos los enfermos que tengo en terapia de grupo están en tratamiento medicamentoso.
Son dos abordajes complementarios.
La terapia grupal forma parte de un conjunto de tratamientos que convergen en el paciente: medicamentos, psicoterapia individual y tratamiento hospitalario, si es necesario.
Fuera de la consulta
-¿Está permitido que los miembros de un grupo se relacionen fuera de la consulta?
-No es recomendable, pero depende de la rigidez técnica del terapeuta y del tipo de paciente.
El enfermo no está obligado por el secreto profesional, aunque se le recomienda que lo guarde.
-¿Por qué?
-Si siguen hablando fuera, todo ese material se sustrae a la sesión de grupo.
El terapeuta y los demás pacientes no se enteran de que han hablado y genera desequilibrios.
-En un grupo de personas que comparten sus secretos ¿no se acaban formando parejas?
-En mi experiencia no, aunque alguna vez ha ocurrido.
A nivel inconsciente, el grupo representa la unidad familiar y por ello no tienden a producirse amistades ni parejas.
Si se ven en la calle toman un café, mantienen una amistad mientras dura el tratamiento.
Eso es inevitable, pero luego, cuando se acaba la terapia, no queda nada.
Salvo excepciones, la amistad no sigue, aunque sí conozco un caso en el que dos pacientes se terminaron casando.