El pastel forma parte de una original muestra titulada "PSICOanálisis", que recorre el pensamiento, la vida y la obra de Freud.
Coincidiendo con el 150 aniversario de su nacimiento, el Museo Judío de Berlín rinde homenaje hasta el próximo 27 de agosto al padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, con una enorme torta biográfica de cumpleaños.
El pastel forma parte de una original exposición titulada "PSICOanálisis" que hace un recorrido por el pensamiento, la obra y la vida de Freud con el objetivo de explicar al gran público de forma didáctica algunos de los conceptos clave del psicoanálisis.
Cilly Kugelmann, directora de programas del Museo Judío de Berlín, explicó en rueda de prensa que no querían hacer "una exposición tradicional", sino "una muestra vanguardista que refleje lo radical y lo revolucionario del pensamiento de Freud".
"Tampoco queríamos una exposición sobre Freud como judío ni sobre la controversia entre sus críticos y partidarios", añadió Kugelmann.
Las teorías de Freud le crearon admiradores y detractores acérrimos, al poner el acento en la represión sexual, los complejos de personalidad y los deseos latentes, que escandalizaron a la sociedad burguesa de la Viena de la época.
Nicola Leep, comisaria de la exposición, y Daniel Tyradellis, director científico de la muestra, logran trasmitir al visitante la idea del vanguardismo del pensamiento de Freud gracias a una original presentación.
La muestra comienza con una torta gigante de cumpleaños partida en 24 trozos y adornada con muñecos de azúcar elaborados por los pasteleros Manfred Podlesny y Tobias Menge de una confitería de Berlín.
Las distintas escenas representadas en los 24 trozos en que está partida la torta reflejan los acontecimientos más importantes en la vida de Freud, desde su nacimiento el 6 de mayo de 1856 hasta su muerte en Londres en 1939, pasando por la primera vez que vio desnuda a su madre, su boda, la primera vez que analiza a una paciente y su propio autoanálisis.
Sigmund Freud -su nombre antes de cambiarlo era Sigismund Schlomo Freud- nació en Pribor (la antigua Freiberg, hoy en la República Checa), y murió en Londres en 1939, tras huir con su hija Anna de la ocupación nazi de Austria, dejando atrás a cuatro hermanas que fueron aniquiladas en campos de concentración.
El visitante se ve luego inmerso en un laberinto con paneles fluorescentes en los que aparecen conceptos clave del psicoanálisis de Freud como fase oral, síntoma, fetichismo, histeria, madre, amor, el inconsciente, sueño, padre, fase anal, deseo, perversión, complejo de Edipo, castración, masoquismo, fobia y repetición.
Con la ayuda de paneles explicativos, la muestra va aclarando cada uno de estos conceptos con ejemplos de casos concretos de algunos de los 130 pacientes que Freud analizó, entre los que destacan los denominados Anna O., Dora, el pequeño Hans, el hombre-rata y el hombre-lobo.
También Woody
En la muestra, también se pueden ver algunas escenas de películas en las que aparecen psicoanalistas y sus pacientes, entre las que por supuesto no podían faltar extractos de los filmes del director neoyorquino Woody Allen.
La exposición termina con una serie de fotografías de divanes de consultas de psicoanalistas de Berlín y de lo que ven los pacientes cuando están reclinados en ellos: una ventana, una estantería, un cuadro, unas plantas...
Según Freud, era crucial para el tratamiento que el psicoanalista fuera invisible al paciente, de modo que el analista se convirtiera en pantalla de las proyecciones del paciente, se explica en la muestra.
En Alemania, hay 5.500 tratamientos psicoanalíticos, de los cuales 870 tienen lugar en Berlín.
Un analista suele recibir una media de tres a cuatro pacientes al día.
Generalmente, los pacientes alemanes van una o dos veces a la semana al psicoanalista, algunos hasta cuatro veces.
Un psicoanálisis, que desde 1967 está incluido en las prestaciones de la Seguridad Social alemana, dura en Alemania una media de 248 horas, según datos facilitados por el Museo Judío de Berlín.