
Una prueba técnica produjo el desastre.
Aún se ignora si fue una falla del sistema o un error humano, como dijeron las autoridades soviéticas.
Pero hace 20 años hubo una explosión en la planta nuclear de Chernobyl, Ucrania, que dio lugar a una fuga de radiactividad.
Hoy, los ucranianos no han recuperado la calma.
Muñecas tiradas en una guardería desalojada de improviso.
Carritos locos en un parque de diversiones que ya no divierte a nadie.
Son las imáge- nes que envían a todo el orbe los fotorreporteros al recordarse los 20 años de Chernobyl.
Pero no sólo hay imágenes del pasado.
Según el informe de 600 páginas que acaba de publicar el Foro de Chernobyl (El legado de Chernobyl: impactos sanitarios, am- bientales y socioeconómicos), conformado por varias agencias de la ONU, los elementos estructurales del sarcófago construido para contener el reactor dañado se han degradado, presentando riesgos de derrumbe, con el consiguiente escape de polvo radiactivo.
Por si fuera poco, aún tiene que definirse un plan para manejar la basura nuclear que quedó en la propia planta y sus alrededores.
Mientras tanto, la discusión sobre el número de muertos continúa.
El doctor Fred Mettler Jr., presidente de uno de los tres grupos de expertos involucrados en la redacción del informe señalado, ha dicho que el accidente "no es algo tan devastador que no pueda ser controlado".
Para Greenpeace, en cambio, el informe se quedó corto.
Los daños son mucho mayores.
De cualquier manera, unos cuatro mil casos de cáncer de tiroides, principalmente en niños y adolescentes, pueden ser atribuidos a la tragedia de Chernobyl.
Este cáncer es de crecimiento lento.
Las cuatro mil muertes que indica la estimación se producirán a lo largo de la vida de las 600 mil personas afectadas.
"Puesto que alrededor de una cuarta parte de esas personas morirán por cánceres espontáneos no causados por la radiación de Chernobyl -indica un boletín de la Organización Mundial de la Salud-, el aumento en un 3 por ciento aproximadamente provocado por la radiación será difícil de observar.
Sin embargo, en las cohortes más expuestas de los trabajadores de los servicios de emergencia y de operaciones de recuperación ya se ha registrado cierto aumento de determinados cánceres (por ejemplo de la leucemia)."
Según cifras oficiales de las autoridades rusas, dadas a conocer el 5 de abril pasado por la agencia Novosti, 1.5 millones de rusos viven en las zonas contaminadas por la radiación que escapó de la planta en 1986.
Son vecinos de cuatro mil 343 poblaciones repartidas entre 14 regiones de la Federación Rusa, vecina de Ucrania, según reveló el jefe de sanidad pública, Gennady Onischenko, en un simposio dedicado a la catástrofe nuclear.
De acuerdo con las mismas estadísticas oficiales, 638 mil personas fueron expuestas a la radiación a causa del accidente, entre ellas 187 mil técnicos enviados a Chernobyl para neutralizar los efectos del desastre.
Alrededor de 75 mil personas representan el llamado grupo de riesgo con alta probabilidad de leucosis y cáncer de tiroides.
Hoy en día, la industria nuclear tiene todos los visos de florecer en Asia, principalmente en India y China, las dos potencias mundiales en ciernes de este siglo.
"No podemos retroceder, sólo avanzar.
Dependemos de la energía y la sacaremos de algún lado", dice Swapnesh Malhotra, vocero del Departamento de Energía Atómica de India (National Geographic en español, abril de 2006).
En cuanto a Estados Unidos, donde se dio el accidente de Three Mile Island, se proyecta la construcción de nuevas centrales nucleares.
El Congreso aprobó el año pasado una nueva ley que garantiza las inversiones, lo que incluye un subsidio de hasta seis millones de dólares.
Los partidarios de la energía nuclear hablan de nuevas plantas cuyos reac- tores se enfriarán más rápido en ca- so de accidente.
Según sus defensores, la nuclear es una opción de energía "limpia" ante las plantas de combustión de carbón, más baratas, pero que contribuyen significativamente al denominado "calentamiento global".
Antiguos ecologistas como Stewart Brand se han unido al club de defensores de la energía atómica.
Sin embargo, para Greenpeace y otras organizaciones, las plantas nucleares representan un peligro y pueden ser sustituidas por distintas fuentes de energía renovables, entre ellas la solar y la eólica.
¿Qué pasó en Chernobyl hace 20 años? la historia es significativa de cómo se manejaba la energía nuclear entonces.
Tras una denuncia del gobierno sueco, las autoridades de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) admitieron que el 26 de abril de 1986 se había producido un grave accidente en uno de los reactores de la central nuclear de Chernobyl.
La pila atómica había reventado.
De acuerdo con la propia versión oficial, el desastre se produjo debido a una falla humana al momento de desactivar, para pruebas, los sistemas de seguridad del reactor.
Pese a la magnitud de la tragedia y lo inadecuado de las medidas de "limpieza" que se tomaron, la verdad fue cuidadosamente ocultada por el gobierno de Mijaíl Gorba- chov.
A su vez, en el mundo capitalista la verdad resultaba un tema inconveniente para la industria nuclear y los gobiernos que la protegían.
Según el informe del Foro de Chernobyl citado antes, las principales consecuencias del accidente nuclear se pueden situar en la salud mental de las personas.
Los habitantes de la zona hacen "evaluaciones negativas" sobre su salud y bienestar.
Están convencidos de que su vida será corta.
La angustia por los efectos de la radiación en la salud no da señales de disminuir y podría incluso estarse propagando.
Sin embargo, el Foro insiste en que la esperanza de vida en la antigua URSS ha disminuido por las enfermedades cardiovasculares, los traumatismos y las into- xicaciones, no debido a trastornos relacionados con la radiación.