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El psicoanálisis y sus aplicaciones

Camilo Ernesto Ramírez Garza. El Porvenir.Com

El psicoanálisis, creado por Sigmund Freud (1856-1939) a partir de la atención de personas aquejadas de diversos padecimientos psíquicos, y en desarrollo -hasta la actualidad- se define a partir de tres elementos básicos: método de investigación del Inconsciente; método terapéutico, y explicaciones y descripciones (teorías) derivadas de los dos primeros.

 

El psicoanálisis y sus aplicaciones

 

El psicoanálisis, creado por Sigmund Freud (1856-1939) a partir de la atención de personas aquejadas de diversos padecimientos psíquicos, y en desarrollo -hasta la actualidad- se define a partir de tres elementos básicos: método de investigación del Inconsciente; método terapéutico, y explicaciones y descripciones (teorías) derivadas de los dos primeros.

 

A partir de la aplicación del método psicoanalítico de la Asociación Libre, en donde la persona habla sin plan, discriminación y estructuración previa, de todo lo que se le ocurra en relación a múltiples elementos: recuerdos, sueños, problemas, sensaciones, fantasías...

con la escucha del psicoanalista, posibilitándole encontrar el o los significados y sentidos de lo que sufre, vive, sueña, padece, etc.

Permitiéndole así, ampliar el conocimiento de sí y de su realidad, ser más dueño de ella.

 

No solamente resolver sus problemas y sufrimientos, sino también conocer y aprender de sus causas y sentidos; ¿Del por qué le sucede lo que sucede? ¿Qué sentido tendrá que yo...? Por tales cuestiones, el psicoanálisis, no es algo breve ni superficial, de respuestas fáciles y cómodas; de formulas explicativas simples -de libro- que lo respondan todo, lo cual sería una vana ilusión, pues la vida es inherentemente compleja.

 

Sino una experiencia dinámica que cada persona va construyendo durante su propio análisis.

 

A través de su búsqueda activa (asociaciones) es que podrá conocer y reconocer sus motivaciones (causas) fundamentales.

 

Poder responderse a las preguntas que le aquejan: ¿Qué me pasa? ¿Cómo.? ¿Por qué...? En el mundo actual, en el que se busca prioritariamente las mejores soluciones; las estrategias eficaces y sustentables; avaladas por terceros que autentifiquen y certifiquen la labor de otros.

 

De soluciones rápidas, y tecnologías capaces de simplificar los costos, esfuerzos y resultados; donde el sujeto es colocado después de los objetos de la economía y del consumo.

 

Es en este tiempo en que el Psicoanálisis puede regresar al sujeto, lo humano perdido.

 

Mostrarle las características de su condición humana y los efectos de la cultura en la que vive.

 

Posibilitándole la generación de cambios contundentes, no solo de formalidades y diplomacias que se quedan en planes sin concretar.

 

Sino de cambios estructurales, y "de raíz" -como dice la sabiduría de nuestros dichos- que le otorguen un bienestar real.

 

Ahora que las explicaciones y abordajes respecto de la vida humana, los sufrimientos y tristezas de las personas (asesinatos, suicidios, adicciones, etc.) los fenómenos sociales, como la violencia, genocidios y delincuencia, tienden a reducirse en su causalidad al funcionamiento del cuerpo, los procesos fisiológicos cerebrales, la prescripción descontrolada de psicofármacos; la "maldad" amorfa dentro de cada quien; la pérdida de valores y educación familiar; o la legitimidad de los números y estadísticas, tan dispares con la realidad de todos los días de miles de personas.

 

Es cuando desde nuestra labor psicoanalítica, ponemos "el dedo en la llaga" cuestionando al sujeto y sus instituciones, para mostrar ¿Por qué somos como somos? ¿Hacia donde vamos? ¿Cómo es nuestra condición humana hoy en día? ¿Sus problemáticas? Aportado explicaciones -siempre en constante replanteo- acerca de la constitución subjetiva (identidad, psicología humana) de las relaciones entre personas; del Amor-Odio; de los conflictos de la vida-muerte; de las luchas y tensiones más fundamentales del sujeto y de las sociedades, de la vida cotidiana.

 

¿Cómo sufrimos? ¡¿Cómo vivimos?! Usualmente, para el sujeto es más fácil no implicarse.

 

Echarle la culpa a los otros: al cuerpo; al gobierno, la pareja, padres, maestros, familias...tratando de deslindar cualquier responsabilidad, a fin de salir sin culpas.

 

Se dice ¡Yo no fui! Y ciertamente el "Yo" intenta desafanarse de las contrariedades que la realidad y los deseos le imponen; ; de lo que se hizo; de sus exigencias morales y éticas.

 

Esos deseoso, ocurrencias y fantasías inconfesables; que por ser tan privadas y singulares, -y al mismo tiempo compartidas por más de uno- no pueden declararse a los cuatro vientos: amor-odio; sexualidad; fantasías, sueños...

Pero igual son secretos "a voces" de todo el genero humano, como reconocer algo de sí en una película, obra literaria, etc.

Esas cosas que durante el análisis escuchamos de tantas personas tendidas en un diván.

 

camilormz@gmail.com