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Psicoanalizando a FREUD

Hiram Aguilar Espina. Panorama.Com Ven

Hace siglo y medio nació "el padre del psicoanálisis", en Alemania.

Su método ? hoy vigente? se convirtió en ciencia, a pesar de la oposición de los profesionales de la psicología.

En su tiempo, las críticas por sus controvertidas teorías sexuales no se hicieron esperar, en plena época victoriana.



"Ella vive conmigo en mi inconsciente, ella es dueña de mi pasado y mi presente, su morada es mi falta de seguridad y su comida mi ansiedad".

Podrían ser éstas las palabras que, desde el diván, Sigismundo Sclomo Freud escogiera hoy para describir su obsesión por hallar la cura de sus pacientes, si viviera.



Los versos son del cantautor guatemalteco Ricardo Arjona ?dedicados a la neurosis, en el tema Ayúdame, Freud, que narra la escena ficticia de un psicoanalisis?.

Sin embargo, bien expresarían la angustia del célebre investigador de la mente humana.



Hace ya 150 años, el 6 de mayo de 1856, (un día como ayer) el padre del psicoanálisis vio la luz del mundo en el pueblo alemán de Freiberg ?hoy provincia de la República Checa?, en un humilde hogar judío.

Fue el mayor de ocho hermanos, hecho que le confirió un carácter paternal desde muy joven.



Hoy, así como hizo SigmunFreud (contractura nominal que usó luego) al implementar el "psicoanálisis aplicado" en la escultura, la pintura, la literatura y las artes en general, para revelar el inconsciente en la personalidad de sus autores ?como hizo con Leonardo Da Vinci?, los profesionales de la región analizan al maestro del análisis mental.



El experimentado psicoanalista zuliano Gerardo Villalobos, sostiene que no es una casualidad el título que la historia le ha conferido, como "padre" del psicoanálisis.



"Aunque no presentaba trastornos propiamente dichos, era una persona analítica, con una estructura de pensamiento obsesivo.

Manejaba gran carga de culpabilidad, por los padecimientos de sus pacientes.

Por eso, siempre se comportó como un padre, preocupado por el bienestar de los que estaban a su cargo, incluyendo los que acudían a su consulta", expresa Villalobos.



Así, el especialista dibuja el retrato mental de Freud.

Uno de sus sueños recurrentes ?analizado por el mismo Freud? es el de "la inyección de Irma" (pseudónimo de su paciente Emma Eckstein), caso documentado en una de las obras freudianas, titulada Más allá del principio del placer.



"Era una especie de pesadilla recurrente, en la que él se veía desesperado, sumamente angustiado, al no poder conseguir una cura para esta mujer, que sufría histeria (hoy neurosis)", refiere.



En alguna etapa de su investigación, mucha de su teoría estuvo ligada al sexo, según los datos que aporta Villalobos.

El detonante: la cultura de la sociedad victoriana (período de 1870 a 1914, bajo la hegemonía de la reina Victoria de Inglaterra), que relegaba y oprimía a la mujer en muchos aspectos, entre ellos el laboral.



"A la mujer se le impedía escoger su pareja, los padres decidían con quién se casarían sus hijas; en esto consistía gran parte de la represión sexual de la época", explica Villalobos.



De allí que Freud utilizara el vocablo histeria (hoy neurosis), del griego hístero, que quiere decir útero, atribuyendo ?al principio? este padecimiento exclusivamente a la población femenina.



Caracol en su concha



En opinión de la psicoanalista Natalia Herrera, de la corriente dixoniana (fundada por el psicólogo militar norteamericano Norman Dixon), Freud era un solitario, retraído, con un alto nivel intelectual, sumido en una incesante persecución del conocimiento.



"Fue como el perro que juega a morderse la cola, dejó de disfrutar las cosas sencillas de la vida, dejó de vivir, por su búsqueda perenne de información, pero como resultado nos dejó un gran legado científico", reconoce.



Según explica Herrera, Freud le enseñó a la humanidad que "no es la cantidad de información lo que realmente vale, sino la sabiduría con que se maneja ese conocimiento adquirido".



Mientras tanto, la especialista Carolina Hernández, de la escuela lacaniana (del investigador francés Jacques Lacan), afirma que, "como nos sucede a todos", el creador del psicoanálisis posiblemente arrastraba muchos traumas.

"Tal vez por eso, fue el primero en psiconalizarse.

Cabe pensar que, si bien hubiera deseado pedir ayuda a otros colegas terapeutas para tratarse, aquello no hubiese sido bien visto en aquella sociedad tan compleja".



Expresa que, si Freud viviera hoy, le preguntaría por qué llegó a su planteamiento de la ?roca de la castración? (teoría según la que existía en algunos pacientes un punto donde los síntomas de sus trastornos mentales se hacían irreductibles, y el proceso de curación total se estancaba).



"También lo interrogaría sobre por qué le pareció tan oscuro lo referente al deseo de la mujer, mientras trataba a su paciente y colaboradora, Marie Bonaparte, ya que Freud nunca pudo responder la pregunta ?¿qué quiere la mujer?", apunta Hernández.



Legado obsesivo



La psicoanalista Eligia Chirinos, manifiesta por su parte que Freud fue un extraordinario intelectual.

"Era muy versado, hablaba siete idiomas.

Incluso, aprendió el español para leer El quijote en su lengua original", destaca.



También lo define como "obsesivo", por él carácter incansable que signó su labor.

"Cuando murió, en 1939, tenía 82 años y aún estaba escribiendo sus teorías.

Eso, a pesar del dolor del cáncer de mandíbula que tenía, como consecuencia de ser un fumador empedernido".



Además, se le señala como un personaje un tanto aislado en su mundo: "No le gustaba la música, no permitía que nadie escribiera cartas por él", según Chirinos.



Hugo Ocando, psicoanalista con 38 años de experiencia en el Zulia, asegura que "Freud representa para la psicología lo que la invención del chip es para las tecnologías de la informática".

El experto opina que los postulados del neurólogo y psiquiatra alemán constituyen "un salto cuántico" en el estudio de la mente humana.



Como el resto de los psicoanalistas, Ocando considera que el mayor aporte del precursor del psicoanálisis es la teoría sobre el inconsciente, que habla sobre un lugar de la mente, donde reposan recuerdos que el preconsciente bloquea.

El acceso es negado al consciente, por razones de "seguridad".

Así, la psiquis se defiende de las memorias traumáticas de la vida.



La semilla de estos postulados nació a partir de los filósofos modernos Eduard von Hartmann, Schopenhauer y Nietzsche.

Pero Freud le otorgó un sentido científico, que le valió el reconocimiento mundial, tanto como buena cantidad de críticas.



Ya en 1930 le fue otorgado el premio alemán de literatura Goethe, y en nuestros días, la Asociación de Psicología Americana lo designó como uno de los diez personajes más prominentes de la psicología en la historia de la humanidad.



Ciencia o no, el psicoanálisis es la base de esquemas médico-científicos como el de las llamadas enfermedades psicosomáticas, que explican la aparición de afecciones en el organismo a partir de trastornos, causados por traumas en el inconsciente.