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El que se psicoanaliza se responsabiliza de lo que le pasa, sin ser ni víctima ni verdugo

Laura Rouco.A Coruña Digital

"Las terapias con instrucciones que valen para todos son autoritarias y no sirven.

La persona que sufre ya sabe lo que tiene que hacer para dejar de sufrir, lo que pasa es que no puede hacerlo".


Un primer piso de la plaza de María Pita acoge la primera clínica freudiana que se creó en España.

Fuera, a través del arco de los soportales, puede verse el palacio de María Pita; dentro, la imagen de los padres del psicoanálisis, el famosísimo Sigmund Freud y el menos conocido Jacques Lacan, adornan las paredes.

La clínica es también escuela y, en ella, además de psicoanalizar a pacientes seguidores de las teorías del diván, se imparten cursos con los que convertir en psicoanalistas a psiquiatras, psicólogos y filósofos.

La directora de la escuela, María Eugenia Insua, conmemora el 150 aniversario del nacimiento de Freud -que se cumplió ayer- con un ciclo de conferencias que se celebrará a finales de mayo y con mucha más presencia mediática de la habitual.


-¿Qué supuso Freud?

-En la historia, ha habido tres momentos en los que los descubrimientos, los avances en diferentes disciplinas atestaron un fuerte golpe al narcisismo del ser humano.

Primero, Copérnico dijo que la Tierra no era el centro del Universo.

Después, Darwin, que tardó tiempo en exponer sus teorías por miedo a que fuese una verdad excesiva, descubrió que el hombre desciende de los animales.

Por último, apareció Freud y proclamó que el yo no es el amo en su propia casa, que el sujeto no domina su campo de acción, sus emociones, que el hombre está determinado por su inconsciente.

Freud está en esa línea, en la del surgimiento de la verdad.

En la de frenar las ansias del ser humano de ser el centro del universo.


-¿Cambió la psicología?

-Freud es ya, digamos, un personaje de la cultura.

En el bachillerato se estudia a Freud.

Era un médico, un neurólogo, que comenzó a investigar cuando vio que el sufrimiento psíquico no tenía una causa orgánica, que los trastornos persistían aunque los órganos estaban en buen estado.


-¿Las teorías de Freud siguen en vigor, o ya están superadas?

-Freud hizo un descubrimiento que, por mucho que se intente tapar, se ve.

En la clínica, cuando escuchamos a los pacientes vemos como explican que, a pesar de querer hacer determinadas cuestiones, hay algo más fuerte que ellos que se lo impide.

Es algo que tiene que ver con la determinación inconsciente.


-¿Se han intentado tapar las teorías de Freud?

-El trabajo del psicoanalista requiere una gran preparación y una gran formación.

Además, es necesario que una persona que ejerza el psicoanálisis haya sido previamente psicoanalizada.

Cuando el psicoanalista ejerce, ejerce con todo su ser.


-No todo el mundo estará dispuesto a pasar por eso.


-Claro, yo creo que es más eso.


-¿En qué se diferencia el psicoanálisis de las demás psicoterapias?

-Existen otro tipo de terapias, las que apuntan a la reeducación del paciente, a darle indicaciones.

Son las terapias desde las que se mantiene que el psicoanálisis está superado.

Se dedican a dar instrucciones al paciente pero, desde mi punto de vista, se trata de terapias autoritarias, y Freud era altamente anti autoritario.

Él comenzó su trabajo hipnotizando a los pacientes pero se dio cuenta de que esa no era la dirección, de que era mucho más útil descubrir la causa que producía los síntomas en el sujeto y empezó a interesarse mucho más por lo que los pacientes le contaban, por la conexión entre lo que decían y lo que les sucedía.

Freud no imponía, no tenía el furor terapéutico de decir `usted haga esto, usted haga esto otro´.

No daba indicaciones que valían para todos, intentaba encontrar la causa particular que provocaba el sufrimiento de cada sujeto, que nunca era igual a otro.


-¿Funcionan esas terapias, las que usted llama autoritarias?

-Las indicaciones que valen para todos no sirven, porque el sujeto que sufre sabe qué es lo que tiene que hacer para dejar de sufrir.

Saber lo sabe, otra cosa es que pueda hacerlo.

Ya sabe lo que le conviene.

La anoréxica sabe que no le conviene dejar de comer y el toxicómano que no le hace bien drogarse.


-Y frente a eso, ¿qué ofrece el psicoanálisis?

-La escucha.

El paciente va descubriendo, a través del decir, a qué responde la posición en la que está.

Consigue entender el modo que tiene de interpretar la realidad.


-¿Siempre hay un origen localizable, una causa, cuando se tiene algún problema psicológico?

-Claro.

Cada persona recibe de su familia, del medio que le rodea, el modo de interpretar las cosas que le suceden.

Va construyendo su realidad a través de las significaciones que le vienen de los otros, por eso cada uno tiene su manera particular de enfrentarse a la sexualidad, por ejemplo.

Cada uno construye lo que significa ser hombre o mujer a partir de lo que ve y escucha.

No hay una única respuesta, una exclusiva.

Cada uno construye la suya.

Es aquí donde entra el concepto del trauma.

Un trauma es un encuentro con una situación que no puede ser representada.

Los traumas de guerra, por ejemplo.

El sujeto sueña una y otra vez con ese momento...

El aparato psíquico intenta representar esta excitación pero no lo consigue.

También el encuentro con la sexualidad puede ser traumático porque se trata de algo que no es del todo representable.


-Detrás de las depresiones, de la ansiedad, ¿hay siempre un trauma?

-No todo es representable.

Cada sujeto se las arregla para encontrar su propia interpretación, pero a veces es esa interpretación la que le produce el malestar.

Traumas tenemos todos pero hay gente que los metaboliza sin sufrimiento a través de su profesión, de su posición, y hay quien no consigue darles salida...

Hay traumas no resueltos.


-¿Y el psicoanálisis soluciona estos traumas?

-El psicoanálisis es una terapia por la palabra.

Apunta a decirlo mejor, a decirlo de otro modo, a darle una vuelta más.

Nunca se puede decir del todo, siempre hay un intento -los poetas, por ejemplo- porque decir lo real es imposible, todo son aproximaciones.


-¿Este tipo de terapias son compatibles con el tratamiento farmacológico?

-Son compatibles pero no van en la misma dirección.

Hay veces que está indicado, para algunos pacientes, pero no debe anular las preguntas del sujeto.


-¿Cree que se abusa?

-Sí, bueno, pero cada uno...

No puedo decir que eso esté mal.

Si el sujeto no quiere saber...

El psicoanálisis es para una persona que quiere saber.

Empezar con el psicoanálisis es una posición ética.

Se trata de alguien interesado en responsabilizarse de su situación, sin ser víctima ni culpable

-¿Y no es duro?

-Más duro es el sufrimiento psíquico.


-¿Se termina alguna vez el psicoanálisis?

-No se puede decir.

Ahora hablamos de ciclos, de un paciente que está un tiempo determinado, interrumpe cuando él cree y después, si quiere, puede volver.

Freud decía que el psicoanálisis se terminaba cuando el paciente dejaba de venir.


-¿De qué se habla en el psicoanálisis?

-Es curioso, pero cuando uno empieza a hablar siempre comienza por su familia, por sus padres, por su origen.

Es lo que le determina.

¿Por qué escuchaste esto y no esto otro? Eso es lo que va a descubrir en un análisis.


-¿Se hace hincapié en el psicoanálisis en la relación con la familia y con el sexo?

-No.

Lo que pasa es que la familia es el lugar en el que se determina lo que se es.

No es lo mismo nacer en una familia que en otra.

No hacemos hincapié, es la gente la que habla de eso.


-¿Y la sexualidad qué peso tiene?

-La sexualidad no entendida como genitalidad sino como lo que es ser hombre o mujer.

Es lo que descubrió Freud.

Que hay una relación entre el sufrimiento y el modo de satisfacción.

No se le da más importancia a la sexualidad que a otros factores, es que la gente, cuando se pone a hablar de lo que le pasa habla de su sexualidad.