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El fútbol ayuda a los hombres a expresar sus sentimientos

El Mercurio. Junio 2006

Una encuesta mostró que jugar y mirar este deporte les permite sacar fuera emociones que de otro modo no saldrían, lo cual puede ser muy positivo para su salud mental. Millones de fanáticos se aprontan a pasar horas frente a los partidos mundialeros, lo cual puede ser muy saludable para muchos de ellos. Un estudio de la Fundación de Salud Mental de Inglaterra señala que este deporte brinda a los hombres una forma de expresar sus sentimientos y emociones más profundas.

Estudio en Inglaterra:

 

 

El 64% de los encuestados afirmó que mientras miran o juegan fútbol, se sienten mucho más propensos a compartir sus sentimientos que con cualquier otra actividad.

Además, el 76% de ellos señala que no tendría problemas en abrazar a sus compañeros mientras observan un partido.

Sin embargo, el 75% de los encuestados dijo que nunca había llorado ante un partido.

El 59% señaló que le daría vergüenza hacerlo delante de sus amigos, y el 49%, delante de desconocidos.

La encuesta se realizó en 500 ingleses varones de entre 18 y 70 años de edad.

El 84% de ellos se mostró emocionado y expectante ante el hecho de la Copa del Mundo está próxima.

El presidente ejecutivo de la Fundación de Salud Mental del Reino Unido, Andrew McCulloch, consideró que las conclusiones de la encuesta eran positivas: "Es muy bueno que el fútbol les dé a los hombres una mayor facilidad para hablar de sus sentimientos, porque ellos son mucho menos propensos que las mujeres a compartir sus pensamientos más profundos.

Poder hablar acerca de las propias emociones es vital para una buena salud mental".

Con él concuerda el psiquiatra y psicoanalista chileno León Cohen, quien -además de haber jugado en el equipo de la U.

de Chile mientras estudiaba medicina a comienzos de los 70- ha escrito varios trabajos sobre el sentido que tiene este deporte, y el juego en general, en la psiquis humana.

"El fútbol ofrece una circunstancia especialmente apreciada por los hombres, ya que ellos tienen menos espacios, en comparación con las mujeres, de vivir -tanto en forma individual como social- experiencias emocionales y, sobre todo, de un modo tan público".

Pero el psiquiatra ve en el fútbol muchas más posibilidades que la de poder expresar sentimientos: ve también la oportunidad de vivir, aun como espectador, situaciones que pueden ser sanadoras: "El juego -y por ende, el fútbol- es también un modo de catarsis o desahogo mental y corporal; un modo de poner en concreto conflictos que las personas pueden llevar reprimidos, y de ayudar a elaborar situaciones críticas que por sí solas no han podidos ser resueltas".

El psiquiatra explica que el campo de fútbol lleva a los hombres a una dimensión épica: a aquellos sentimientos que tiene que ver con rivalidad, lucha, honor, gloria y, también, derrota.

Este deporte, agrega, que se juega en dos terrenos rivales contiguos, "tiene una profunda raíz animal: la defensa y lucha por el territorio, y la necesidad de invadir y dominar el campo vecino".

Y cita una célebre frase del escritor Albert Camus: "Todo lo que sé acerca de los hombres y de su moral lo aprendí jugando fútbol".

Y es que en el campo de juego se "viven" a escala muchas de las emociones y situaciones de la vida fuera de la cancha.

En familia

Pero esta pasión masculina también tiene sus bemoles.

El 70% de los encuestados afirma que puede llegar a sentirse muy molesto durante un partido, y el 58%, que se puede sentir agresivo.

Además, están las consecuencias a nivel familiar: el 67% de los hombres prefiere ver un partido con sus amigos que con su pareja o su familia.

Cuando esta pasión pasa a tener una frecuencia invasora de la vida familiar, afirma el doctor Cohen, puede llevar a "reflejar conflictos al interior de la pareja o la dificultad de una persona de relacionarse con su familia".

Pero si esto es bien llevado, puede ser una buena instancia de socialización, agrega.

PREFERENCIAS

EL 63% de los ingleses consultados afirmó que estaría dispuesto a perderse un partido de la selección de su país ante la posibilidad de tener sexo.

EL 86% estaría dispuesto a perderse a su país jugando la final del Mundial con tal de asistir al nacimiento de su primer hijo.