"NO DEBE REGAÑARSE A LOS NIÑOS CUANDO SE MASTURBAN NI HACERLOS SENTIR MAL" LAURA BRAINSKY, PSICÓLOGA INFANTIL.
DESDE QUE SU HERMANO menor nació, Juan Carlos Forero, de cuatro años, comenzó a tocarse los genitales constantemente, a tal punto que recibió quejas de las profesoras del colegio.
La madre decidió llevar al pequeño donde una psicóloga, quien interpretó que el pequeño estaba celoso por el nuevo miembro de la familia y, en consecuencia, manifestaba su rabia y ansiedad mediante la masturbación.
Para tratar el caso, la psicóloga inventó un cuento de dinosaurios en el cual mataban al nuevo bebé de la familia dinosaurio.
De esta manera se buscaba que el pequeño reorientara sus sentimientos negativos y se masturbara menos.
El manejo de la sexualidad en los niños es un tema aún incomprendido desde la perspectiva de los adultos.
Por lo general los padres adoptan interpretaciones a partir de prejuicios y reprimen las manifestaciones sexuales de los pequeños con expresiones como "no haga eso, no sea cochino" o "no se coja que es pecado".
Nada más desacertado.
La sexualidad de los niños es natural y a veces ni expresa un deseo sexual.
Cada vez que el niño se encuentre ansioso o intranquilo o se sienta solo, por ejemplo, es posible que acuda a sus zonas erógenas en busca de tranquilidad y de placer.
"Es clave no regañar al niño ni hacerlo sentir mal -sostiene la psicóloga infantil Laura Brainsky-.
Lo importante es entender qué le está pasando".
En algunos casos, reprimir esas expresiones puede lograr un efecto contrario del que se busca.
Como sostiene el médico y psiquiatra Félix Cantoni, "los trastornos sexuales en los adolescentes y adultos tienen que ver con una actitud de rechazo explícita o inconsciente de los padres hacia el sexo y hacia los genitales del bebé, sea niño o niña".
De madrugada
La sexualidad en los seres humanos comienza desde el vientre materno.
Mediante ecografías se ha demostrado que el feto masculino tiene erecciones, y también se han constatado erecciones de clítoris en niñas recién nacidas.
Según el psicoanálisis, la primera relación con el sexo se da con la madre y el placer que ella le da al bebé cuando lo amamanta.
La segunda etapa sexual va desde los primeros meses hasta los dos años, cuando se inicia el control de esfínteres.
En este ciclo el bebé decide si retiene o expulsa.
Y es en esta transición en la que se hace consciente de las partes de su cuerpo, y se da cuenta para qué sirven.
La función de los padres en este proceso debe ser enseñarles cómo cuidar su cuerpo para que el desarrollo sea sano.
Por eso, hay que entender que la intimidad entre la piel del bebé y la de sus padres -expresada, por ejemplo, en caricias prolongadas y dulces en toda la piel- son factores necesarios para que se construya el esquema de placer del niño.
De los tres a los cinco años comienza la etapa edípica, es decir la relación o atracción hacia el papá y la mamá, y es natural que los niños hagan preguntas sobre la reproducción y el origen de los bebés.
Ellos mismos empezarán a inventar sus juegos de investigación sexual, en el papel de médicos o de papás y mamás, y observarán con atención lo que sucede entre los adultos que los rodean, tanto en la propia familia como en la televisión o en el cine.
Las primeras masturbaciones se limitan a estirar o pellizcar el pene o el clítoris, o a frotarse contra la cama o algún otro mueble.
Esta conducta no es síntoma de ningún problema, es simplemente la expresión de una sexualidad sana.
"Los padres, en vez de evitar o negar esta situación, deben permitir que los niños experimenten y vivan su sexualidad -sostiene Catalina Sanz, psicóloga especialista en clínica infantil y terapia familiar-.
Hay que dejarlos sentir tentaciones y sensaciones de placer con su cuerpo".
Así pues, los expertos recomiendan que cuando los niños empiecen a experimentar con su cuerpo, los padres aprovechen para dar las primeras explicaciones sobre la sexualidad.
Las respuestas no deben ser tan complejas como para que el niño no entienda, ni tan vagas como para despertar curiosidades innecesarias.
Como sostiene Hernando Villamizar, presidente de la Asociación Colombiana de Pediatría, es necesario permitir que los niños descubran su sexualidad y enseñarles a respetar su cuerpo y sus genitales: "De esta forma el niño aprenderá a desarrollar su sexualidad de manera sana, y también podrá evitar abusos en un futuro".
PARA TENER EN CUENTA
Debe explorarse si la masturbación es una conducta propiciada por una situación distinta al estímulo en sí mismo: depresión, angustia o reacción frente a una situación complicada.
La excesiva atención del niño por sus genitales puede ser señal de un posible abuso sexual.
La mala higiene en los genitales provoca una mayor necesidad de tocarlos constantemente.
CUÁNDO PREOCUPARSE
Cuando el niño deja de jugar y sólo se masturba.
Cuando se masturba en todas las situaciones que le producen angustia.
Cuando se masturba en público.
Cuando en lugar de relacionarse con otros niños o adultos prefiere masturbarse.