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Café, tabaco y esquizofrenia, ¿Un triángulo de relaciones?

Carolina Moya. AndalucíaInvestiga

Científicos del grupo de investigación ?Psiquiatría y Neurociencias? de la Universidad de Granada han analizado el consumo de café y tabaco en pacientes con esquizofrenia.

El estudio revela que los fumadores ingieren más cafeína que aquellos que no fuman.

Los investigadores pretenden ahora discernir qué consecuencias tienen estas sustancias en los síntomas de la enfermedad.


Hasta ahora se desconocía la relación entre el consumo de tabaco y café en pacientes con esquizofrenia.

Científicos del grupo de investigación ?Psiquiatría y Neurociencias? de la Universidad de Granada han analizado este triángulo de relaciones en un estudio que ya ha arrojado sus primeras conclusiones.

La investigación revela que los esquizofrénicos fumadores ingieren más cafeína que aquellos que no fuman.

Los investigadores pretenden ahora discernir qué consecuencias tienen estas sustancias en los síntomas de la enfermedad.


La investigación apunta también a que, entre las personas con esquizofrenia, la proporción de quienes ingieren cafeína es menor que entre quienes no sufren la enfermedad.

Sin embargo, si se tiene en cuenta sólo a quienes consumen cafeína, las personas con esquizofrenia consumen cafeína en cantidad elevada con más frecuencia que los no afectados por esta enfermedad.

En concreto, más de 200 miligramos al día, es decir, más de dos cafés.

Los expertos relacionan esta mayor frecuencia en el consumo con la acción de la cafeína en los receptores de adenosina.

Estos receptores son antagonizados por la cafeína, que así modula la liberación de dopamina.

"El sistema dopaminérgico está alterado en los enfermos con esquizofrenia.

Por ello, puede que los enfermos consuman más cafeína para sentirse mejor", explica el responsable de la investigación, Manuel Gurpegui.

La importancia de la dopamina

La dopamina se relaciona directamente con los síntomas de la esquizofrenia, una patología que afecta a ocho de cada mil personas.

"La enfermedad se produce por un exceso de esta sustancia en el área mesolímbica del cerebro y un déficit en la zona de la corteza cerebral pre-frontal", aclara Gurpegui.

La saturación en la zona mesolímbica implica síntomas como excitación, ideas delirantes o alucinaciones.

Por el contrario, la deficiencia de dopamina en el área pre-frontal conlleva falta de iniciativa, falta de energía, apatía, alteración en los procesos de atención y déficit de relaciones sociales.

La investigación que ha evaluado el consumo de café y tabaco en pacientes con esquizofrenia se ha llevado a cabo con 250 enfermos atendidos en los servicios de salud mental de Granada.

Además, han participado 290 voluntarios no afectados por la enfermedad, que han servido de grupo de control.

En todos los casos, se ha evaluado los hábitos de consumo de café, té o bebidas de cola y tabaco, para comparar ambos grupos.

Los investigadores se centran ahora en dilucidar como influye la cafeína en la modulación de dopamina.