Pilar y Alfredo se consideran pareja moderna.
Ambos son profesionales existosos.
Los dos se encargan de su único hijo, y se reparten las tareas en forma equitativa.
Si Pilar cambia los pañales del niño, a la siguiente muda le toca a Alfredo.
Todo iba bien hasta que el año pasado ella recibió un ascenso y empezó a llegar a la casa pasadas las 21 horas.
Al poco tiempo, Alfredo empezó a reclamar por la situación y Pilar sintió que le habían cambiado al marido.
"Él estaba orgulloso de mi carrera y no tenía ningún problema en encargarse del Seba (su hijo).
Sabe que este ascenso es importante para mí y que este horario no va a ser para siempre.
Pero está cerrado y me pide un cambio ahora".
Lo que más siente Pilar no es el permanente clima de discusión, sino la distancia que se ha interpuesto entre los dos.
"Hay días en los que no cruzamos palabra, salvo para ponernos de acuerdo en las cosas domésticas.
Echo de menos al Alfredo de antes, pero también me da rabia tener que dar el brazo a torcer y no me voy a cambiar de trabajo".
Conflictos como éste llegan constantemente a las consultas de los terapeutas de pareja.
A los roles cada vez más equivalentes entre hombres y mujeres, se suma una suerte de "democratización": las decisiones son tomadas en conjunto y ambos deciden juntos en todos los planos.
"Antes, un marido no intervenía en la alimentación de la casa, pero ahora hay hombres que dan la pelea porque en la casa se coma más sano", grafica Marcela Stekel, sicóloga y terapeuta de parejas del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile.
Y lo mismo ocurre, en sentido contrario, con las inversiones de la familia: compra de casa o de autos, en las que las mujeres de antes no intervenían como lo están haciendo ahora.
Cada vez más, el matrimonio es una sociedad con accionistas de partes iguales.
Y esto, cómo no, trae conflictos.
Permanente simetría
Marta del Río, psiquiatra, psicoanalista y terapeuta de parejas, hace una diferencia entre los conflictos que muestran las parejas mayores de 40 años, y las menores de esa edad:
"Las mujeres mayores que trabajan lo han hecho manteniendo su rol femenino clásico, a cargo del hogar y de los hijos.
En ellas, la queja es el agobio del doble rol por no haber tenido el suficiente apoyo del marido".
Pero en las parejas de 30, se está viendo un problema distinto: el desgaste a que lleva la permanente negociación entre iguales.
"Demasiada simetría trae el riesgo de estar siempre discutiendo para llegar a acuerdos.
Y eso se está dando en el contexto de una cultura más egocéntrica y menos altruista, en la que cada persona está más preocupada de sus propias necesidades y de su propio desarrollo personal y profesional", afirma la doctora.
Entonces, las parejas están llegando a consultar en un estado de frustración porque "en un ambiente de permanente simetría, la intimidad muere", dice la psiquiatra.
"Si uno está siempre discutiendo y tratando de ganarle el punto al otro, en qué minuto se acurruca con él".
La búsqueda de una permanente igualdad y simetría, inevitablemente, produce una distancia emocional y el clima afectivo se deteriora.
¿Cómo recuperar entonces los gestos amorosos gratuitos, la solidaridad dentro de la pareja? Para Marta del Río, la clave está en salirse del clima de competencia y ser capaz de empatizar con las carencias y las necesidades del otro.
"Así, surge la gratuidad y el deseo de apoyarlo".
Según la psiquiatra, la verdadera democratización de la pareja no está en quién cambia pañales o quién pone más plata, sino en algo más profundo: "Darse cuenta de que la otra persona tiene el mismo derecho a la realización personal que yo.
Y de eso se desprende el que voy a tener que apoyarla cuando lo necesite".
Tanto el hombre como la mujer van a estar expuestos, por diversas causas, a momentos de fragilidad.
Y su pareja tendrá que sacar fuerza para ayudarla...
hasta que sea ella la que necesite apoyo.
Ahí está la verdadera flexibilidad de roles.
Cuándo consultar
Cuando las discusiones y negociaciones dentro de la pareja llevan a una permanente sensación de insatisfacción y frustración, es recomendable pedir ayuda profesional.
También es importante estar atentos a ciertas señales que pueden indicar que la relación se está deteriorando.
"A veces sentimos malestar porque la relación está aburrida o hay muy poca vida sexual, y no tomamos en cuenta esa molestia", dice la sicóloga Marcela Stekel.
Ella recomienda, además, estar alerta en los períodos de vulnerabilidad de la pareja, como cuando nace una guagua o cuando los hijos entran a la adolescencia.
TERAPIA
DE LAS PAREJAS que consultan, tienen mejor pronóstico las que saben distinguir entre lo que se puede solucionar y lo que hay que aceptar.
Cómo sobrellevar la negociación constante que vive la pareja hoy
Carmen Rodríguez F. El Mercurio