El Sexto Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar 2005 no trajo buenas noticias: el consumo de alcohol y de marihuana entre los estudiantes de 8.o básico a IV medio tuvo un aumento, respectivamente, de casi cuatro y dos puntos porcentuales, comparado con el estudio hecho por el Consejo Nacional de Control de Estupefacientes (Conace), en 2003.
Éste, además, había mostrado una baja en el consumo de marihuana respecto del estudio de 2001.
Específicamente, la investigación mostró que quienes declaran haber consumido alcohol al menos una vez durante los últimos 30 días antes de la encuesta, subió de 39,7% en 2003 a 43,6% en 2005.
En el caso de la marihuana, quienes declaran haber fumado un cigarro de esta droga al menos una vez durante los últimos 12 meses antes del estudio aumentó de 13,1% a 15,2% en el mismo período.
El panorama, sin embargo, se mantiene estable en el uso de otras drogas: mientras la prevalencia anual de uso de cocaína bajó de 3% a 2,9% (variación estadísticamente poco significativa, advirtieron las autoridades), la de pasta base subió levemente de 2,4 a 2,6%, lo mismo que la de sustancias inhalables (de 3,1 a 3,3%), anfetaminas (2,3 a 2,6%) y la de éxtasis (1,3 a 2%).
Modelo paterno
Estas cifras fueron presentadas ayer por el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, y la secretaria ejecutiva del Conace, María Teresa Chadwick, quienes no escondieron su preocupación por estas estadísticas, y anunciaron medidas específicas que apuntarán al "carrete juvenil", ya que ésa es la instancia que más oportunidades de compra y consumo de drogas ofrece a los adolescentes.
Al ahondar en las cifras de este estudio, aplicado por Adimark a casi 60 mil alumnos de 1.475 colegios de todo el país, aparecen dos antecedentes sobre los que las autoridades pusieron atención.
Primero, el consumo de marihuana aumentó sólo en los alumnos de enseñanza media, y especialmente en los de 4° medio.
Y el uso de alcohol es sustancialmente mayor en los estudiantes de colegios particulares pagados (ver infografía).
"Por la experiencia de trabajo y el seguimiento que hacemos, vemos que cada día se hacen más discursos acerca de que esta droga (marihuana) es inofensiva", parte diciendo la directora del Conace, para explicar este aumento en el uso de cannabis.
"Incluso hay personajes públicos que son un modelo para los jóvenes y que tienen discursos más tolerantes respecto de esta droga", agrega.
El mayor uso de alcohol por parte de los estudiantes de colegios particulares pagados, ella se lo explica en dos factores: mayor disponibilidad económica y el modelo paterno.
"En casas de estos escolares, muchas veces se consume indiscriminadamente alcohol, y ésas son conductas que ellos repiten".
Carretes juveniles
Otros datos destacados de la encuesta, y que también ayudan a explicarse lo anterior, son los de percepción de riesgo a sufrir daño por el tipo de uso que se hace de una droga.
El porcentaje de escolares con una percepción grande del peligro en el uso experimental (probarla una o dos veces al año) de marihuana bajó de 41% a 40% y la de cocaína de 57% a 51%.
En cambio, la percepción de "riesgo grande" en el uso frecuente (una o dos veces por semana) de marihuana subió de 49% a 52% y la de cocaína de 55% a 59%.
Es probable que esto explique la disminución que se produjo en el uso frecuente de alcohol y marihuana.
En el primer caso, el porcentaje de adolescentes que reconocieron haber bebido 20 o más días en el último mes disminuyó de 3,3% a 2%.
El uso de marihuana bajó de 1,6% a 0,9%.
Las autoridades sienten que bajar estas prevalencias de consumo pasa por atacar varios frentes, desde la percepción de daño que los mismos adolescentes tienen del consumo de estas drogas, el involucramiento que los padres tienen en las actividades de sus hijos, como también la voluntad de quienes intervienen en los "carretes juveniles".
Esto, porque el 46% de los escolares declara haber recibido una oferta de comprar o probar marihuana, durante el último año, en una fiesta, "junta" de amigos, discoteca y recitales.
"Tenemos que hacer una campaña orientada a los locales nocturnos, reuniones juveniles y tribus urbanas para desincentivar el uso de drogas, explicar los riesgos asociados y crear una conciencia de responsabilidad social entre quienes reciben niños en sus carretes", sentenció el subsecretario Harboe.
Panorama regional
El estudio hizo un cruce entre el porcentaje de escolares que recibieron una oferta de droga en el último año y las prevalencias de consumo.
En el caso de la marihuana, se aprecia que las seis primeras regiones (con excepción de Antofagasta) tienen las prevalencias y las ofertas de consumo más altas.
Las primeras oscilan entre el 15% y el 17% y las segundas entre 29% y 31%.
En cocaína, en tanto, la V y la Metropolitana tienen las ofertas más altas, no así la prevalencia, donde gana la VI Región.
En cifras
41,8% de los escolares declaró haber consumido tabaco durante el último mes.
Esa cifra en 2003 fue de 38,4%, y en 2001 de 41,9%.
2,7% de los alumnos de 1.o Medio declaró haber consumido cocaína en el último año.
En 2003, esa cifra fue de 1,8% y en 2001, de 2,3%.
3,9% de los estudiantes de 4.o Medio dijo haber consumido cocaína en el último año.
En 2003, esa cifra fue mayor: 6%.
En el estudio de 2001, en cambio, había sido de 5%.
Uso de alcohol y marihuana sube en escolares
PAMELA ELGUEDA. El Mercurio