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Hallan señales en el hombre que anuncian la violencia contra la mujer

Valeria Román. Clarin. Ar

Aseguran que gestos de los hombres que parecen ser románticos a veces son síntomas de futuros momentos violentos.

También la vigilancia, la manipulación y la amenaza de castigo ante una infidelidad.


Le cae de sorpresa con la excusa de que le trae flores de regalo.

La llama cada dos horas para ver cómo está.

Le pregunta por qué tardó tanto tiempo entre ir a hacer una compra y volver a su casa.

Le señala que sus amigas le parecen vulgares.

O que ella no puede manejarse sola ni con un auto ni con el dinero.


Con esos comportamientos, él se justifica diciendo que sólo quiere protegerla.


Pero todos esos comportamientos, que se repiten con mucha frecuencia, pueden ser
tácticas que predicen que ciertos hombres ejercerán algún tipo de violencia
contra la mujer, según reveló un estudio que será publicado en diciembre en la
revista especializada Personal Relationships, publicada por Blackwell
Publishing, en los Estados Unidos.


Al hacer encuestas en tres grupos diferentes, uno integrado por hombres, otro de
mujeres y un tercero con maridos y esposas, el grupo de Todd Shackelford, de la
Universidad Atlántica de Florida, y otros investigadores de la Universidad de
Texas, en Austin, y de la de Kassel, en Alemania, identificaron que la
vigilancia directa sobre la mujer era el rasgo de predicción más mencionado.


Por vigilancia, los investigadores en psicología incluyeron los momentos en que
los hombres "caen inesperadamente para ver qué estaba haciendo" su pareja.

O
también que los hombres les niegan presentarles a sus amigos varones o que
monopolizan el tiempo en encuentros sociales.


"Nuestra investigación indica que los hombres que usan una variedad de
comportamientos de control no violentos también son proclives a abusar
físicamente de sus parejas", afirmó Shackelford, al ser consultado por Clarín
por correo electrónico.


La manipulación emocional, como por ejemplo cuando un hombre le dice a su pareja
que "se moriría si lo deja", también fue considerada como un preanuncio.

Y en la
lista también se incluyó la amenaza explícita de castigo ante la posibilidad de
que la mujer le sea infiel.


Los investigadores dividieron el trabajo en tres partes.

En las dos primeras,
preguntaron a 461 varones, que tenían un promedio de 24 años, y a 560 mujeres
(de 21 años en promedio) sobre los comportamientos de los hombres para retener a
la pareja.

En la tercera parte, pidieron a maridos y sus esposas que contaran
sobre conductas de retención de los hombres y de violencia contra las esposas.


Hay más indicadores: cuando él se pone celoso porque ella muestra mucho interés
en otro hombre, cuando hace una ostentación de sus "recursos" ("te compré el
mejor reloj que había") y también cuando él da señales públicas de posesión de
la mujer (como tomarle férreamente la mano cuando aparecen otros hombres).


"Considero que es un estudio relevante, ya que jerarquiza la variable de género
como generadora de violencia", opinó María Rosa Rivero, presidenta de la
Asociación Argentina para el Desarrollo Integral de la Familia.

Y agregó que
"los hombres sostienen la violencia contra la mujer al considerarla como un
objeto de su propiedad que necesita ser dominado".


Según Rivero, las mujeres en pareja o con novios deberían estar atentas a la
frecuencia de esas tácticas para evitar problemas futuros.

"Muchas veces, las
mujeres piensan que los celos, el control o el aislamiento de sus familiares,
del trabajo o de las amigas son actos de demostración de amor por parte de los
hombres.

Sin embargo, esas actitudes pueden llevar a momentos de violencia
contra las mujeres."


Mónica Dohmen, coordinadora docente de la especialización en violencia familiar
de la Facultad de Psicología de la UBA, señaló que la violencia en la pareja se
puede desarrollar en distintas fases.

El hombre acumula tensión hasta que se
produce una "eclosión violenta": desde golpes físicos hasta violaciones
sexuales.

También puede ejercer violencia económica, al no dejarle manejar su
propio dinero, o una violencia psicológica, al aislarla de su familias, sus
amigos y hasta de salir a cualquier lugar.


Después de la "eclosión violenta", señaló Dohmen, puede venir una fase de "calma
amante o de segunda luna de miel", en la que "el hombre jura que no volverá a
ser violento y trae regalos como flores y hasta un viaje a Europa.

Al principio,
fueron hombres que, en cualquier ámbito público, parecían atentos, amables,
considerados...