Si bien la bulimia y la anorexia han sido estigmatizadas como dos trastornos propios de los adolescentes, abarca todos los niveles y sectores sociales, incluyendo a niños, adultos y hombres.
Eso es lo que se infiere de una charla con la psiquiatra de nuestro medio, Cecilia Juárez, magister en Neuropsicofarmacología, quien junto a un grupo de profesionales ofrecen una nueva propuesta para tratar estos trastornos.
En diálogo con EL SIGLO, asegura que la clave es abordar estas patologías desde una perspectiva interdisciplinaria de profesionales, donde intervienen nutricionistas, cardiólogos, endocrinólogos, y psicólogos, entre otros.
La especialista asegura en los últimos tiempos han crecido los números de casos incluso entre los niños, adultos y hombres.
Desde la Cátedra de Psiquiatría de la facultad de Medicina de la UNT, donde trabaja, se proyecta realizar un sondeo para tener cifras concretas de los casos en la provincia.
"Se sabe que los casos de bulimia y la anorexia aumentaron en varones, en función de lo que se ve en los consultorios.
Cada vez llegan más madres cuyos niños sufren de estas patologías", explica.
Más casos de bulimia
Se estima que a nivel nacional se dan tres casos de bulimia por uno de anorexia.
Las edades de mayor riesgo son de 13 a 17 y de 21 a 30, cuando se producen los cambios de ciclos de la vida.
Al dar una definición de los trastornos, Juárez destaca que se trata de dos caras de una misma moneda: Una es la patología de la restricción y la otra de la ansiedad.
Anorexia es sinónimo de delgadez extrema, miedo a engordar, dietas restrictivas en las que el paciente tiene la sensación de que el comer no es indispensable.
A pesar que confiesan que tienen hambre, lo soportan en función de lograr la reducción corporal.
A nivel psicológico se la asocia al perfeccionismo.
"Son pacientes muy estructurados, normalmente se da en adolescentes que están obsesionados con el aspecto académico, la danza o el deporte", destaca.
La bulimia es el polo opuesto, es la patología de la ansiedad, la voracidad, el paciente tiene miedo a engordar.
"Su temática es: cómo me veo, cuánto bajé y cuanto subo.
Su estado anímico depende de cómo se ve.
El problema es que nunca se ve bien.
Eso es lo que se conoce como distorsión del esquema corporal, lo que produce inseguridad y ansiedad".
Para verse bien adquieren conductas purgativas a través del vómito o de la ingesta de laxantes y diuréticos.
Claves del tratamiento
El 80 por ciento de los pacientes bulímicos tiene síntomas de depresión, por lo cual, la especialista señala un cierto riesgo de suicidio.
Las claves para el tratamiento son: 4Determinar el deterioro que presenta el paciente, para establecer qué profesionales deben interactuar.
4Es imprescindible saber cómo es el grupo familiar
"Si es necesario se debe psicoeducar.
De ellos depende en gran medida el éxito del tratamiento, ya que deberán continuarlo en la casa", señala para agregar que: "La propuesta no debe ser estricta, sino que es una especie de acuerdo y contención al paciente y a la familia para asegurar el éxito"
Preocupa el aumento de patologías alimentarias en niños y adultos
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