Haber padecido un abuso sexual, es un factor de riesgo para desarrollar posteriormente desórdenes de la alimentación, como anorexia o bulimia
* La anorexia supone la pérdida de deseo sexual, mientras que la bulimia induce en muchos casos una promiscuidad insatisfactoria
* Mientras que la homosexualidad en hombres es un factor de riesgo para sufrir trastornos de la alimentación, en las mujeres es un factor protector
* La escritora Espido Freire ha denunciado en este foro "la utilización sexista del cuerpo de la mujer y las consecuencias negativas del modelo de belleza actual, basado en cuerpos extremadamente delgados"
La mesa que ha cerrado el IX Congreso Español de Sexología, que durante cuatro días ha reunido a más de 500 expertos españoles e iberoamericanos en Madrid, ha llamado la atención sobre un problema ampliamente extendido pero poco analizado y tratado.
Entre los desórdenes de la alimentación y los problemas sexuales existe una estrecha vinculación, que es bidireccional.
Haber sufrido trastornos sexuales es un factor de riesgo para desarrollar en el futuro patologías de la alimentación, mientras que estas mismas enfermedades alimentarias suponen en muchos casos un aumento del número de desórdenes sexuales.
En una mesa que ha contado con las aportaciones de la escritora Espido Freire, se ha subrayado sobre todo la necesidad de prevenir y tratar precozmente posibles problemas sexuales en las personas que han sufrido algún tipo de abuso sexual.
Y es que, como ha señalado el Dr.
Pedro Manuel Ruíz-Lázaro, Secretario de la Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil, "hasta un tercio de las personas que presentan enfermedades relacionadas con la alimentación han sido objeto de abusos sexuales (un porcentaje significativamente superior al que se registra en la población general)".
La implicación práctica de este hecho es obvia.
Como resalta el Dr.
Ruíz-Lázaro, "en las personas sujetas a un abuso sexual se debe hacer una búsqueda activa y una prevención de trastornos de la alimentación, algo que frecuentemente no se tiene en cuenta".
Una estrecha vinculación
Pero la asociación entre sexualidad y trastornos de la alimentación no se queda ahí.
Nuevos estudios presentados en este foro reflejan también otro hecho para la reflexión: la homosexualidad puede ser tanto un factor de riesgo como protector, según el género; así, mientras que la homosexualidad masculina es un factor de riesgo para tener un trastorno de la conducta alimenticia (enfermedades que son mucho más habituales entre mujeres), la homosexualidad femenina se asocia con una menor presencia de este tipo de patologías de la alimentación.
"Posiblemente los factores culturales y estéticos influyen en esta tendencia", afirma el Dr.
Ruíz-Lázaro.
Según datos recientes, "se observado como hasta un 40% de los hombres con conductas alimenticias alteradas son homosexuales o bisexuales (un porcentaje significativamente mayor al que se registra en mujeres homosexuales)".
Los principales trastornos de alimentación que se conocen actualmente (como son la anorexia y la bulimia) tienen unas implicaciones sexuales muy diferentes.
Mientras que en la anorexia se detecta una pérdida acusada de deseo sexual (e incluso, les asusta y les asquea), en los pacientes bulímicos suele presentarse una disfunción sexual caracterizada por una promiscuidad insatisfactoria (en la búsqueda de placer/afectividad tienen relaciones sexuales frecuentes que no le procuran satisfacción).
Denuncias y demandas
Abordando este problema desde la perspectiva personal y social, la escritora Espido Freire ha hecho un alegato contra el uso y abuso que se hace en los medios de comunicación de la figura de la mujer, "asociando en muchas ocasiones el sexo y la alimentación, puesto que mucha de la comida se vende a través del sexo".
Pero, además, como ha indicado, "no hay muchos indicios de que se vaya por buen camino en este ámbito; tan sólo se llevan a cabo iniciativas aisladas, que ofrecen resultados discretos.
Soy claramente pesimista sobre la solución que se puede dar a este problema".
Otra demanda que se ha hecho en este foro es la de fomentar la búsqueda activa de trastornos sexuales en las personas que sufren o han padecido anorexia o bulimia.
"Aparte de no ser objeto de evaluación y tratamiento en muchos casos (y de provocar gran malestar en los pacientes), el problema añadido es que muchas veces los desórdenes sexuales se mantienen años después de haberse resuelto el problema alimentario", destaca el Dr.
Ruíz-Lázaro.
Al hilo de esta argumentación, la propia Espido Freire destacó que "los problemas de peso se suelen solventar en muchos casos, pero la satisfacción psicosexual tarda en recuperarse o no se recupera jamás.
No es fácil recuperarse de una bulimia o una anorexia grave; hay que aprender un lenguaje nuevo y luchar contra una realidad que está repleta de mitos sexuales, doble moral y desencuentro de sexos".
HASTA UN TERCIO DE LAS PERSONAS QUE TIENEN TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÃ?N HAN SUFRIDO PREVIAMENTE ALGÃ?N TIPO DE ABUSO S
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