Reunir en un mismo lugar a 74 personas, con edades, experiencias e intereses diferentes, para llegar a un acuerdo común puede ser una tarea compleja.
Ése es el panorama que se le presenta al Consejo Asesor para la Calidad de la Educación, que la Presidenta Michelle Bachelet dio a conocer ayer al país.
"Cuando se trata de gestionar reuniones de tipo resolutivas, la cantidad de participantes es determinante para alcanzar acuerdos.
Desde el punto de vista técnico, el número ideal de integrantes no debería exceder a las 12 o 15 personas", precisa el psicólogo laboral Gerardo Gómez.
De lo contrario, son muchas las demandas y variados los puntos de vista que hacen más difícil llegar a consensos, agrega el profesional.
De hecho, el Consejo está compuesto por un amplio espectro de expertos y técnicos del área, que incluye a destacados académicos, investigadores, representantes del mundo político, estudiantil, de padres y apoderados, de profesores, sostenedores y de las municipalidades.
Diversidad que asegura la representatividad de los diferentes sectores involucrados en el tema educacional, pero que debe ser bien administrada, en especial considerando las personalidades protagónicas de quienes fueron convocados a formar la comisión.
Así lo estima Janet Spröhnle, psicóloga laboral y directora ejecutiva de la consultora People&Partners: "Son personas reconocidas, por algo las llamaron.
Y eso significa que muchos tendrán egos fuertes y un comportamiento de trabajo más individual que en equipo".
Generar alianzas
Para que este grupo logre una propuesta de consenso, es fundamental que se organice una buena dinámica de trabajo, considerando que en principio cuentan con tres meses -extendibles hasta 180 días- para entregar sus propuestas.
"Hay que ver qué se pretende lograr en ese tiempo y ver cuánto tiempo real ellos podrán dedicar a este tema.
Porque no es lo mismo que se junten una vez a la semana que todos los días", precisa Spröhnle.
Para optimizar el trabajo, los expertos en negociación sugieren crear alianzas o subgrupos al interior del Consejo (que no superen las seis personas), en función de intereses comunes, demandas específicas o sectores a los que representan.
En este contexto, Patricio Cortés, ingeniero comercial y director del Centro de Negociación de la Universidad del Desarrollo, sostiene que el "personaje clave" en el éxito del Consejo es su líder, cargo que en este caso ocupará Juan Eduardo García-Huidobro, actual director de la Escuela de Educación de la U.
Alberto Hurtado.
"Uno esperaría que el líder sea quien genere esa orgánica de trabajo -dice Cortés-, que establezca cómo debe ser el debate, cuánto debe durar y qué debe contener el informe que presente cada subcomisión".
Esos subgrupos, a su vez, deberían tener un líder específico que será quien presente el informe que ese equipo elabore.
Un documento que debería servir para priorizar cuáles son los problemas más importantes y cuáles los más urgentes de abordar.
"Quizás una vez que se establezcan los temas prioritarios se podrían formar nuevas subcomisiones que se aboquen a estudiar esos problemas y a buscarles soluciones", propone Cortés.
De esta manera se puede evitar "el riesgo de que los intereses de un grupo sean incompatibles con los de otro, y que eso impida llegar a acuerdos", agrega Gerardo Gómez.
Objetivo final
Por eso, complementa Janet Spröhnle, la diversidad que caracteriza a este Consejo debe ser bien administrada, entregándoles un método de trabajo que concilie la diversidad de opiniones y de personalidades.
Porque, puntualiza Gómez, no se debe perder de vista el origen de esta comisión: "Para llegar a acuerdo se debe tener claro el objetivo final, el mejoramiento de la educación, por sobre los intereses particulares".
De hecho, para los especialistas la sola creación de este Consejo es una buena señal.
Sin embargo, advierte Janet Spröhnle, "si no se organiza bien, se transforma en algo contrario a eso; en que se dispersa, se desordena y nunca se conocen resultados".
"Las reuniones no deben durar más de dos horas.
Si no, provocan cansancio, frustración y retrasan las decisiones".
Cómo manejar un diálogo que puede volverse de sordos
PAMELA ELGUEDA y CRISTIÁN GONZÁLEZ . El Mercurio