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Los chilenos son felices en casa y viendo TV

María Paz Carvajal .El Mercurio

El tiempo libre es un bien cada vez más escaso: sólo 4 de cada 10 personas asegura que alcanza de lunes a viernes, después del trabajo, a cumplir con sus obligaciones diarias.

Sin embargo, pareciera que esa realidad no influye demasiado a la hora de ponerle nota al grado de satisfacción que se tiene con la vida, según un estudio difundido ayer por las empresas de análisis de mercado Collect y Visión Humana.

Y es que la encuesta "Chilescopio" -que se realiza por segundo año consecutivo en 1.500 personas de Santiago y 11 ciudades del país- arrojó que el 54% asegura ser feliz o muy feliz; el 30% responde "regular", mientras que sólo el 15% se siente infeliz (es decir, le pone a su vida una nota igual o inferior a 4).

La razón radica en que los aspectos que más gravitan en la sensación de plenitud son la familia y la salud, asegura Patricio Polizzi, sicólogo y director general de Visión Humana.

Cuando se les pidió que detallaran en qué ámbitos de la vida se sienten satisfechos, la lista la encabezó "la relación de familia" (70% se siente muy conforme), seguido de "estado de salud físico y mental" (61%), "relación de pareja" (53%) y "educación de los hijos" (52%).

Espacio íntimo

Es decir, la satisfacción aumenta a medida que el ámbito es más íntimo, y decae en las esferas de vida pública, como ocurre con los ítemes de tipo de trabajo, posición social, situación económica y disponibilidad de tiempo libre, que fueron los peor evaluados.

En el trabajo, a su vez, lo que más preocupa es la estabilidad y tener un clima laboral de compañerismo.

Para el sociólogo y docente de la Universidad Alberto Hurtado Aldo Mascareño, este escenario hace sentido en las sociedades que van siendo más modernas, más individualizadas y reglamentadas, como la chilena.

"Este tipo de sociedad hace paralelamente necesario que la persona busque espacios donde importe por lo que ella es.

Y eso se encuentra sólo en la familia y con los amigos".

Y pareciera, agrega, que se aceptan de cierta forma las reglas del juego.

"Se asume que no se puede ser feliz en todos los aspectos y que hay que lidiar con algunas incomodidades, concentrando la idea de felicidad en los espacios más íntimos".

La muestra, que abarcó a individuos de entre 15 y 74 años y de los diferentes segmentos socioeconómicos, también indagó en los valores esenciales que guían la vida de los chilenos, advirtiéndose que en la sociedad ya no tienen tanto peso los valores racionales o utilitaristas como podría ser el prestigio social o el bienestar económico, ni tampoco aquellos más normativos e ideológicos, como la tradición, la fe religiosa, la ecología, etc.

Una vez más, el ranking lo lidera la familia (72% la considera un valor vital), ubicándose un poco más abajo la salud (66%), la lealtad (57%), la honestidad (52%), la armonía interior (51%), la libertad (50%) y la seguridad.

"Eso nos habla de que están emergiendo todos aquellos valores que de alguna manera reconocen la individualidad de las personas", confirma Polizzi.

Si bien la salud les importa, esa preocupación no se refleja en la práctica: el pasatiempo favorito sigue siendo la televisión (el 69% dice que es la actividad que realiza siempre o casi siempre), luego viene escuchar música (64%), leer revistas (36%) y visitar familiares (35%).

A diferencia de la versión 2005, este año ni siquiera aparece en el listado de las 10 actividades principales de tiempo libre la opción "caminar", mientras que sí se registra un aumento en el uso de internet y en el invitar a los amigos a la casa (ambas, con 25%).

Y si hay que privilegiar una actividad, a los chilenos les gustan los panoramas que permiten descansar y relajarse (81%), que permiten compartir con más personas (78%), que son al aire libre (76%) y novedosos (75%).

Otra conclusión clara es que cada vez cuesta más hablar de "el chileno promedio", ya que aparece una proporción similar entre quienes se autodefinen como "conservadores" y "liberales"; "desconfiados" y "confiados"; "expresivos" y "reservados"; "gastadores" y "ahorrativos".

LOS 6 ESTILOS DE CHILENOS

ACTIVOS (22%)

Estrato medio y alto (C2- ABC1); 27 años de edad promedio y
mayoría hombres (60%).

Se reúnen con amistades, escuchan música, navegan por internet, salen a comer.

Les importa la libertad, amistad y autenticidad; valoran poco la fe.

Les preocupa su éxito profesional y la unión familiar.

Se definen liberales, líderes y gastadores.

INDIVIDUALISTAS (18%)

Estrato medio-bajo (C3).

Edad promedio: 43 años.

Son los que más acuden a los casinos, pero su sello aspiracional también los lleva a museos, bibliotecas, teatros y otras actividades exclusivas o elitistas.

Les dan poca importancia a la familia y la salud, pero sí les gusta el prestigio y el poder.

Se definen poco cariñosos y poco expresivos.

RETRAÍDOS (18%)

Estrato medio-bajo y bajo (C3-D).

Edad promedio: 45 años.

Realizan pocas actividades fuera del hogar; se dedican a la familia y a ver TV.

Poco liberales.

Les preocupa la familia, el bienestar económico y la salud.

Alejados de la tecnología.

Se definen tranquilos y desconfiados.

INTEGRALES (16%)

Estrato medio y bajo (C2-C3 y D)

Edad promedio 40 años; mayoría mujeres (65%).

Disponen de tiempo libre y diversifican sus actividades (familia, libros, películas, ejercicio).

Alejados de la política.

Sus valores son sociales (igualdad, tolerancia, solidaridad), pero también otros utilitaristas (prestigio, bienestar económico).

Se preocupan de comer sano.

Se definen cariñosos, sociables y activos.

REALIZADOS (14%)

Estrato medio y alto (C2 - ABC1)

Edad promedio: 53 años; mayoría de mujeres (70%).

Son los que tienen más tiempo libre, participan en grupos sociales, hacen actividades al aire libre y leen.

Practican alguna religión.

Les preocupa más su relación de pareja y amistades que valores superficiales.

Se definen sociables y conservadores.

ESFORZADOS (12%)

Estrato bajo (D); edad promedio: 47 años.

Tienen poco tiempo libre, gustan de actividades fuera, pero cercanas a casa.

Les importan mucho los hijos.

Son los menos satisfechos y desean cambiar su estándar de vida.

Les temen al desempleo y a no pagar sus deudas.

Se definen tradicionales, conservadores y planificados.