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Hurto inocente

Kenya Ramírez. Excelsior.Mx

Que los niños tomen lo que no les pertenece es un comportamiento común, pero inapropiado que debe tomarse en cuenta y corregirse.

Por lo general, preocupa a los padres de familia, sobre todo si es fuera del hogar y afecta a otras personas.


Alejandro Radchik, psicoanalista didáctico y coordinador de grupos de estudio de la Sociedad Psicoanalítica de México, explica que los menores de tres años que toman las cosas, no entienden la diferencia entre lo que es o no de ellos.

El grupo de edad que contempla entre los tres y siete años, tiene la característica de que intercambia las cosas sin considerar su valor.

Hay algunos niños que se vuelven posesivos y protegen de más sus pertenencias; sin embargo, es una conducta normal que disminuirá conforme crezcan.

Pero en la medida en que adquieren conciencia, es conveniente indicarles que si algo no es suyo, no deben tomarlo.


Todo tiene una causa


El especialista menciona que las razones de esta conducta son diversas: pueden creer que lo que toman les pertenece, no reciben la suficiente atención o ven representada a cierta persona en el objeto.


También tiene que ver con un conflicto llamado "esquema corporal", en el que el niño no se siente completo e intenta llenar lo que le falta.


La autoestima es otro elemento que influye.

Al tomar algo, buscan compensar sus vacíos.

Si la estima es muy alta sienten que todo les pertenece, pero si es baja, piensan que con la posesión del objeto es suficiente.


En la edad preescolar, explica el psicoanalisa Radchik, es común que los pequeños intenten socializar y muchas veces lo hacen tomando las pertenencias de sus compañeros, sienten que son sus rivales y que todo les pertenece.


Para identificar este tipo de conductas es necesario que los padres sean muy observadores de lo que hace su hijo, de las cosas que lleva a casa o lo que toma de sus hermanos.


Radchik recomienda tomar en cuenta las costumbres del hogar, es decir, si todo es de todos o está especificado, ya que suele presentarse una lucha por la territorialidad, por eso es importante marcar límites.


En escolares


A los nueve años, dicen especialistas en psicología y psicoanálisis, es más que necesario que el niño tenga claro que "robar" está mal.

De presentarse este comportamiento, es posible que intervengan factores como: la presión de grupo en la escuela y la necesidad que tiene el niño de encajar en él, pueden no tener ningún amigo y estar tratando de "comprarlos" o simplemente su autoestima es baja.


Los niños que no reciben comentarios positivos de sus padres, tratan de volverse buenos en el robo para sentirse orgullosos de ese acto.

En el caso de los escolares, los padres deben percatarse si se trata de un acto frecuente o si existen otros problemas de conducta.



Los castigos no funcionan


Hay situaciones en las que los padres no pueden resolver el problema con sólo castigar al menor y necesitan ayuda profesional, en especial cuando el hurto se combina con la mentira, ya que en ese momento, el niño ya tiene conciencia de que se hace algo prohibido.


¿Qué hacer?


El especialista recomienda a los padres:


-Observar qué tipo de objetos toma, la frecuencia con lo que lo hace y pregúntarle al niño la razón.


-Explicarle si lo puede o no tener.


-Ponerle límites.

Decirle lo que puede o no tomar.

En caso de estar en otro lugar, recuérdale que no está en casa y nada de lo que está ahí le pertenece.


-Enséñarlo a pedir las cosas o a esperar su turno para tenerlas.


-Hacerle entender lo que sentiría si alguien toma uno de sus juguetes favoritos.


-Pedirle que devuelva lo que tomó e invítarlo a que diga: "disculpa, tomé esto por error", para que cobre conciencia de sus actos.


-No ridiculizarlo en público, eso afectará su autoestima.


-Acudir a un especialista en caso de que se les dificulte cambiar esa conducta.