Las demandas sociales han sido catalogadas como justas peticiones a quienes gobiernan.
Se ha visto que la unión de personas pidiendo algo en común ejerce una fuerza mayor para ser escuchados y eventualmente para cambiar su situación.
Pero como todo grupo, éste adquiere una dinámica propia que muchas veces no es representativa en la forma de actuar de quienes conforman ese grupo.
Sin embargo, por más que las demandas sociales sean justas, la realidad indica que no es posible satisfacerlas todas.
Hay demandas que nunca van a ser satisfechas, y por ello son ideales.
Lo que presenciamos entonces es la eterna pugna entre lo real y lo ideal.
Los adolescentes tienden a actuar desde lo ideal.
Su dinámica, necesaria para crecer, desarrollarse y madurar, actúa enjuiciando aquello que es injusto.
La rebeldía adolescente se relaciona con aspectos que ellos son capaces de enjuiciar como lo que no es deseable, y la misión adulta es mostrar el límite de lo real, reconociendo lo ideal.
En esto los adolescentes van a intentar con toda su fuerza proveniente desde sus impulsos y desde la razón, mostrar y conseguir lo que desean.
Son conocidos por todos los argumentos adolescentes para analizar aquello que les interesa. Ellos de pronto se han encontrado con nuevas funciones cognitivas en su cabeza que les permite pensar y analizar la realidad en abstracto.
La lógica, las hipótesis y los argumentos les permiten una nueva organización a nivel interno y externo.
Logran ponerse de acuerdo y demandar aquello que les parece justo.
Se organizan y de esta manera se entienden los últimos movimientos estudiantiles.
El choque con la realidad que suele ser frustrante y en ocasiones desolador lo que provoca el enojo y la rabia.
El control de los impulsos que hasta ahora se había controlado, claudica para lograr que lo que se identifica como justo.
Los adolescentes en toma de los colegios son como todos los demás.
Nosotros en tanto profesionales de la psiquiatría y psicología no podemos entender esto como una mera información.
Es por eso que todo lo anterior nos hace pensar sobre quienes son ellos, y cuál es el contexto del resto de los personajes que intervienen en el conflicto; que al igual que en un teatro lleva a dramas de desentendidos y absurdos.
Los adolescentes buscan demandas que les parecen justas, pero que se relacionan con la búsqueda de los ideales.
Para ello se han organizado y han establecido voceros y han se han estructurado para poder tener más fuerza.
Ellos han sido impulsivos a veces y otras veces más tranquilos, pero señalan que no cederán en las peticiones.
Lo que más llama la atención no son los adolescentes sino los adultos, aquellos representantes de los padres que comienzan a actuar erráticamente.
La autoridad no se ha planteado como tal.
Maduramente se espera que una autoridad la ejerza con cierta presión, señalando aquellos aspectos posibles de cambiar y cuales no.
La autoridad no está actuando rectoramente, no concordantemente para hacer presión en los límites aceptables.
Loa padres de adolescentes tienen la misión de soportar la presión por mantener los límites dentro de que su juicio considera justos.
Los adolescentes van a hacer su motivo de vida encontrar argumento para poder traspasar esos fronteras.
En este conflicto no se observan figuras que sean capaces de mantener esos límites.
Se ha visto hasta la prensa seducida con la capacidad de organización y argumentos, lo que demuestra que muy pocos conocen como funcionan los adolescentes.
Existe una segunda dinámica a analizar: las identificaciones proyectivas.
Se entiende por identificación proyectiva cuando una persona o un grupo de ellas inconscientemente se identifica con algo que no es propio, sino que es de otro, pero termina actuándolo.
En este caso a nivel social existen muchas injusticias y muchos motivos para estar descontentos, pero los adolescentes terminan haciendo suyas aspectos que les pertenecen a otras personas, sectores, gremios.
Si esto fuera a nivel consciente se puede hablar de manipulación.
Pero, nosotros entendemos esto como una dinámica inconsciente de los adolescentes.
Se identifican con aspectos de otros sectores de la sociedad y ellos son los que terminan teniendo las posturas más radicales, actuando, y, de este modo éste será recordado como el año de los pingüinos.
En esta dinámica tampoco existe una figura "parental" que ponga un límite adecuado y frene estas actuaciones de los adolescentes.
El estado: se puede entender el estado como los padres.
Pertenecen al mundo adulto, a la supuesta madurez, a la autoridad.
Los padres son un constante objeto de enjuiciamiento de los hijos.
Ellos desde muy pequeños reparan en las inconsistencias y en la estabilidad de sus padres.
En la consulta es muy frecuente escuchar de parte de los adolescentes un análisis certero de la personalidad de sus padres, con las fortalezas y debilidades, es como si tuvieran mapeados a los padres y cada acción sirviera para reestructurar dicha información.
La coherencia es uno de los puntales para la estabilidad de una personalidad, que hará de una persona íntegra y madura.
El estado, o el gobierno o las autoridades en general son los representantes de los padres.
Ellos a nuestro juicio han actuado inmaduramente y en forma muy escindida.
No hay una coherencia adecuada que permita dar estabilidad a los adolescentes aunque no se ceda frente a sus demandas.
Cuando los adolescentes están frente a un adulto que ellos respetan por su comportamiento, entienden y transan en algo.
Tratar con adolescentes no implica ceder en los límites.
La consistencia del comportamiento previo del padre es lo que lo pone en una postura válida para poder interactuar.
Las órdenes de los padres deben ser claras y directas.
Volviendo al punto de inicio con respecto a la idealización, pensamos que a nivel social se idealizó la democracia.
Se esperaban cambios que no son posibles, no son reales.
Pensamos que muchos adultos también han confundido lo real con lo ideal, y actúan haciéndose partícipes de las demandas de los estudiantes.
Es un deber de las autoridades actuar como padres responsables y coherentes, dando una señal clara de consistencia.
Ésta permite establecer ciertos límites de manera en que den seguridad ya que es una autoridad responsable quien sostiene los delimita estas fronteras.