Tratando de llamar la atención de alguien? Poner cara de enojado podría ser la clave.
El rostro que es más probable que sobresalga en una multitud es uno de ira, según un nuevo estudio, y los hombres son mejores que las mujeres para detectar la ira que transmite un rostro.
Por otra parte, las mujeres son más aptas para detectar expresiones socialmente más relevantes que comunican felicidad, tristeza, sorpresa y disgusto.
"El efecto verdaderamente interesante", señaló Mark A.
Williams, principal autor del estudio, "es la diferencia entre hombres y mujeres".
Williams, un becario post-doctoral del Instituto de Tecnología de Massachusets, y su coautor, Jason B.
Mattingley, profesor de psicología de la Universidad de Melbourne, en Australia, se dedicaron a medir la eficiencia con que las emociones transmitidas por las expresiones faciales son identificadas en un grupo grande por otros.
Los resultados aparecen en la edición de junio de Current Biology.
En el experimento, les mostraron numerosos rostros humanos a 78 hombres y 78 mujeres, usando fotografías de expresiones furiosas, temerosas, felices, tristes, sorprendidas, disgustadas o neutrales.
Primero, se les mostró a los participantes un grupo de cuatro fotografías que mostraban tres expresiones neutrales y una expresión que era claramente de ira: con las cejas y los ojos contraídos, y los dientes visibles en una mueca amenazante.
Se les pidió a los sujetos que detectaran, lo más rápido posible, al rostro iracundo de todos los demás.
Luego, los científicos usaron el mismo procedimiento mientras les mostraban a los sujetos siete rostros neutrales y uno inconfundiblemente furioso.
En algunos ejemplos, la fotografía mostraba a un hombre enfurecido, y en otras a una mujer.
Enseguida, los investigadores realizaron las mismas pruebas usando rostros temerosos en vez de iracundos.
Entre los cuatro a ocho rostros neutrales había una foto de un hombre o mujer con las cejas levantadas, los ojos muy abiertos con el blanco bien visible, y los labios fruncidos: evidentemente, una persona que estaba aterrada.
Consistentemente, hombres y mujeres detectaron los rostros furiosos más pronto que los aterrados.
Pero la facilidad para detectar rostros furiosos dependió del sexo de la persona en la fotografía y del sexo del observador.
El tiempo requerido para señalar el rostro de una mujer, ya fuera furioso o atemorizado, se incrementó al aumentar el número de fotografías de cuatro a ocho.
Pero no hubo diferencia en la rapidez con que las personas pudieron localizar al hombre airado, sin importar cuántos rostros hubiera en la serie, de acuerdo con la investigación realizada en la universidad australiana.
Detectar al hombre furioso entre un mar de rostros, según los autores, tiene una ventaja para la supervivencia en ambos sexos.
"Desde una perspectiva evolutiva", escriben, "el potencial para la amenaza física por parte de un macho es mayor que la de una hembra".
Así, cualquier sistema de percepción que ayuda a detectar a un hombre iracundo es una ventaja.
En información de trasfondo sobre el artículo, los autores señalan que también hay importantes diferencias entre hombres y mujeres en otras capacidades cognitivas.
Las mujeres, por ejemplo, tienden a desempeñarse mejor que los hombres en tareas motrices delicadas, mientras que los hombres son mejores para localizar direcciones usando un mapa.
Asimismo, sugieren que la diferencia de tamaño entre hombres y mujeres pudo haber contribuido a forjar los procesos cognitivos.
Hombres y mujeres detectaron los rostros temerosos con la misma facilidad, pero los hombres fueron notablemente más rápidos que las mujeres cuando se les pidió encontrar la cara iracunda.
Por otro lado, cuando se les pidió a los participantes usar el mismo procedimiento para detectar a un rostro feliz, triste, sorprendido o disgustado, las mujeres fueron más rápidas que los hombres.
Qazi Rahman, becario visitante en el Instituto de Psiquiatría del Colegio del Rey, en Londres, quien ha escrito extensamente sobre la sexualidad y las diferencias entre los sexos en los humanos, pero no participó en este estudio, elogió al mismo y dijo que los resultados no son sorprendentes.
"Este elegante estudio", declaró, "halló precisamente lo que habríamos pronosticado con base en la teoría de la selección sexual -una teoría que predice diferencias específicas entre organismos masculinos y femeninos-, en que la ira en el macho sería detectada rápidamente por otros machos para quienes tales pistas podrían tener consecuencias de supervivencia muy reales".
Los autores de esta investigación concluyen que sus hallazgos son consistentes con la idea de que los sistemas de detección mediante expresiones faciales evolucionaron de manera distinta en hombres y mujeres, y que esta habilidad extremadamente refinada probablemente se desarrolló como una reacción a amenazas y peligros.